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Alemania frena parte de su transición energética

26 de mayo de 2026

Alemania flexibilizará las reglas para instalar calefacciones a gas y petróleo, pese al auge de las bombas de calor y las críticas de quienes alertan sobre un retroceso climático y energético.

Dos instaladores montando una bomba de calor sobre una base de hormigón junto a una casa.
Instaladores, aquí montando una bomba de calor, pueden mirar con tranquilidad hacia su futuro profesional.Imagen: Vaillant/BWP

Alemania lidera la transición hacia energías limpias en Europa con las bombas de calor, que ya representan casi la mitad de las ventas de nuevos sistemas de calefacción. Esta tecnología reduce la dependencia del gas importado y es clave para el objetivo de neutralidad climática del país para 2045.

Las bombas de calor son sistemas de calefacción de alta eficiencia que, mediante un proceso técnico, transforman el calor ambiental (del aire, del suelo o de las aguas subterráneas) en calor útil para la calefacción y el agua caliente. Funcionan según el principio inverso al de un frigorífico, no necesitan chimenea y son especialmente respetuosas con el clima, ya que funcionan en un 75% con energía ambiental gratuita y solo en un 25% con electricidad.

Pero ahora el Gobierno alemán quiere derogar el núcleo de la Ley de Calefacción que había aprobado el Gobierno anterior. Se trata de la norma que establece que solo se podrán instalar sistemas de calefacción que utilicen, como mínimo, un 65% de energías renovables. La norma debía aplicarse a todos los nuevos sistemas de calefacción en unos pocos años.

En su lugar, ahora se permitirá seguir instalando sistemas de calefacción de gasóleo y gas con mezclas de gases respetuosos con el clima significativamente menores en edificios ya existentes.

Duras críticas

La nueva ley, denominada "Ley de modernización de edificios", está destinada a sustituir a la actual "Ley de calefacción". Al Gobierno alemán le gustaría que el Parlamento la aprobara antes de las vacaciones de verano, a mediados de julio. Los observadores consideran que el calendario es demasiado ambicioso, sobre todo porque el proyecto de ley no solo recibe apoyo, sino que también suscita una fuerte oposición.

Para Julius Neu, de la Asociación Alemana para el Medio Ambiente y la Protección de la Naturaleza (BUND), este proyecto de ley supone "una declaración de bancarrota en materia de política climática", según declaró a DW. "Con la supresión de la regla del 65 %, se elimina el instrumento más eficaz de la transición térmica". De este modo, "se prolongaría artificialmente el uso de las tecnologías fósiles y se dejaría a la gente atrapada en la trampa de los costes del gas".

Los fabricantes de bombas de calor comparten esta crítica. El Gobierno federal está reduciendo "drásticamente los requisitos para los nuevos sistemas de calefacción, pasando de un 65 % a, en un primer momento, un 10 % de energía renovable", según declaró a DW la portavoz de la asociación del sector de las bombas de calor, Katja Weinhold.

"Teniendo en cuenta la crisis en Medio Oriente y sus repercusiones en los precios de la energía, así como en la seguridad del suministro en Alemania y los objetivos climáticos, esto es una señal totalmente equivocada", consideró.

Dörte Warnk, del departamento de comunicación de Robert Bosch GmbH, desea sobre todo seguridad en la planificación para el sector: "Para lograr una claridad definitiva, ahora es decisivo concluir rápidamente el proceso legislativo. Lo mismo se aplica a las ayudas; también en este caso, la fiabilidad es fundamental para que surtan efecto".

En el debate actual, debería tratarse menos de objetivos políticos y más de qué soluciones tienen sentido desde el punto de vista tecnológico y económico, dice Weinhold. Con la bomba de calor, "disponemos de una tecnología energéticamente eficiente y de alta calidad que hace que la calefacción sea limpia, económica e independiente a largo plazo".

No hay motivo para preocuparse

Según el portavoz del fabricante de sistemas de calefacción Vaillant, Frederik Lippert, en la empresa se muestran optimistas en general. "Damos por hecho que la transformación del mercado de la calefacción seguirá adelante incluso con la nueva ley".

La situación política mundial también apunta en esa dirección: "El cierre del estrecho de Ormuz a raíz de la guerra con Irán vuelve a demostrar lo dependientes que son Alemania y Europa del suministro de combustibles fósiles. En estos momentos, hay muchos indicios de que esto hará que siga aumentando la demanda de energías renovables y, con ello, también la de bombas de calor".

Julius Horn, de BUND, lo ve igual: "Es de esperar que la actual crisis energética provocada por la guerra de Irán anime a mucha gente a apostar por las bombas de calor, a pesar del irresponsable proyecto de ley".

(gg/rml)

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