Ajedrez mundial
22 de diciembre de 2006
The Guardian, de Londres, opina de la siguiente manera: "Quien piense que Irán es el único responsable de las dificultades en el Cercano Oriente tiene el mismo problema de aquellos que durante la Guerra Fría atribuían todos los conflictos a la Unión Soviética y a sus estados satélite. Moscú apoyó la lucha anti-apartheid en Sudáfrica. Elementos de la Organización para la Liberación de Palestina fueron entrenados por personal de la Stasi. Cuba puso el hombro a las guerrillas izquierdistas de América Latina. Todas estas crisis existirían, aun sin el involucramiento externo, y lo mismo sucede en el Cercano Oriente con Irán."
Antídoto contra la locura
De Francia, el periódico liberal de izquierda Liberation evaluá las acciones de la comunidad internacional hacia Irán: "No se puede reaccionar con violencia -como lo quisieran algunos en Estados Unidos ante el fracaso en Irak- ante los febriles planes atómicos de Irán, y tampoco ante el discurso antisemita que el gobierno de ese país usa con fines propagandísticos. Incluso las sanciones económicas que se discuten en las Naciones Unidas parecen quedarse cortas. (...) Lo único que queda es voltear los ojos hacia la propia sociedad iraní, que espera bienestar y respeto tal y como lo hacen otros pueblos. En ella radica el único antídoto posible contra los delirios de la clase gobernante."
Desencanto en Moscú
El Handelsblatt, de Düsseldorf, comenta el estado actual de las relaciones ruso-germanas: "El Kremlin está decepcionado con Alemania. Acostumbrado a las alabanzas del antiguo canciller, Moscú parece desconcertado por el nuevo tono que recibe desde Berlín. (...) Lo que Vladimir Putin no ha entendido hasta el momento, es que una asociación estrecha o incluso una amistad política también implican la crítica mutua, cuando ésta es necesaria."
Socio imprescindible
El Frankfurter Allgemeine Zeitung, de Frankfurt del Meno, apunta lo siguiente: "La peculiar democracia de Putin se caracteriza por prácticas y normas que se alejan cada vez más de los estándares occidentales relacionados con el Estado de derecho. El ministro alemán Steinmeier se ha referido a estos problemas -en un todo obligadamente diplomático- durante su gira por Moscú. Sabe que Alemania necesita estar en buenos términos con Moscú, y que toda Europa vive 'sobre el petróleo de los rusos', como lo dice un viejo refrán popular. Y, también, que la ayuda rusa es necesaria para solucionar algunos de los conflictos más intensos de la actualidad: Cercano Oriente, Irán y Corea del Norte."