Aliados con derecho a réplica
27 de septiembre de 2002
En Suiza, el periódico Basler Zeitung, de Basilea, analiza el papel alemán en las discusiones sobre una intervención en Irak en los siguientes términos: "Puede que el No de Alemania a una operación militar haya resultado originalmente tan estridente debido a consideraciones de la campaña electoral y a la necesidad de Schröder de acercarse a su propio partido socialdemócrata y sus tradiciones. Sin embargo, con el resultado electoral, ese No adquiere mayor peso. Demuestra una nueva confianza del país en sí mismo: somos aliados, con derecho a voz y a réplica. Esa novedad explica que persistan las bruscas reacciones de Estados Unidos. Su administración teme, con razón, que el ejemplo alemán pueda hacer escuela. Tony Blair, el seguidor más fiel de Washington, sufre una baja de popularidad; Silvio Berlusconi, el segundo en la escala de fidelidad, sabe que en su país la mayoría -encabezada por el Papa y los obispos- está en contra de una guerra preventiva. La voluntad de evitar a toda costa la guerra es todo menos una peculiaridad alemana".
La escasa paciencia de Bush
La Repubblica, de Roma, subraya que el gobierno de Bush no da tiempo a la discusión: "Uno tras otro, en rápida secuencia, para demostrar que se trata de una ofensiva concertada, el presidente Bush, la asesora de seguridad, Condoleezza Rice, y el ministro de Defensa, Rumsfeld, denunciaron las vinculaciones de Saddam Hussein y Osama Bin Laden... Simultáneamente se presiona por una nueva resolución del la ONU. Pero Bush no tiene intenciones de esperar demasiado. Así lo reitera en cada discurso".
Debates diferentes
El periódico Der Tagesspiegel, de Berlín, destaca las diferencias en la discusión política que tiene lugar en Berlín y Washington. "Ningún parlamentario del Congreso estadounidense comparte la línea seguida hasta ahora por el gobierno alemán de rechazar una guerra contra Irak aunque fuera respaldada por un mandato de la ONU. A la inversa, ningún parlamentario alemán comparte la postura del gobierno de Bush de llevar adelante una operación militar, de ser necesario sin mandato de la ONU, con el fin de derrocar al dictador iraquí. Ello demuestra que, pese a todos los debates que se desarrollan a ambos lados del Atlántico, prevalecen los puntos de vista divergentes. Aparte de algunos artistas e intelectuales, que se hacen oír pero carecen de poder, la oposición política estadounidense se limita al cómo y al cuándo. Pero las críticas no son de orden fundamental".
Espacio para el acercamiento
El matutino Nürnberger Zeitung, de la ciudad de Nuremberg, atribuye algo más de fondo a la polémica interna en Washington. "Repentinamente se desató en Estados Unidos la discusión sobre si se justifica una guerra contra Irak. Si bien el partido demócrata utiliza el No del gobierno alemán como apoyo a su argumentación, lo que está sucediendo favorece al equipo de Schröder. El debate distrae de los últimos roces entre Berlín y Washington y, con ello, abre un nuevo espacio a los intentos de acercamiento entre ambos gobiernos".