1. Ir al contenido
  2. Ir al menú principal
  3. Ir a más sitios de DW
Cine

Berlinale: "Río Verde. Tiempo de los Yakurunas"

Eva Usi
18 de febrero de 2017

La cinta de Diego y Álvaro Sarmiento documenta la vida cotidiana en tres comunidades quechuas en la Amazonía peruana, un testimonio sobre supervivencia y riesgo de extinción.

Los cineastas peruanos Diego y Álvaro Sarmiento.
Los cineastas peruanos Diego y Álvaro Sarmiento.Imagen: DW/E. Usi

Los cantos chamánicos y el sonido del agua, y de una intensa lluvia en la selva amazónica, introducen al espectador en la gran selva tropical que conforma la amazonía. Los cineastas que se presentaron a sí mismos como documentalistas indígenas pertenecientes a esta cultura, realizaron un híbrido entre documental y ficción, con el que buscan rendir un homenaje a estas comunidades selváticas, en cuya cosmovisión figuran los yakurunas, espíritus que viven debajo del agua.

Los protagonistas son personas mayores, sólo se ve a un niño. Viven de la pesca y de la recolección de raíces y plátanos. También crían gallinas y cerdos. Una vida esforzada, de trabajo físico, en donde el conocimiento se transmite de generación en generación, como el hilado en telar.

"En estas comunidades las personas mayores son las que se quedan y los jóvenes y niños se van a estudiar a las ciudades más cercanas. Pero ¿qué va a pasar cuando estas personas mayores fallezcan? Porque los hijos no necesariamente van a volver a esas comunidades rurales", reflexiona Diego Sarmiento.  "Las amenzas de la industria extractiva, el petróleo, y la contaminación, están obligando a los pobladores a dejar sus lugares y es una manera de desaparecer", añade.

Comunidades que han sobrevivido en la selva amazónica.Imagen: HDPERU

Un proceso de cinco años

La cinta demoró cinco años en ser concluída debido a que los cineastas contaban con un bajo presupuesto para su realización. "Cada vez que teníamos recursos los usábamos para grabar, para hacer un viaje. A veces solos, a veces con tres o cuatro personas, durante cinco años lo hicimos poco a poco, en el transcurso de diferentes viajes", afirma Diego Sarmiento. "La edición la hizo Álvaro con dos editores en el transcurso de dos años.  Es una película artesanal", añade.

Ambos cineastas trabajan juntos desde hace diez años, a veces uno dirige y el otro produce, o viceversa. "Esta vez fue un trabajo muy intenso, por eso decidimos compartir el título de directores", afirma por su parte Álvaro Sarmiento. En esta ocasión fue un trabajo complementario en el que Álvaro tenía el concepto de la película y desarrolló el lenguaje cinematográfico. Diego dirigió las cámaras, algo más técnico, según explican.

Los cineastas viajaron a tres comunidades que se encuentran en la región de San Martín y en Loreto, al norte del país. "Son comunidades relativamente aisladas. Sus habitantes tienen que hacer un largo recorrido en lancha de motor para llegar a una localidad en donde puedan comprar sal, azúcar y aceite, productos básicos", contaron los realizadores al público tras la exhibición. La película es un testimonio sobre el modo de vida de estas comunidades originarias, que da una idea sobre cómo vivirán los pueblos no contactados, sumamente vulnerables al contacto con foráneos.

Comunidades que viven de la pesca y de la recolección de raíces y fruta.Imagen: HDPERU

Pueblos no contactados

"Las comunidades no contactadas viven en lugares mucho más remotos a los que no se tiene acceso. Yo las respeto mucho, porque es una decisión de estas comunidades de no ser parte de la sociedad", afirma Álvaro Sarmiento.

Diego sostiene que las culturas y las lenguas no son estáticas y que van cambiando. "El quechua ha adoptado palabras en español". Pero Álvaro recuerda que antes de la llegada de los españoles había unas 500 lenguas vivas de pueblos originarios. Ahora quedan sólo 60. "Todos esos conocimientos que existían dentro de cada una de esas culturas han desaparecido".

La amenaza hoy en día son la industria extractiva, la deforestación y la minería ilegal. Diego Sarmiento recuerda que en Madre de Dios, en donde se encuentra la mayor contaminación por la minería ilegal, los ríos están contaminados con mercurio, se ve deforestación. "La naturaleza está muriendo", dice.

Entre el público un ciudadano alemán preguntó por qué el chamán que entona los ícaros chamánicos tiene un nombre de pila en inglés. Se llama Winston Tangoa, un apellido local, muy común en la zona, dijo Álvaro. Y respondió que el nombre de pila, Winston, se debe a la globalización. Lo que provocó risas, aunque también irritación en la audiencia.