Andreas Retting: "No vamos a silenciar a los jugadores"
18 de mayo de 2026
Andreas Rettig está de buen humor. El director deportivo de la Federación Alemana de Fútbol (DFB) llega temprano a la entrevista en la ciudad de Colonia con algunas notas en la mano.
Rettig, de 63 años, viene bien preparado, ya que el próximo Mundial de la FIFA, que se celebra en Canadá, Méxicoy Estados Unidos, está recibiendo fuertes críticas. Retting asegura que tiene muchas ganas de que comience, aunque no le entusiasma el formato del torneo, que considera excesivo, con 48 equipos.
A pocas semanas del partido inaugural de la Copa Mundial de la FIFA 2026, en México, la preparación de la DFB entra en su fase decisiva. Rettig dice que están muy satisfechos con el progreso del equipo y su entrenador. "Desde que Julian [Nagelsmann] asumió el cargo, hemos jugado 31 partidos. Hemos ganado 19, empatado seis y perdido seis".
Aplicado a la clasificación de la Bundesliga, eso equivaldría a un puesto en la Liga de Campeones, estima Rettig. Pero también admite, en alusión a los jugadores que aún se recuperan de lesiones, que "todavía no contamos con la plantilla completa".
Aun así, los objetivos son ambiciosos, tras las decepcionantes participaciones en los Mundiales de Rusia 2018 y Qatar 2022, donde la selección alemana no logró superar la fase de grupos. "El objetivo sería terminar entre las cinco mejores selecciones del mundo. Si mejoramos nuestra posición en la clasificación de la FIFA [noveno puesto], sería un éxito", comenta a DW.
Rettig: "El orden basado en valores está trastocado"
Tal como sucedió con el último Mundial de Fútbol en Qatar, este también genera debates más allá del deporte: entradas excesivamente caras, prohibiciones de ingreso para cinco países participantes, costos del transporte local exorbitantemente altos y una situación política incierta en Estados Unidos.
A eso se suman tensiones geopolíticas, como, por ejemplo, la guerra iniciada por el presidente de EE. UU., Donald Trump, contra Irán, país participante en el torneo, así como discusiones internas de su país sobre un posible recrudecimiento de las intervenciones de la autoridad migratoria, el ICE.
"Vivimos en una época en la que todos los días confrontamos situaciones que me dejan perplejo. Hay muchas dinámicas irracionales que no tienen nada que ver con el fútbol, cosas ante las cuales solo cabe llevarse las manos a la cabeza", dice Rettig. Y subraya: "Nuestro orden basado en valores está trastocado".
No se silenciará a los jugadores
Pero Retting no va más allá en sus declaraciones. Y es que ahora es inusual pronunciarse con tono crítico y postura firme sobre temas ajenos al fútbol.
La mayor federación deportiva del mundo ha aprendido de la Copa Mundial de Qatar, explica el dirigente deportivo. En aquel momento, hubo polémica en torno al brazalete "One Love" de los capitanes de varias selecciones en apoyo a la diversidad, así como la foto de la selección alemana en la que todos los jugadores se tapaban la boca con las manos. Todo ello suscitó importantes debates, especialmente porque el rendimiento deportivo fue deficiente tras esas protestas.
Esta vez, se han propuesto hacer las cosas de otra manera: "El equipo debe concentrarse principalmente en el deporte. Esos temas no tienen cabida en el vestuario", explica Rettig. "Pero eso no significa que vayamos a silenciar a los jugadores".
"Creo que es contraproducente y distrae del objetivo principal. Necesitamos nuestra fuerza y energía para lo esencial. Ante todo, somos un equipo de fútbol y seremos juzgados por nuestro rendimiento deportivo", agrega. El director general de la DFB evita emitir críticas directas.
"Sería ingenuo decir que nada de esto me interesa. Por supuesto que nos interesa, por supuesto que participamos, por supuesto que puede que no nos gusten algunas cosas", admite Retting. A pesar de ello, el director general de la DFB evita las críticas directas.
A Rettig no le gustó que FIFA concediera Premio de la Paz a Trump
El exportero de la selección alemana Almuth Schult condenó precisamente esa falta de claridad. "Entiendo que sea difícil para la DFB asumir, una postura porque la gran mayoría del fútbol mundial apoya a [el presidente de la FIFA] Infantino y sus decisiones", dijo el portero en una entrevista con el diario Frankfurter Rundschau.
También otras federaciones importantes son cautelosas en sus críticas a EE. UU., país anfitrión del Mundial, o al presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
Schult elogia a la presidenta de la Federación Noruega de Fútbol, Lise Klaveness, diciendo que ha sido la única que ha adoptado una postura clara en los últimos años. Además, critica duramente la concesión del Premio de la Paz de la FIFA a Donald Trump, porque argumenta que eso viola las normas de neutralidad política del organismo.
"Espero que el premio otorgado al presidente de Estados Unidos lo motive a estar a la altura", dice Rettig. "Es cuestión de opinión si un galardón de ese tipo debe formar parte del sorteo de un Mundial. A mí no me gustó".
Rettig: "La brújula de valores ha cambiado"
No solo el "premio de la paz" otorgado a Trump, sino también la cercanía del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, con Donald Trump genera malestar.
Porque la tan repetida exigencia de separar deporte y política es ya cosa del pasado. "Por supuesto que deporte y política no se pueden separar", comenta Andreas Rettig. “Lo que sigue dejándome perplejo es la rapidez y la contundencia con la que se toman decisiones y las consecuencias geopolíticas que eso acarrea”.
Según Retting, los principios tradicionales y las certezas de siempre se llevan al absurdo. "¿Quién hubiera pensado que desarrollaríamos una actitud tan crítica hacia el país A o el B?". La brújula moral ha cambiado, critica Rettig. "Al final, ya no se sabe quién es amigo y quién es enemigo".
(cp/ms)