Alemania-Francia: fricciones en la política económica
26 de octubre de 2004
Las reuniones económicas previas a la cumbre se realizan tradicionalmente al máximo nivel. Esta noche, el ministro alemán de Economía, Wolfgang Clement se reunirá con su homólogo francés, Nicolas Sarkozy, en el marco de una cena de trabajo.
Ya el sábado, Sarkozy había invitado a Clement a una cena privada en la casa del primero, que, según Clement transcurrió en una "atmósfera agradable", barajándose "el canon de temas que serán tratados".
Sin embargo, los franceses hicieron pública la reunión cuando ya había pasado. La relación entre ambos súper ministros no está considerada la mejor. Clement es titular no sólo de Economía, sino también de Trabajo. Por su parte, Sarkozy es titular también de Finanzas.
Las malas lenguas
Las malas lenguas comentan que Sarkozy tiene ambiciones de suceder a Jacques Chirac como Presidente de Francia. Tampoco la relación de Sarkozy con Chirac, que apuesta por buenas relaciones con Alemania, está libre de tensiones.
La reunión de hoy en Berlín tendría que haber tenido lugar ya el 14 de octubre, pero Clement la postergó, oficialmente debido a la crisis en la fábrica de Opel en Bochum.
Extraoficialmente se dice que en realidad Clement estaba enojado por unas declaraciones que Sarkozy hizo a los diarios económicos "Handelsblatt" y "La Tribune", de Alemania y Francia respectivamente.
En esas entrevistas, Sarkozy había dicho que en cuestiones de política industrial existían entre ambos países "una serie de malentendidos" que él quería despejar. Alemania, por su parte, había atribuido a París querer imponer los intereses industriales franceses cada vez más desde una óptica nacional y no europea.
Un consorcio malherido
Duras críticas alemanas había merecido sobre todo la intervención de París a favor del malherido consorcio Alstom. En esa acción intervencionista, Sarkozy había rechazado una compra del consorcio por parte del competidor alemán Siemens.
A principios de año, el consorcio farmacéutico francés Sanofi-Synthélabo había logrado comprar, sin embargo, con ayudas de París, a su competidor germano-francés Aventis. Es lógico entonces que ante esos enroques, Clement no esté del mejor humor.
Además, Sarkozy ha vuelto a presentar su idea de crear un consorcio de construcción naval germano-francés siguiendo el modelo del consorcio europeo de navegación aérea y espacial EADS. Un consorcio que no se limite necesariamente a la construcción de barcos militares, sino también civiles, en particular de cruceros.
Para Clement, "los tiempos no están maduros aún" para dar ese paso. Y por si fuera poco, ha agregado que, si bien los astilleros alemanes Thyssen-Krupp y HDW se han consolidado y estarían preparados para una fusión, "no sucede lo mismo con los astilleros franceses". A buen entendedor, pocas palabras bastan.