Los bolivianos exigen la realización de nuevos comicios como salida para resolver la crisis política que atraviesa el país. Pero celebrar elecciones implica decenas de desafíos legales y su mayor enemigo es el tiempo.
Imagen: picture-alliance/AP Photo/N. Pisarenko
Publicidad
Jeanine Áñez ya ha tomado sus primeras decisiones al frente del Ejecutivo bolivinano. No solo ha nombrado una nueva cúpula militar, sino también ha conformado su gabinete de ministros. Así comienza la nueva presidenta una gestión que se prevé breve, pero, sobre todo, convulsa. Su primer gran desafío, del que hablan todos los bolivianos, es la celebración de elecciones generales libres, transparentes y que tengan lugar muy pronto. El país requiere que los nuevos comicios se realicen antes del 22 de enero de 2020, día en que culmina el período estipulado tanto para el cargo de presidenta que ahora ejerce, como para el de senadores y diputados. Por lo tanto, su nuevo Gobierno tendrá como prioridad reorganizar el Estado para que el debido proceso electoral ocurra de acuerdo con el clamor de todos los sectores.
Árbitro: rol clave
"Aquí lo primero es elegir un nuevo Tribunal Supremo Electoral y Tribunales Departamentales Electorales. Y para ello es imperativo conseguir un acuerdo sano y meritocrático para elegir a quienes conformarán el árbitro electoral. Lo que queremos es que haya un árbitro no solo capaz profesionalmente e idóneo desde el punto de vista técnico, sino sobre todo honesto e imparcial", dice Luis Vásquez Villamoro, abogado constitucionalista.
Pero decantarse por un árbitro neutral no será tarea fácil en el actual contexto político. Los miembros del Tribunal Supremo Electoral deben ser designados por la Asamblea Legislativa. Una instancia en la que el MAS cuenta con dos tercios de los representantes. Ese desigual balance de poderes podría complicar el nombramiento de vocales imparciales.
"Si el MAS decide no apoyar las elecciones, estarían saboteando al país", dice William Bascopé, quien participó en la redacción de la Constitución boliviana de 2006. "Y ese es un escenario muy posible, pues el MAS no termina de entender el nuevo estado del país, y sigue arrastrando el legado de Evo de no disciplinarse a la institucionalidad. Pero, ante ese supuesto, Jeanine Áñez podría recurrir al Tribunal Constitucional para que, por ejemplo, si no se logra nombrar a los vocales del Tribunal Supremo Electoral, se le faculte a ella para hacerlo en su calidad de presidenta", agrega.
Carrera de obstáculos
Con el tiempo en contra, la celebración de nuevas elecciones tiene por delante etapas difíciles de salvar. De acuerdo con lo previsto en las leyes bolivianas, los comicios deben ser convocados por ley, la cual es sancionada por la Asamblea Legislativa. Pero, ante el mencionado desequilibrio de fuerzas en el Congreso, esa posibilidad también parece encontrar trabas importantes. Por esa razón, la presidenta Jeanine Áñez podría también en esta instancia recurrir al Tribunal Constitucional, que, interpretando las leyes y considerando que el retraso de los nuevos comicios pone en riesgo la paz y la vida de los bolivianos, podría autorizar a la mandataria a convocar ella misma esas elecciones. Una vez este paso sea superado, se procedería a la designación del nuevo Tribunal Supremo Electoral, y solo entonces los partidos políticos podrían inscribir sus candidaturas, y así se iniciaría la campaña electoral.
Contrarreloj
La pregunta que se hace la mayoría de los bolivianos es: ¿alcanzarán los tiempos? Para William Bascopé es difícil, aunque todavía posible. "Pero hay que comenzar a tomar decisiones ya, porque aquí debemos entender que cada día que pasa es un día perdido", señala. "No olvidemos que en Bolivia existe la primera y la segunda vuelta. Organizando todo a partir de ahora mismo, sería posible tener una primera elección el 5 de enero, y de ser necesario, un balotaje el 10. De esa forma podríamos juramentar a un nuevo presidente el 22 de enero, según lo previsto", dice.
Ese escenario sería uno de los ideales. Pero lo cierto es que los plazos podrían no alcanzar, y así llegaría el 22 de enero y Bolivia se enfrentaría de nuevo a un vacío de poder. "En ese momento, la presidenta volvería ante el Tribunal Constitucional para que este se pronuncie a favor de que su mandato se extienda más allá de lo establecido. Y en ese caso se prolongarían también los períodos legislativos de los diputados y senadores", apunta Bascopé. "En las próximas semanas, el TC jugará un rol clave para el futuro inmediato del país", concluye.
