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Alemania aumenta gasto público

Pablo Kummetz13 de mayo de 2004

A pesar de su promesa a los otros miembros de la Unión Europea y todas las aseveraciones en contrario, el gobierno alemán está dispuesto a flexibilizar su política de austeridad.

Deuda pública: caminos que se bifurcan.Imagen: Bilderbox

Hans Eichel, el ministro de Finanzas (socialdemócrata) en la coalición roji-verde de gobierno, insinuó que Alemania podría incumplir en 2005, por cuarto año consecutivo, el Pacto de Estabilidad de la Unión Europea.

Para 2004 se da por descontado que ni Alemania ni Francia lograrán cumplir con la meta fijada en los Acuerdos de Maastricht. También Italia y Gran Bretaña atraviesan por situaciones fiscales tensas.

Una deuda pública desmedida

Hans Eichel: así de grande es la deuda.Imagen: AP

El objetivo del Pacto de Estabilidad es evitar que un aumento de las deudas del Estado lleven a un incremento de las tasas de interés vía mercado de capitales. Para financiar la deuda, los gobiernos emiten bonos del tesoro, para los que deben ofrecer atractivos intereses.

Ello, unido a la inquietud que una deuda pública desmedida provoca en los mercados lleva a que las expectativas de un aumento de la tasa de interés se transformen en una "profecía que se autoalimenta", transformándose en inflación creciente.

Un aumento de la deuda pública no sólo afecta las tasas de interés y desestabiliza psicológicamente a la economía, sino que ata también las manos del Estado, ya que una parte cada vez mayor del presupuesto se va en el pago de intereses, es decir, no puede ser destinada a gastos corrientes ni inversiones.

Además aumenta el endeudamiento total del Estado: la deuda total pública alemana sobrepasa ya el 60% del PIB. Ello supone una pesada carga para las futuras generaciones.

Casi imposible lograr la meta

Por todas esas razones, los países de la UE se habían puesto de acuerdo en no permitir que el déficit público anual sobrepasara el 3% del PIB.

La poca dinámica económica, que se traduce en una reducción de los ingresos impositivos, y los crecientes gastos en el sistema social, producto de una persistentemente alta tasa de desocupación, hace actualmente casi imposible lograr esa meta.

Por ello, Hans Eichel, ministro alemán de Finanzas, aboga ahora por una flexibilización de los criterios del Pacto y propone complementarlo con una meta inflacionaria: no tanto el déficit es el problema, sino la tasa de inflación y en tanto el primero no se refleje en la segunda, el sistema se puede aplicar en forma flexible, argumenta el ministro.

Altas tasas reales de interés

Como ejemplo pone que en Alemania, debido a la reducida tasa de inflación, los intereses, si bien relativamente bajos, tienen, no obstante, el nivel real más alto de Europa, lo que "no impulsa justamente el crecimiento".

Mientras tanto, Jean-Claude Trichet, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), le ha salido al paso al ministro, abogando por conservar el Pacto tal cual es. "No queremos modificar el Pacto", dijo Trichet el miércoles ante la Comisión de Economía y Moneda del Parlamento Europeo.

Y agregó que "el Pacto es imprescindible en una Unión Monetaria con una política fiscal en manos de cada uno de los Estados. Existen buenas razones económicas para ello y además el Pacto crea confianza en que habrá más crecimiento y empleo".

BCE: severa condena

El BCE condenó severamente la suspensión de los procedimientos por déficit contra Alemania y Francia por parte del Consejo de Ministros de Finanzas, porque ello "amenaza la confianza en una sólida política fiscal y puede terminar con toda la Unión Monetaria".

Los ministros habían decidido interrumpir los procedimientos de sanción iniciados contra ambos países por un endeudamiento excesivo y rechazado los nuevos recortes presupuestarios exigidos por la Comisión Europea.

Un círculo vicioso

Los gobiernos están actualmente entre la espada y la pared: a pesar de que han reducido los impuestos, la coyuntura económica continúa sumamente desganada. Las inversiones y el consumo siguen bajos. Ello hace disminuir aún más la recaudación impositiva.

Por otro lado, la relativamente alta desocupación (un 8% en promedio) mantiene abultados los gastos sociales. Una salida a la situación podría ser el aumento de los gastos del Estado, como forma de estimular la demanda. Pero ello lo prohíbe el Pacto de Estabilidad: un círculo vicioso.

La única salida elegante de la situación sería un fuerte crecimiento económico. Pero éste se hace esperar, más en vista de la complicada situación internacional en relación con la guerra de Irak, el consecuente nerviosismo en los mercados y el aumento del precio del petróleo. La salida del túnel no se ve todavía.

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