1. Ir al contenido
  2. Ir al menú principal
  3. Ir a más sitios de DW

¡A dar vuelta la página!

2 de junio de 2003

La guerra de Irak ya no es fuente de conflicto. Ante los hechos consumados, el G-8 vuelve a cerrar filas y a demostrar la voluntad de enfrentar unido retos como el terrorismo y los problemas de la economía mundial.

Bush, Schröder y Chirac: la etapa del deshielo.Imagen: AP

Contento se marchó el presidente estadounidense de Evian. Su balance de la cumbre del Grupo de los 8 fue por completo satisfactorio. "Esperaba una fructífera cooperación, por ejemplo, en la lucha contra el terrorismo y contra la proliferación de armas de exterminio masivo. "Hasta donde puedo apreciar, esas expectativas se cumplieron", indicó George Bush, antes de seguir viaje rumbo al Medio Oriente.

Fin de la polémica

También se cumplió su secreta esperanza de que nadie planteara preguntas incómodas, por ejemplo acerca de los arsenales iraquíes que las fuerzas de ocupación no logran encontrar. Irak ha dejado de ser un tema polémico para los líderes de las principales potencias industrializadas del mundo. La Realpolitik dicta la pauta y, así, Bush vuelve a dirigirle la palabra al presidente francés, Jacques Chirac, y al canciller alemán, Gerhard Schröder, aunque éste último no haya sido distinguido con una audiencia privada.

Aunque no todas las heridas hayan cicatrizado por completo, en Evian ya no hay voces que desentonen. Así, El G-8 lanzó al unísono una advertencia a Corea del Norte, instándola a suspender en forma irrevocable y verificable sus programas nucleares. También la preocupación por el programa atómico iraní fue mencionada, con un llamado a Teherán a cumplir sus compromisos con respecto a la no proliferación de armas nucleares. Los participantes en la cumbre coincidieron además en catalogar a las armas de exterminio masivo como una de las grandes amenazas del mundo. En concreto, acordaron un plan para mejorar el control de material radioactivo y evitar que caigan en manos de extremistas. Además decidieron crear un grupo de acción contra el terrorismo, que ofrecerá también asesoría a otros países.

Optimismo ante todo

En el plano económico, el resultado de la cumbre es más bien magro. No se ofrecieron recetas de rápida eficacia para reactivar la economía. Tampoco habrá intervenciones para frenar la caída del dólar, sino sólo la afirmación estadounidenses de que mantendrá una política dirigida a mantener una moneda fuerte. Por otra parte, los participantes hicieron una profesión de optimismo, vaticinando un claro repunte económico para la segunda mitad del año, basándose en la estabilidad de precios y la baja de las materias primas. También el canciller Schröder se mostró confiado, asegurando que no hay peligro de deflación en Alemania. Como lo resumió el persidente Chirac, "desde Evian se emite un mensaje de confianza en la economía mundial".

Mucho más que eso no se puede consignar, aparte de que los gobernantes del G-8 se comprometieron a llevar a buen puerto de las conversaciones de liberalización comercial que tendrán lugar dentro de unos meses en Cancún. La idea es que la eliminación de trabas puede reactivar la economía internacional y ayudar efectivamente a los países en vías de desarrollo. Por lo tanto, la consigna es garantizar el éxito de la ronda de negociaciones en el marco de la Organización Mundial de Comercio el año entrante.

Ir a la siguiente sección Descubra más
Ir a la siguiente sección Tema del día DW

Tema del día DW

Ir a la siguiente sección Más de DW