Para Luis Vásquez Villamoro, el desafío de las nuevas elecciones se ve amplificado por la gravedad de la conyuntura política en la que el nuevo gobierno asume el poder. "Al mismo tiempo, es necesario reconstituir instituciones como las Fuerzas Armadas, la Policía, se debe nombrar un conjunto de, básicamente, cien o ciento cincuenta funcionarios, y todo debe hacerse de la manera más rápida posible para volver a poner en marcha al Estado boliviano. Son muchas tareas, son demasiados desafíos," añade.
(ms)
Deutsche Welle es la emisora internacional de Alemania y produce periodismo independiente en 30 idiomas. Síganos enFacebook | Twitter | YouTube |
Bolivia: hitos de una crisis política
Tras renunciar Evo Morales, en medio de protestas contra un presunto fraude electoral y tras perder apoyo militar, Bolivia vivió casi un año de crisis y transición hacia lo que se perfila como un nuevo gobierno del MAS.
Imagen: Ueslei Marcelino/Reuters
Dijeron que no, pero...
La crisis se propició tres años antes. El 21 de febrero de 2016 se realizó un referéndum constitucional en Bolivia para evaluar una modificación a la Carta Magna, que permitiera al jefe de Estado reelegirse en dos ocasiones sucesivas. El "No" ganó con el 51,3 % de los votos, lo que significaba que Evo Morales quedaba imposibilitado de competir en las presidenciales de 2019. No obstante, compitió.
Imagen: picture-alliance/AP Photo/Bolivia's Communication Ministry/R. Martinez
Derecho humano a ser candidato
Morales argumentó ante la Justicia que si no podía competir en las elecciones se coartaba el "derecho humano" de todo ciudadano a elegir y ser electo. El Tribunal Constitucional dio por buena esta premisa y Morales inscribió su candidatura ante el Tribunal Supremo Electoral en diciembre de 2018. Las protestas opositoras no se hicieron esperar.
Imagen: Reuters/D. Mercado
Carlos Mesa vuelve al ruedo
Carlos Mesa, expresidente del país y una de las voces más críticas con Morales, dijo que la decisión de la Justicia era una "herida de muerte a la democracia". Otros opositores incluso hablaron de un "golpe de Estado" institucional y del comienzo de una "dictadura". El 6 de octubre de 2018, Mesa anunció que enfrentaría a Morales en las elecciones e inscribió su candidatura en noviembre de ese año.
Imagen: AFP/A. Raldes
Un giro sorpresivo
Finalmente, el 20 de octubre de 2019 se realizaron las elecciones generales. El 88,31 % de los votantes participó del proceso, cuyos resultados se fueron entregando a cuentagotas, lo que despertó sospechas en la oposición y en organismos internacionales. En un comienzo, Morales no logró los votos necesarios para ganar en primera vuelta, pero un giro sorpresivo le dio finalmente el triunfo.
Imagen: picture-alliance/AP Photo/J. Karita
Triunfo estrecho
Tras varios días, se entregaron por fin los resultados definitivos: Morales obtuvo el 47,08 %, contra el 36,51 % de Carlos Mesa. Con esas cifras, el mandatario superaba por más de 10 puntos a su principal rival y cumplía con la norma que da el triunfo en primera ronda a quien venza por esa cantidad de votos a su más cercano perseguidor. La oposición acusó fraude y salió a las calles.
Imagen: picture-alliance/AP Photo/J. Karita
Llamados a manifestaciones
Carlos Mesa llamó a sus seguidores a defender los votos y forzar la realización de una segunda vuelta. "Todos nosotros tenemos que estar decididos, sin ningún tipo de reparo, a salir a la calle para demostrar que no aceptamos el fraude", dijo el exmandatario. Las protestas y los enfrentamientos comenzaron poco después de las elecciones, y fueron ganando violencia con el paso de los días.
Imagen: Reuters/K. Pfaffenbach
La rabia no cede
El gobierno de Evo Morales y la OEA acordaron la realización de una auditoría, una medida que no aplacó la rabia en la calle. Poco después, el jefe de la misión de la OEA renunció y las protestas arreciaron nuevamente en distintas ciudades del país. Al 9 de noviembre se contaban 3 muertos y casi 350 heridos, en un ambiente de creciente polarización.
Imagen: Reuters/K. Pfaffenbach
Surgen nuevos líderes
A la figura de Carlos Mesa se sumaron otros liderazgos. Quizás el más convocante fue el de Luis Fernando Camacho, líder del comité cívico de Santa Cruz. Camacho logró convocar a distintas organizaciones para pedir la renuncia de Morales. "Nosotros hemos asumido una posición totalmente ciudadana. No queremos segunda vuelta, queremos un nuevo proceso eleccionario", exigía Camacho.
