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Blanquear nubes podría frenar a El Niño, sugiere estudio

9 de julio de 2026

El humo de los incendios australianos escondía una pista climática. Científicos la siguieron hasta una idea audaz: blanquear nubes para calmar al Pacífico. Los resultados abren una puerta inesperada.

Un estudio explora si blanquear nubes marinas podría frenar El Niño.
Un estudio explora si blanquear nubes marinas podría frenar El Niño.Imagen: Laurent Davoust/Zoonar/picture alliance

El blanqueamiento selectivo de nubes marinas es un procedimiento de geoingeniería que, aplicado en el sureste del océano Pacífico, podría teóricamente atenuarun fenómeno incipiente de El Niño si se aplicara al inicio, según un estudio basado en modelos, aunque advierte de que podría tener efectos imprevistos sobre La Niña.

Ese tipo de blanqueamiento consiste en inyectar aerosoles en la troposfera inferior, formando nubes marinas más brillantes que reflejan más luz solar hacia el espacio.

Los investigadores, encabezados por la Universidad de California en San Diego (EE. UU.), publican en Science Advances un estudio que es una prueba de concepto y cuyos resultados sugieren que el uso de esa práctica merece ser considerada.

La geoingeniería es un campo que estudia si la manipulación del sistema climático puede contrarrestar los efectos del cambio climático, pero siempre ha ido acompañado de polémica, pues también podría empeorar la situación de formas difíciles de predecir.

Los incendios de Australia en 2019 y 2020 liberaron aerosoles reflectantes que alteraron la circulación atmosférica.Imagen: Saaed Khan/AFP/Getty Images

Así se modeló el efecto sobre El Niño

El equipo modelizó los efectos de un blanqueamiento selectivo de la nubes marinas (MCB) inducido artificialmente en los episodios de El Niño de 1997-1998 y 2015-2016, variando la extensión y el momento de la intervención sobre el Pacífico sudoriental.

El modelo indica que una intervención temprana interrumpe los procesos de retroalimentación atmosférica que alimentan el crecimiento de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) y que iniciar el MCB pronto y mantenerlo durante un largo periodo resulta más eficaz para debilitarlo que hacerlo durante la fase más aguda.

Sin embargo, la intervención mediante MCB también puede acarrear consecuencias no deseadas, entre las que destaca el cambio en el momento y la magnitud del fenómeno de La Niña que sigue al fenómeno de El Niño modificado, resume la revista.

Prudencia científica ante los resultados

El estudio es "una contribución científica interesante porque explora una posibilidad física mediante simulación climática", pero conviene interpretar sus resultados "con prudencia", según el investigador Carlos García-Soto, del Instituto Español de Oceanografía en un comentario al artículo, en el que no participó.

Modificar deliberadamente un sistema climático tan complejo como El Niño "exige un nivel de evidencia muy superior al necesario para demostrar que una hipótesis es físicamente plausible", destacó el investigador en la plataforma de recursos científicos Science Media Centre.

Los autores de la investigación señalan las limitaciones del estudio, entre ellas que se basa en un único modelo climático, por lo que habría que reproducirlo con otros, y que se limita a dos eventos de El Niño.

El estudio está basado en modelos porque "un intento de prueba de campo en el mundo real podría acarrear consecuencias desastrosas e imprevistas", indica la Universidad de California en un comunicado.

El calor que trae consigo El Niño es uno de los efectos que la ciencia busca anticipar y mitigar.Imagen: Andre Malerba/ZUMA/picture alliance

Los incendios de Australia como pista

Un impulso para realizar este estudio fueron los grandes incendios forestales que asolaron Australia en 2019 y 2020, que sirvieron como "experimento natural".

El humo estaba lleno de aerosoles reflectantes que interactúan con las nubes, similares a los utilizados para el blanqueamiento de nubes marinas.

Un estudio realizado entonces indicó que esa circunstancia aumentó la cantidad de radiación solar que se reflejaba y alteró la circulación atmosférica, reduciendo la cantidad de calor que alimenta a El Niño y que potenció el fenómeno de La Niña que se formó en 2020.

El efecto resultaba "lo suficientemente convincente" como para que el equipo utilizara un modelo de predicción estacional para investigar qué habría ocurrido si un fenómeno similar se hubiera producido antes de un super El Niño, agrega la nota. 

FEW (EFE, Science Advances)

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