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Transición energética en la República Dominicana

Katja Döhne
29 de junio de 2021

La República Dominicana, en el Caribe, depende en gran medida de los combustibles fósiles. Ahora está apostando por la energía eólica y solar, y tratando de concienciar a la población local de que es una buena idea.

Aerogeneradores. Montañas al fondo.
Imagen: Katja Döhne/ DW

República Dominicana: transición energética

07:02

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Objetivo del proyecto: ayudar a la República Dominicana en la expansión de las energías renovables. Hasta ahora, alrededor del diez por ciento de la energía proviene de la energía eólica y solar.

Presupuesto: 4,8 millones de euros (5,7 millones de dólares) proceden de la Iniciativa Internacional para la Protección del Clima (IKI, pos sus siglas en alemán) del Ministerio de Medio Ambiente alemán. La mayor parte se destina a grandes proyectos como parques eólicos y solares, así como a la recolección y el análisis de datos a través del organismo coordinador de la energía en la República Dominicana.

Duración del proyecto: de julio de 2017 a Junio de 2022.

Los habitantes de Sabana Real recibirán electricidad a partir de ahora mediante la instalación de una planta solar.Imagen: Katja Döhne/ DW


A pesar del auge económico y del desarrollo de las infraestructuras, alrededor de 300.000 habitantes de la República Dominicana viven sin electricidad, sobre todo en comunidades remotas y de bajos ingresos. En la aldea montañosa de Sabana Real, cerca de la frontera con Haití, por ejemplo, unas 50 familias no tienen electricidad.

Con la ayuda de Agencia alemana para la Cooperación Internacional (GIZ, por sus siglas en alemán), los vecinos quieren instalar un sistema solar que suministre electricidad directamente a sus hogares. La historia de Sabana Real es un ejemplo de la transición energética que está teniendo lugar en el país. Hasta ahora, la República Dominicana ha satisfecho alrededor del 85 por ciento de sus necesidades energéticas con combustibles fósiles.

El gobierno dominicano planea generar el 25 por ciento de su energía a partir de fuentes renovables para 2025 y ser neutral en cuanto a emisiones de CO2 para 2050. Pero la cantidad de electricidad verde que se genera es difícil de planificar y depende del clima. Por eso la población local se muestra desconfiada. Para poder supervisar y controlar mejor las cantidades energéticas, se creó un centro de control en la capital, Santo Domingo. La GIZ también apoya el centro de control de sistema energético de la capital dominicana, Santo Domingo, que recoge y analiza los datos de todas las centrales eléctricas, eólicas, solares y petroleras. Esto debería facilitar las previsiones y mejorar la confianza en las energías renovables.

Un videorreportaje de Katja Döhne