Christian y David intentan no caerse de la parte trasera del pickup que su traficante conduce a una velocidad de vértigo por el desierto. Como cientos de miles antes que ellos, estos dos nigerianos viajan desde África Occidental hacia la costa mediterránea de Libia. Quieren llegar a Europa para construir allí una vida mejor.
La Unión Europea destina miles de millones de euros a migración, asilo y gestión fronteriza con el fin de frenar la migración irregular. Parte de estos fondos se invierte en los llamados acuerdos migratorios con estados africanos. El objetivo es detener a las personas mucho antes de que alcancen las fronteras exteriores de Europa. Las fuerzas de seguridad locales deben interceptar a los migrantes en pleno desierto; de hecho, el Sáhara se convierte así en el escenario principal de la política fronteriza europea. Muchas de estas regiones apenas están bajo control estatal. Redes de contrabandistas, traficantes de personas y grupos armados operan allí prácticamente sin restricciones.
El documental acompaña a migrantes en el tramo más peligroso de su viaje: la travesía del Sáhara. Es un recorrido a lo largo de una ruta migratoria que muestra hasta dónde llega la gestión fronteriza europea y qué precio pagan quienes intentan llegar a Europa.
Al Mediterráneo solo llegan quienes han sobrevivido a contrabandistas, traficantes y torturadores, y no fueron detenidos ni deportados. Atravesar luego el mar supone enfrentarse a nuevos peligros y sufrimientos.
