Afganistán: misión imprescindible
23 de diciembre de 2002
La misión de los soldados de las fuerzas internacionales en Afganistán dista de ser mera rutina. Pese al tiempo transcurrido desde la derrota de los talibanes, la estabilidad del país sigue siendo precaria y no escasean los sobresaltos. El accidente sufrido ahora por el helicóptero en que viajaban soldados alemanes no obedeció, según se informa desde Kabul, a un acto de violencia. Pero vuelve a poner en Alemania en primer plano la misión que se lleva a cabo en ese país, que acaba de ser prolongada por el parlamento federal.
Amplio consenso
Pocas veces se había visto un consenso tan amplio en el Bundestag como a la hora de votar en torno a esta operación, que constituye la pieza clave del aporte germano a la campaña internacional desplegada tras los atentados del 11 de septiembre del 2001. De acuerdo con lo resuelto, las fuerzas alemanas permanecerán por lo pronto hasta fines de diciembre del año próximo en la región de Kabul y su contingente será reforzado. El número de soldados se incrementará de 1280 a 2500. A mediados de febrero, Alemania asumirá, junto a Holanda, la conducción de las tropas internacionales, constituidas por cerca de 5000 efectivos.
El ministro de Defensa alemán, Peter Struck, subrayó el viernes la necesidad de mantener la presencia Afganistán, puntualizando que el tremendo legado del régimen Talibán y las décadas de guerra civil no puede ser superado en sólo uno o dos años. Sin ir más lejos, en la víspera se produjo un atentado suicida que costó la vida a dos traductores afganos, demostrando que la situación sigue siendo crítica.
Violencia a flor de piel
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores, Joschka Fischer, hizo notar que casi todo el país, con excepción de Kabul, se encuentra aún en una especie de estado de guerra. En este contexto, recordó las existencia de grupos rivales, altamente armados, que siguen dispuestos al enfrentamiento, razón por la cual ni con extremo optimismo se puede hablar de un estado cercano a la normalidad.
La oposición conservadora comparte en este punto la postura del gobierno de Berlín. Un portavoz de la Unión Cristianodemócrata lo formuló así: "Al Qaeda aún no ha sido desbaratada, sino que está tratando de volver a establecer campamentos en Afganistán. Sabemos que siguen existiendo allí fuerzas muy activas y que hay tráfico de armas. Por eso es importante que las tropas de ISAF no se retiren. Eso constituiría un triunfo postrero para los talibanes".