Blair en pos de la reelección
6 de abril de 2005
The Independent, de Londres, apunta: "Esperamos que Europa no vuelva a ser excluida por completo de la campaña electoral. El futuro de Gran Bretaña está en Europa y los líderes políticos deberían tener el valor de decirlo claramente en la campaña. Es absurdo que jamás se discuta el asunto europeo antes de unos comicios. Las confusas evasivas en este terreno fueron uno de los motivos por los que Tony Blair terminó arrinconado en el tema de Irak: él no supo si era un político europeo o el socio menor de Estados Unidos y, por eso, intentó ser ambas cosas. Las encuestas indican que muchos electores aún no se han decidido. El resultado podría ser el más estrecho desde 1992. El 5 de mayo habrá mucho en juego. La forma en que se desarrolle la campaña electoral podría ser decisiva."
Oportunidad histórica
El Darmstädter Echo, de la ciudad alemana de Darmstadt, señala: "Se ha lanzado la señal de partida. En Gran Bretaña se votará en apenas cuatro semanas. De acuerdo a Constitución consuetudinaria británica, Tony Blair habría podido esperar todavía hasta el año entrante. Pero ahora vislumbra la oportunidad histórica de lograr un tercer triunfo laborista consecutivo sin precedentes."
La metamorfosis de Blair
El Berlingske Tidende, de Copenhague, opina que Blair merece ser reelegido: "Pocas veces se ha dado por muerta a una figura política con tanta frecuencia como a Tony Blair en los últimos cuatro años. No obstante, prácticamente todas las encuestas presagian que el líder laborista conducirá tranquilamente a su partido a un nuevo período de gobierno. No sería algo inmerecido. En los últimos cuatro años, en los que se pintó continuamente a Blair como una figura acabada, enferma, sin contacto con la población, carente de valor, afligida por querellas internas y crecientes pugnas con el ministro de Finanzas, Gordon Brown, éste experimentó en realidad una fenomenal metamorfosis, de un político inmaculado que arrasaba en las encuestas, a un hombre que se atreve a luchar por sus convicciones, aunque sea contra la corriente; de un fanático del control a uno de los grandes estadistas del mundo."
Debilidad conservadora
De Volkskrant, de La Haya, comenta: "El hecho de que Blair emprenda la campaña electoral como favorito, dice mucho acerca de la debilidad del opositor partido conservador. El líder tory, Michael Howard, es sin duda un político más eficiente que el insensible William Hague, quien desafió a Blair cuatro años atrás. Pero, a diferencia de los liberal-demócratas, él no puede jugar la carta iraquí, porque los conservadores no se opusieron a la guerra. Su partido tampoco puede ofrecer una alternativa a la política laborista en el ámbito económico. Peor aún: los tories se ven rodeados por el halo de ser un movimiento político que envejece y ha dejado tras sí sus mejores tiempos."