A pasos pequeños
18 de marzo de 2003
Casi como para contradecir las sospechas articuladas en círculos estadounidenses sobre la supuesta inactividad de algunos países europeos en conflictos y asuntos internacionales, los ministros de Exteriores de la UE aprobaron hoy el lanzamiento de la primera operación militar de paz de su historia.
La OTAN da por terminada su operación ‘Armonía Aliada’ en Macedonia, lo que permitirá a la UE asumir a finales de marzo de forma efectiva el mando de esa operación de gestión de crisis.
Estrecha cooperación
La misión europea es posible gracias al acuerdo de cooperación entre la UE y la OTAN alcanzado en diciembre pasado tras varios años de bloqueo por parte de Grecia y Turquía. Según Javier Solana, representante de la Política Exterior y Seguridad Común de
la UE, el llamado acuerdo 'Berlín Plus' -de cooperación permanente entre la UE y la OTAN, que garantizará a la Unión el acceso automático a datos secretos y medios de planificación de la Alianza- constituye "un documento estratégico muy importante".
Será una operación de pequeñas dimensiones dado que sólo contará con aproximadamente 350 soldados. Su misión consiste en proteger a los observadores internacionales que supervisan el cumplimiento de los acuerdos de paz firmados en agosto del 2001 entre la mayoría eslava del país y la minoría albanesa. Además, la UE contribuirá a vigilar las fronteras y prestará ayuda a Macedonia en cuestiones de seguridad y defensa.
Prueba de fuego
El reciente asesinato del primer ministro serbio, Zoran Djindjic, demostró la inestabilidad de la situación en la región. Por eso no hay que subestimar la primera actuación europea en el campo militar, aunque el número de tropas desplegadas sea mínimo. Si la tarea resulta ser un éxito, la UE podría también asumir la misión de la OTAN en Bosnia, donde la Alianza Atlántica tiene 12.000 soldados estacionados.
Se trata de la primera prueba de fuego para una política de defensa común de la Comunidad Europea. En vista de las discordias actuales en el caso de Irak, esto constituye ciertamente una esperanza para el futuro. Sin embargo, Europa esta todavía muy lejos de una propia política militar. El camino sigue siendo largo, y los pasos son pequeños.