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Sociedad

Alemania estrena el “matrimonio para todos”

1 de octubre de 2017

Este domingo (1.10.2017) entró en vigor en Alemania la normativa que legalizó el matrimonio de parejas homosexuales. Con ese motivo, registros civiles de distintas ciudades abrieron sus puertas para oficiar casamientos.

Deutschland Berlin erste gleichgeschlechtliche Eheschließung im Rathaus Schöneberg
Imagen: DW/L. Albrecht

No es común que los registros civiles abran sus puertas en Alemania durante los fines de semana; pero este domingo (1.10.2017) entró en vigor en el país la normativa que legalizó el matrimonio de parejas homosexuales. Con ese motivo, funcionarios públicos en distintas ciudades fueron a sus puestos de trabajo para oficiar casamientos: en Berlín, Hamburgo y Hanover se registraron las primeras bodas de gays y lesbianas.

El ayuntamiento del barrio berlinés de Schöneberg se convirtió en el escenario de un estreno. Karl Kreile y Bodo Mende se presentaron ante sus funcionarios y se convirtieron en una de las primeras parejas homosexuales que consigue hacer realidad el sueño de una generación. Ellos están juntos desde hace 38 años. Hoy, por fin, pudieron darse oficialmente el "Sí, quiero”, un derecho que se les había privado hasta ahora.

El acto no se celebró en la sala destinada a los matrimonios del registro civil, sino en una algo más grande debido a la gran expectación que había suscitado. Cerca de cien invitados siguieron la ceremonia en la sala adornada con la bandera del arcoíris, emblema de la plena aceptación de la diversidad sexual. Los dos confirmaron que quieren mantener sus apellidos actuales y no adoptar el de su cónyuge.

Primeras bodas homosexuales en Alemania

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"Pueden besarse ahora”

Una vez que el funcionario dio por oficial el matrimonio, cerró la ceremonia con la famosa frase: "Pueden besarse ahora". Los recién casados recibieron una gran ovación. Karl Kreile y Bodo Mende se enamoraron en el verano boreal de 1978 en una fiesta en Schöneberg. Hace 25 años, Kreile participó en la llamada "Acción Registro Civil”, mediante la cual numerosas parejas de gays y lesbianas pidieron iniciar trámites para casarse.

Corría el año 1992, y los activistas sabían que su derecho a legalizar sus uniones no sería reconocido, pero estaban seguros de que esa acción les permitiría atraer la atención de los medios hacia su causa y acaparar titulares. "Me sentí ofendido porque a nuestra relación no se le asignaba el mismo valor que a las relaciones heterosexuales”, explicó Kreile en entrevista con la agencia de noticias dpa.

"Era como si sólo pudiéramos ser individuos que tenían sexo”, agrega Mende. "Que tuviéramos relaciones sociales y afectivas era un tabú, eso fue el escándalo en realidad. Esto provocó que nuestra generación se caracterizara por querer acabar con esta situación”, acotó. Una década más tarde, el proyecto de equiparar los derechos de las parejas homosexuales con los de las heterosexuales tuvo su primer éxito.

Karl Kreile y Bodo Mende, unidos en matrimonio tras 38 años viviendo en pareja.Imagen: picture-alliance/dpa/B. Pedersen

Importantes precedentes

En julio de 2002, el Tribunal Constitucional de Alemania confirmó que la ley de uniones civiles era acorde con la Ley Fundamental alemana. Kreile y Mende se presentaron así por segunda vez ante el registro civil y salieron del ayuntamiento de Berlín como "marido y marido”. En 2015, según el censo, residían en Alemania 43.000 uniones de este tipo en Alemania, casi la mitad de todas las 94.000 parejas homosexuales que viven juntas.

Para ellos y su entorno, ese día se considera como el de su boda, a pesar de que legalmente no se trataba de un matrimonio propiamente dicho. "Las obligaciones estaban desde el primer día ahí, pero los derechos eran mínimos. Había que demandar cada concesión de la política y ese proceso duraba años”, declara Kreile. "Hay que decir que el proceso orquestado por la política era laborioso y miserable”.

Para Kreile y Mende no cambiará mucho a estas alturas. Adoptar niños, un derecho que reivindicaban muchas parejas homosexuales, no es algo a lo que ellos aspiran. Pero muchos otros hombres y mujeres, gays y lesbianas más jóvenes, piensan ahora en formar familia, cuenta los recién casados. A sus ojos, la nueva generación podrá por fin enfocarse en otros problemas y tener las mismas preocupaciones que los treintañeros heterosexuales.

ERC ( dpa / EFE )

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