Así cambia el trabajo en Europa: más miedo y menos empleos
13 de enero de 2026
Durante un breve periodo durante y después de la pandemia de COVID-19, los trabajadores en Europa disfrutaron de un inusual margen de poder frente a sus empleadores.
Los generosos programas de suspensión temporal y reducción de jornada, como el Kurzarbeit en Alemania, ayudaron a las empresas a compensar sus costos de personal. En muchos lugares, ir a la oficina dejó de ser obligatorio gracias al teletrabajo.
Tras la pandemia, se produjo una escasez mundial de mano de obra que disparó la demanda de talento. Por otro lado, el agotamiento laboral dio lugar a un nuevo término, "quiet quitting" (renuncia silenciosa), para aludir a empleados que cumplen estrictamente con sus responsabilidades laborales, pero sin hacer ningún esfuerzo extra, buscando un mayor equilibrio entre vida laboral y personal.
Un estudio de la consultora McKinsey de 2022 reveló que un tercio de los trabajadores europeos estaba considerando dejar su empleo en un plazo de tres a seis meses, una cifra que Angelika Reich, asesora de liderazgo en la firma de selección de directivos Spencer Stuart, califica como "llamativa para una región con una rotación [de personal] tradicionalmente baja".
Los mercados laborales europeos pierden impulso
Con el sector industrial del continente ahora bajo presión, el crecimiento salarial desacelerándose y la amenaza de que la inteligencia artificial (IA) pueda sustituir trabajo humano, ese momento se ha revertido rápidamente.
Reich señala a DW que el mercado laboral europeo se ha "enfriado" y que "menos vacantes y un entorno económico más duro hacen que los empleados sean naturalmente más cautelosos a la hora de cambiar de trabajo".
La migración también ha desempeñado un papel clave en la configuración de la oferta laboral en Europa, ayudando a aliviar la escasez aguda de trabajadores y a sostener el crecimiento del empleo en muchos países. Pero la migración neta ahora se está estabilizando o disminuyendo.
Alemania da la pauta
En Alemania, más de una de cada tres empresas planea recortar puestos de trabajo este año 2026, según el instituto económico IW, con sede en Colonia.
El Banco de Francia prevé que el desempleo francés suba hasta el 7,8 por ciento, mientras que en el Reino Unido, dos tercios de los economistas consultados por el diario The Times creen que el paro podría aumentar hasta el 5,5 por ciento, desde el 5,1 por ciento actual.
El desempleo en Polonia —la potencia económica emergente de la Unión Europea— también avanza al alza, situándose en el 5,6 por ciento en noviembre, frente al 5 por ciento de un año antes.
Las empresas se lo piensan dos veces antes de contratar. Por su parte, los trabajadores dudan en dejar empleos estresantes y se dedican al career cushioning, que consiste en preparar discretamente un plan alternativo ante posibles despidos.
Los recién graduados rehúyen el sector automotor
Los titulares negativos sobre recortes de empleo en la industria manufacturera parecen estar causando un daño reputacional en algunos de los sectores más emblemáticos de Europa, afirma Bettina Schaller Bossert, presidenta de la World Employment Confederation, una organización internacional sin ánimo de lucro que representa a la industria de los servicios privados de empleo y tiene su sede en Bruselas.
"Muchos jóvenes graduados creen que no hay futuro en el sector del automóvil. No están interesados en desarrollar carreras [con fabricantes europeos], aunque existen oportunidades nuevas y excelentes", dice Schaller Bossert a DW.
Europa ha desplegado la IA mucho más lentamente que Estados Unidos y China, frenada por una menor inversión, regulaciones más estrictas y una adopción rezagada. Pero eso no ha reducido la ansiedad de los empleados ante la posibilidad de que la automatización sustituya rápidamente a las personas en el trabajo.
La IA transformará el trabajo
En noviembre, el Instituto de Investigación sobre el Empleo (IAB), con sede en Núremberg, proyectó que solo en Alemania 1,6 millones de empleos podrían verse transformados o desaparecer por efecto de la IA de aquí a 2040. El organismo, dependiente de la agencia federal de empleo, prevé que los puestos altamente cualificados se vean afectados de forma desproporcionada, aunque el sector tecnológico podría crear unos 110.000 nuevos empleos.
Otras previsiones van desde la aparición de un llamado precariado de la IA -poblaciones enteras que no solo están desempleadas o subempleadas, sino que han perdido su propósito, identidad y pertenencia social- hasta visiones más optimistas que sostienen que la IA redistribuirá el trabajo, sin eliminar profesiones enteras.
"Muchas tareas tediosas pueden trasladarse a la IA para liberar trabajo humano”, dijo a DW John Springford, experto en mercado laboral del Centre for European Reform. "Pero hay buenas razones para creer que el trabajo profesional y basado en el conocimiento no se reducirá”.
(gg/ms)