Alegrémonos, podría ser peor
30 de diciembre de 2002
Las perspectivas de ventas, empleo e inversión se ven más sombrías que nunca. La encuesta anual de un instituto económico de Colonia arroja que ningún ramo de la industria tiene contemplado un aumento en su nómina de empleados para el año entrante. El ambiente de resaca está omnipresente, así reza el análisis: 38 de 44 ramos de la industria parten del supuesto de que tendrán que recortar su personal. En 18, se cuenta con menos volumen de producción y ventas; en otros, el estancamiento de su economía es ya una buena perspectiva... pues, podría ser peor.
No sólo menos inversión
En 26 ramos industriales las inversiones decrecerán; más aún, en los contados casos en que se habla de inversión, se menciona al mismo tiempo el término recorte de personal. Cada vez son más las empresas que juegan con la idea de trasladar sus sedes de producción al extranjero, en donde los costos son menores. Ni siquiera en las exportaciones, que han sido el pilar de la economía germana, se habla de crecimiento.
Peor no puede ser
Por el lado de los minoristas, las empresas constructoras y sus suministradores la perspectiva no es diferente; apenas para el segundo semestre del 2003, así los pronósticos, aclarará en algo el cielo sobre la economía. La industria química y la del acero son más optimistas, y piensan que la coyuntura mejorará notoriamente. Sin embargo, ese optimismo se debe únicamente a que ambos ramos habían llegado ya en 2001 a su punto coyuntural más bajo.
La maquinaria y los autos no se salvan
Para el ramo de la maquinaria el 2002 fue el año de las decepciones. Las pérdidas en los mercados de acciones y la crisis de Irak afectaron negativamente el crecimiento económico, tanto que la situación actual se define como " labil" pues, aunque pudiese evitarse una guerra contra el Irak, el ramo de la maquinaria mejorará a paso de tortuga.
El mal humor cunde también en la industria automotriz: debido a que el volumen de ventas ha bajado, la producción disminuyó en un cinco por ciento este año. El volumen de ventas en los autos ha sido 4% menor que el año anterior, el de vehículos pesados 10% menor. Todos se quejan, y lo peor es que el futuro no está en sus manos, pues el próximo año dependerá de la política y la economía mundial. ¿Podría ser peor?