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América Latina en 2025: giro a la derecha y efecto Trump

18 de diciembre de 2025

América Latina cierra el año con reacomodamientos políticos en varios países, economías frágiles y violencia persistente, mientras el regreso de Trump refuerza el peso de Estados Unidos en un escenario regional tenso.

El presidente argentino Javier Milei y el presidente electo de Chile José Antonio Kast posan para las cámaras.
En la región se ha consolidado una tendencia de propuestas de derecha y "mano dura", indican expertos. En la imagen, el presidente argentino, Javier Milei, recibió en Casa de Gobierno al presidente electo de Chile, José Antonio Kast. Imagen: Argentinian Presidency/AFP

El calendario marca el final del año y la región llega con conflictos abiertos y dilemas sin resolver. La política transita un equilibrio frágil, con gobiernos presionados por la polarización y el desgaste institucional. La economía avanza a distintas velocidades, marcada por la desigualdad y persistentes fragilidades estructurales; y la violencia ligada al crimen organizado sigue condicionando la vida política y social en varios países.

El cierre del año deja así un clima tenso, atravesado por cambios en el mapa regional. "La región concluye este 2025 con un panorama electoral marcado por un giro conservador en países como Bolivia, Ecuador y Chile, con fuerzas que optan por discursos de seguridad, confrontación y retraimiento de las responsabilidades del Estado", señala en entrevista con DW Othón Partido Lara, académico de la Universidad Iberoamericana León, en México.

"Se ha consolidado una tendencia hacia propuestas de derecha y discursos contra las élites, que crecieron al capitalizar la frustración popular y prometer soluciones de ‘mano dura' frente a la inseguridad", analiza, asimismo, el politólogo argentino y profesor de Estudios Latinoamericanos de la USAL Sebastián Dabreinche, consultado por este medio.

"Ha sido un año de claroscuros para América Latina", evalúa, por su parte, Francisco Valdés-Ugalde, doctor en ciencia política y presidente del Consejo Superior de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). "Se ha mantenido la democracia como sistema de gobierno, pero la polarización persiste y los autoritarismos siguen presentes, aunque en minoría, como en Venezuela, Nicaragua, Cuba y El Salvador", puntualiza a DW.

Estados Unidos y su impacto en América Latina

Con matices, los expertos coinciden en que uno de los factores más relevantes para la región es el papel de Estados Unidos. "Tras una larga etapa de indiferencia, Washington ha vuelto la mirada hacia su propio hemisferio, con foco en migración y seguridad, y menos en el desarrollo socioeconómico y democrático", sostiene Valdés-Ugalde.

Con Donald Trump, "Washington ha vuelto la mirada hacia su propio hemisferio", aseguran expertos.Imagen: Nathan Howard/REUTERS

Para Franklin Ramírez Gallegos, profesor investigador de FLACSO-Ecuador, se observa "una influencia desmedida y de carácter imperialista de Donald Trump". "América Latina vuelve a ser tratada como una ‘esfera de influencia' exclusiva de EE. UU., con presiones para asegurar recursos, contener a China y alinear gobiernos", explica Ramírez Gallegos. "La nueva Estrategia de Seguridad Nacional incluso adelanta justificaciones para eventuales intervenciones unilaterales", advierte en diálogo con este medio.

Pobreza algo menor, desigualdad extrema

En el plano económico, el balance económico regional arroja "un crecimiento moderado, estimado en torno al 2,4 por ciento",  señala Valdés-Ugalde. "Se ha reducido la pobreza, pero la productividad no crece lo suficiente y la desigualdad sigue siendo muy alta".

Según el último Panorama Social de América Latina y el Caribe de la CEPAL, el 25,5 por ciento de la población regional - unos 160 millones de personas - vivía en situación de pobreza en 2024, una reducción de 2,2 puntos porcentuales respecto a 2023. Sin embargo, el organismo advierte que la región permanece atrapada en una "trampa de desigualdad" que profundiza otras brechas.

Violencia récord

A esto se suma un problema persistente de seguridad. América Latina y el Caribe concentran las tasas de homicidio más altas del mundo. "Mientras no se atiendan las causas estructurales con cooperación internacional, las estrategias militarizadas solo agravan las tensiones y alimentan campañas políticas basadas en el miedo", sostiene Partido Lara.

El avance del crimen transnacional - vinculado a la cocaína, la minería ilegal, el tráfico de migrantes y de armas - se ha convertido en un factor central de la agenda pública, favoreciendo respuestas de corte militar, señala Ramírez Gallegos. A su juicio, cuando la violencia persiste, el recurso creciente a estrategias represivas acelera la erosión democrática.

Una voz común

Para Valdés-Ugalde, el mayor desafío es "detener las regresiones democráticas, reformando el ejercicio del poder y no solamente su acceso, incrementando la protección y el cumplimiento de los derechos humanos, la vía más efectiva y pacífica para reducir la pobreza, la desigualdad y el atraso".

Para Dabreinche, el cierre del año deja planteado un desafío estratégico central: avanzar hacia mecanismos eficaces de coordinación regional que permitan a América Latina negociar en bloque. "Hablar con una sola voz", concluye, es clave para reducir vulnerabilidades y ganar peso propio en el cambiante escenario internacional.

(ms)

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