Arabia Saudita da su brazo a torcer
16 de septiembre de 2002
El discurso del presidente de Estados Unidos ante la asamblea general de la ONU ha producido sus primeros frutos. Arabia Saudita apoyará una acción contra Irak, siempre y cuando esté avalada por la ONU, y rechaza en cambio, todo ataque unilateral por parte de Estados Unidos.
De contar con el aval de la ONU, el gobierno Saudí pondría a disposición su territorio, dijo el ministro del Exterior saudita, el príncipe Saud al Feisal. "El cambio está en la posición estadounidense, no en la saudita", dijo, refiriéndose a los intentos de Washington de cabildear en el Consejo de Seguridad contra Irak en vez de actuar solo.
Rechazo de todo ataque bilateral
Hace una semana el gobierno saudíta se oponía categóricamente a que Estados Unidos u otra nación utilizaran su territorio como plataforma ante un posible ataque contra Bagdad. El príncipe Saud al Feisal sostiene todavía que la violencia militar es el camino equivocado para presionar a Hussein a que adopte las resoluciones de la ONU. Pero Riyad no se puede contradecir a la ONU.
Es Estados Unidos quien presiona a la organización mundial. Condoleza Rice describió una situación en la que hay dos opciones y la paciencia de Estados Unidos ha llegado a sus límites. "No es el momento de negociar con el régimen de Bagdad, el el Consejo de Seguridad, quien debe poner las condiciones", dijo.
Formulación de objetivos
El Secretario de Estado, Colin Powell, pidió al Consejo de Seguridad que a más tardar dentro de las próximas semanas defina la estrategia a adoptar. "Sin lugar a dudas Hussein ha violado las resoluciones de la ONU. Estados Unidos en cambio, ha reaccionado a la petición de abordar el problema no en solitario, sino con la comunidad internacional. "Todos nos exigían que pensáramos en términos internacionales, Bush lo hizo y hasta ahora no ha habido ninguna declaración de guerra, pero sí fomuló las metas", dijo Powell.
O cumple o hay guerra
De la misma forma ahora Powell establece las condiciones para una nueva resolución del Consejo de Seguridad, que debiera impedir que Estados Unidos ataque en solitario a Irak. Parte de eso sería el enumerar las violaciones por parte del régimen de Bagdad a las resoluciones de la ONU, y el decir a Hussein lo que debe hacer para cumplir con las resoluciones de la organización mundial. Punto crucial es dar acceso inmediato a los inspectores de armamento. ¿Que pasará si no lo hace? Desde el punto de vista de Washington, la consecuencia es una: la guerra.