Para tratar de limitar el número de "imanes importados", Alemania ha lanzado su primer centro de formación de cuadros religiosos con apoyo estatal, pero la iniciativa no ha sido bien recibida por las principales organizaciones turcas. Unos 40 futuros responsables musulmanes de culto, hombres y mujeres, iniciaron un curso de dos años a cargo del Colegio del Islam de Osnabruck, en el noroeste de Alemania. Los primeros cursos se realizaron el lunes (14.6.2021), en medio de los 12.000 volúmenes de la vasta biblioteca adquirida en Egipto.
La formación está abierta a portadores de estudios secundarios superiores en teología islámica o un diploma equivalente, y propone aprendizajes marcados por pasantías y acciones prácticas, incluidas la recitación de versos del Corán, técnicas de predicación, prácticas de culto o educación política. El Gobierno federal y el estado de Baja Sajonia financian el programa, en un país que cuenta entre 5,3 y 5,6 millones de musulmanes.
La canciller alemana Angela Merkel se ha pronunciado desde 2018 ante el Parlamento a favor de una formación de imanes. "Nos hará más independientes y es necesario para el futuro", justificó la gobernante. Por su parte, el secretario de Estado del ministerio del Interior, Markus Kerber, señaló que esta formación es la expresión de "un islam enraizado en nuestra sociedad, que participa de los valores de nuestra ley fundamental y respeta los modos de vida de nuestro país".
Por un islam más abierto de miras en Alemania
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El aprendizaje "se distingue por dos particularidades: queremos reflejar la realidad de la vida de los musulmanes en Alemania y las lecciones se realizan exclusivamente en alemán", explicó Esnaf Begic, presidente del Colegio del Islam. "Somos musulmanes alemanes, somos parte integrante de la sociedad y tenemos la posibilidad de convertirnos en imanes 'made in Germany'", destacó uno de los estudiantes, Ender Cetin, quien oficia como imán voluntario en una prisión para jóvenes en Berlín.
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En línea con la realidad social
Hasta ahora, la inmensa mayoría de los imanes en Alemania son enviados por países musulmanes, en especial Turquía, formados y pagados por el Estado de origen. Así, la mitad de los 2.000 a 2.500 imanes en Alemania pertenecen a la organización DITIB, directamente dependiente del ministerio turco de Culto, y administran 986 comunidades locales, según un estudio de la Fundación Konrad Adenauer. De los otros, 80 a 90 por ciento son enviados del norte de África, Albania o la ex Yugoslavia. Muchas veces, esos responsables de culto llegan a Alemania por cuatro o cinco años, algunos con visa de turista, y son extraños al contexto cultural y social local. "Esos imanes no hablan la lengua de los jóvenes, que a veces no comprenden bien el turco", señaló Cetin, un hijo de inmigrantes turcos nacido en Berlín. "Es importante que estén en línea con la realidad de una sociedad multicultural donde conviven cristianos, judíos, ateos y musulmanes", agregó. (afp/efe)
Santa Madre Sofía de Estambul: catedral, mezquita y museo
Hace unos 1500 años se construyó la "Santa Sabiduría", o Hagia Sophia, con su enorme cúpula y las cuatro torres. La antigua iglesia fue luego mezquita y posteriormente un museo. Ahora volverá a ser templo musulmán.
Imagen: picture-alliance/Marius Becker
Hito arquitectónico
En 532, el emperador romano Justiniano, que residía en Constantinopla, dio la orden de construir una iglesia poderosa "como no ha existido ni existirá desde los tiempos de Adán". Unos 10.000 trabajadores se pusieron a trabajar. 15 años más tarde se inauguró la obra, sin decoraciones. Durante un milenio, la basílica abovedada siguió siendo la iglesia más grande de la cristiandad.
Imagen: imago/blickwinkel
Arquitectura monumental como instrumento religioso
Se dice que Justiniano invirtió 150 toneladas de oro en la construcción de la Santa Madre Sofía. Aunque la construcción tuvo que ser mejorada. La cúpula era demasiado plana y se derrumbó durante un terremoto. La Hagia Sophia, en castellano: "santa sabiduría", pronto fue usada como iglesia estatal. Desde mediados del siglo VII casi todos los gobernantes bizantinos fueron coronados aquí.
Imagen: Getty Images
Sultán Mehmed II, el Conquistador
El dominio bizantino sobre Constantinopla terminó en 1453: el sultán otomano Mehmet II conquistó la ciudad y convirtió la Santa Sofía en mezquita: las cruces dieron paso a la luna creciente, las campanas y los altares fueron destruidos o desmantelados, los mosaicos y los murales fueron encalados. El primer minarete también le dio al edificio un rostro musulmán en el exterior.
Imagen: public domain
Mustafa Kemal Ataturk, el padre de la Turquía moderna
El fundador del Estado turco, Mustafa Kemal Atatürk, finalmente hizo de la Hagia Sophia un museo en 1934. La secularización fue acompañada por un extenso trabajo de restauración. Los mosaicos bizantinos fueron descubiertos de nuevo. Se tuvo cuidado de no destruir los posteriores accesorios musulmanes.
Imagen: AP
Iconos bizantinos
El mosaico más magnífico de Santa Sofía es una pintura devocional del siglo XIV, que fue descubierta en la pared de la galería sur. Aunque no está completamente preservado, las caras son claramente visibles: En el centro está Jesús como el gobernante del mundo, María a su izquierda y Juan a su derecha.
Imagen: STR/AFP/Getty Images
El Islam y el Cristianismo, de igual a igual
La agitada historia de Santa Sofía es familiar para el visitante de hoy en día a cada paso: las inscripciones "Mahoma" (izquierda) y "Alá" (derecha) flanquean a la Virgen María con el niño Jesús en su regazo (espalda). Santa Sofía es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1985.
Imagen: Bulent Kilic/AFP/Getty Images
Patriarca Bartolomé I
Bartolomé I, Patriarca de Constantinopla y jefe honorario de todos los cristianos ortodoxos, también reclamó la Hagia Sophia. Durante años ha pedido que la Basílica sea reabierta para la liturgia cristiana. "Santa Sofía fue construida para dar testimonio de la fe cristiana", argumenta.