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Alemania: armas para Arabia Saudí, su "socio estratégico"

Matthias von Hein | Naomi Conrad
5 de diciembre de 2018

A pesar de la guerra de Yemen, Arabia Saudí es uno de los clientes más importantes de las empresas armamentísticas alemanas. Solo se frenaron las exportaciones tras el asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi.

Imagen: picture-alliance/dpa/K. Nietfeld

La conexión telefónica en Saná, la capital de Yemen, es muy mala. "Aquí vivimos como en la Edad Media”, se escucha a duras penas decir a un profesor de enseñanza superior al otro lado del hilo. El hombre se queja de los escasos y casi inasequibles alimentos, de puentes, calles, escuelas y hospitales derrumbados. El hambre se cobra cada día nuevas víctimas. Amal Hussein acababa de cumplir 7 años cuando murió de desnutrición en un campo de refugiados en el norte de Yemen el pasado 26 de octubre de 2016. De Amal Hussein conocemos al menos el nombre. Su foto dio la vuelta al mundo. Pero la mayoría de las víctimas mueren inadvertidas para la opinión pública. La organización de ayuda internacional "Save the Children” calcula que un total 85.000 niños han muerto de desnutrición desde 2015 en Yemen. 

¿Tiene Alemania parte de responsabilidad en estas muertes? Porque los buques patrulleros suministrados por Alemania podrían haber jugado un papel importante en el bloqueo marítimo a Yemen. ¿Habrán intervenido las armas y la munición exportadas en la muerte de las casi 60.000 personas asesinadas por armas de fuego en este conflicto?  La cifra procede del instituto de investigación Armed Conflict Location and Event Data Project (ACLED).

Un cliente con ganas de comprar

En los tres años que van entre 2015 y 2017, el Gobierno alemán ha suministrado armas a Arabia Saudí  por valor de más de mil millones de euros. Entre otras cosas, buques patrulleros y aviones de combate. Las exportaciones continuaron en 2018. Hasta el pasado mes de septiembre, Alemania autorizó exportaciones por valor de más de 400 millones de euros. Después de Argelia, Arabia Saudí es el segundo cliente más importante de los fabricantes de armas alemanes. Los partidos que conforman la coalición de Gobierno, los democristianos de la CDU y CSU y los socialdemócratas del SPD, firmaron en su contrato de coalición no autorizar más exportaciones a países que participaran directamente en la guerra de Yemen. Pero, siempre y cuando las empresas de armas "demuestren que los suministros ya autorizados se quedan en los países receptores”, se puede seguir exportando.

Solo el escándalo suscitado por el terrible asesinato del periodista Jamal Khasshoggi en el consulado saudí en Estambul provocó un cambio en el Gobierno alemán. "Las exportaciones de armas no pueden continuar en la actual situación”, argumentó la canciller, Angela Merkel, a finales de octubre de 2018. Hasta ese momento, Berlín siempre reaccionó a las críticas por los negocios con las armas con el argumento de que "Arabia Saudí es un ancla de estabilidad en la región”. Esta posición es quizá la razón por la cual, según algunos medios, el freno a las exportaciones está limitado en el tiempo. Políticos de la oposición de los Verdes y la Izquierda no dudan de que pronto se volverá a exportar a Arabia Saudí, a pesar de la guerra de Yemen.

Buques patrulla ilocalizables

En las dramáticas cifras del conflicto en Yemen, entran posiblemente en juego los buques patrulleros suministrados por Alemania. Son al menos siete, tienen 40 metros de eslora y están equipados con un cañón. "Perfectamente podrían haber sido utilizados en el bloqueo marítimo”, dice a DW Max Mutschler, del Centro Internacional de Conversión de Bonn (BICC por sus siglas en alemán. "No se trata de hundir otros barcos, sino se controlar y vigilar rutas de acceso”, subraya el experto. 

La sospecha, no confirmada hasta ahora, de que barcos suministrados por Alemania hayan podido ser utilizados en el bloqueo de puertos yemenitas está reforzada por una observación: algunos buques apagan en ocasiones el sistema de comunicación mediante el cual se conoce su posición marítima. A principios de diciembre de 2018, los tres barcos llamados "As Sulayyil", "Al Aflaj" y "Farasan" eran ilocalizales. Pero faltan las pruebas concretas de que, en determinados momentos críticos, las tres naves  operaban en aguas yemenitas. .

Exportaciones alemanas y de empresas filiales

Pero no se trata solo de los buques patrulla. "Alemania también es un importante distribuidor de componentes clave para sistemas de armas suministrados por otros”, dice Pieter Wezeman, del Instituto sueco de Investigación para la PAZ (SIPRI por sus siglas en inglés). "El caza llamado Eurofighter-Typhoon, vendido por Reino Unido a Arabia Saudí, tiene, por ejemplo, un 30 por ciento de componentes procedentes de Alemania”. Se trata de un avión de caza que puede cargar bombas y misiles. Wezeman, experto en armamento, considera que se trata de una de las más importantes aeronaves de la fuerza aérea saudí.

A todo ello, hay que añadir las exportaciones de empresas filiales alemanas con sede en el extranjero que no figuran en las estadísticas alemanas sobre exportaciones de armas. Por ejemplo, el fabricante alemán Rheinmetall tiene una fábrica de munición que adquirió en Cerdeña.  El producto de exportación más importante de RWM Italia son las bombas de la serie MK80 y MK83. En Yemen se han empleado por parte de cazas saudíes en diversos ataques, algunos también contra objetivos civiles.

Producción de bombas en Cerdeña 

Amnistía Internacional ya exigió al inicio de la guerra el freno de las exportaciones de estas armas a Arabia Saudí y otros países de la coalición de la guerra de Yemen. Pero ha sido en vano. Deutsche Welle ha sabido que RWM Italia planea una ampliación de la fábrica para la que ha solicitado a las autoridades locales el correspondiente permiso de construcción.

Francesco Vignarca trabaja para la red de desarme "Rete Disarmo". Vignarca cree que las bombas de Rheinmetall fabricadas en Cerdeña  han sido importantes para los saudís por su rápido suministro. Voces críticas del negocio armamentístico afirman incluso que las bombas no fueron enviadas como suele ser habitual como mercancía por barco sino por vía aérea hasta Arabia Saudí.

El objetivo de los saudíes es ser lo más independientes posible de las importaciones de armas. Hasta 2030, el país desea satisfacer su propia necesidad militar e incluso exportar sus propias armas. Para su ambicioso plan, los saudíes han involucrado a un experimentado hombre alemán. Desde octubre de 2017, Andreas Schwer es el jefe del nuevo conglomerado armamentístico Saudi Arabian Military Industries (SAMI). Antes de mudarse a Arabia Saudí, Andreas Schwer fue durante mucho tiempo responsable del negocio de exportación internacional de Rheinmetall.

 A finales de marzo de 2016, el príncipe heredero Mohammed bin Salman y el entonces presidente sudafricano Jacob Zuma inauguraron en el suroeste de Riad una fábrica de municiones. La instalación produce munición de mortero, de artillería y bombas de la serie MK-80 y fue construida por la alianza sudafricana Rheinmetall Denel Munitions, cuyo principal propietario es el consorcio armamentístico alemán Rheinmetall. Por su parte, el consorcio sudafricano Denel atravesó dificultades financieras y Arabia Saudí le hizo una oferta de mil millones de dólares para entrar en la alianza comercial.

(ms/cp)

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