Imagen: Getty Images/AFP/D. Walker
Rebelión policial
Al ya agitado ambiente se sumaron la noche del viernes 8 de noviembre de 2019 los policías, que en distintas regiones del país se amotinaron. Un agente dijo a la prensa que "no podemos seguir con este narco-gobierno, con esta democracia injusta". Si bien el Gobierno dijo que no desplegaría militares para enfrentar la rebelión, Evo Morales sí denunció que había un golpe de Estado "en marcha".
Imagen: Reuters/L. Gonzalez
Renuncia
El 10 de noviembre de 2019, tras 14 años en el poder, Evo Morales renunció. La presión de las protestas, y la pérdida del apoyo de las Fuerzas Armadas y la Policía, apuraron su decisión. Morales aseguró que su salida fue causada por un "golpe de Estado". Los disturbios se extendieron en varias ciudades tras su renuncia, con incendios, saqueos y ataques a viviendas como la del propio exmandatario.
Imagen: picture-alliance/dpa/J. Karita
México concede asilo político a Evo Morales
Tras la renuncia de Morales, el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, informó en rueda de prensa que el político boliviano había aceptado la oferta de asilo ofrecida por México. Ebrard expresó que México "ha decidido conceder asilo por razones humanitarias" a Morales "en virtud de la urgencia que afronta en Bolivia, donde su vida e integridad corren peligro".
Imagen: picture-alliance/dpa/G. Granados
Presidenta interina
El 12 de noviembre, la senadora Jeanine Áñez fue proclamada nueva presidenta interina de Bolivia. Tras la renuncia de todos los que constitucionalmente podían suceder a Morales, la abogada de 52 años pasó de segunda vicepresidenta a presidenta del Senado, accediendo así a la vía sucesoria. Desde México, Morales aseguró que este era "el golpe más artero y nefasto de la historia" de su país.
Imagen: picture-alliance/dpa/J. Karita
De México a Cuba, y a Argentina
En diciembre de 2019, el exmandatario boliviano viajó a Argentina en un operativo secreto, para ser acogido como refugiado, con la condición -luego incumplida- de no hacer declaraciones políticas. Morales viajó a Buenos Aires desde Cuba, donde se hizo un chequeo médico. Lo acompañaron el exvicepresidente Álvaro García Linera, la exministra de Salud Gabriela Montaño y el excanciller Diego Pary.
Imagen: picture alliance/ZUMA Wire/M. Ramos
Incendios, pandemia, corrupción, denuncias contra Morales
Entre cambios drásticos en política exterior, acusaciones de persecución a partidarios del MAS, escándalos de corrupción en el manejo de la pandemia de COVID-19, declaración de desastre nacional por incendios forestales, denuncias contra Evo Morales por "estupro", "asesinatos y torturas", Áñez llegó a cumplir su tarea como presidenta interina: el llamado a nuevas elecciones, pospuesto dos veces.
Imagen: picture-alliance/dpa/M. P. d. Carpio
Nuevas elecciones, casi un año después
Tras dos fechas pospuestas, por la pandemia mundial de coronavirus, el electorado boliviano votó finalmente en nuevas elecciones este 18 de octubre de 2020, para elegir otro presidente y vicepresidente. Casi un año después de la renuncia de Evo Morales, que el exmandatario aún achaca a un "golpe", los bolivianos eligieron también a 130 diputados y 36 senadores, para renovar el Congreso bicameral.
Imagen: Martin Mejia/AP Photo/picture-alliance
Arce celebra el retorno del MAS, a boca de urna
Pasada la medianoche de la jornada electoral, se conoció que las encuestas a boca de urna otorgan más del 50 % de los votos al candidato del MAS, Luis Arce. Le seguirían Carlos Mesa, de Comunidad Ciudadana, con más del 30%, y Luis Fernando Camacho, de Creemos, con alrededor del 14 %. Arce celebró en La Paz un triunfo que dio por seguro, mientras el recuento oficial iba por alrededor del 7%.
Imagen: Ronaldo Schemidt/AFP/Getty Images
Evo: "Tarde o temprano vamos a volver"
Evo Morales, que dirigió desde Argentina la campaña electoral del MAS, también celebró el triunfo. "Tarde o temprano vamos a volver" a Bolivia, afirmó. Sin embargo, dirigentes del MAS como la presidenta del Senado y la Asamblea Legislativa de Bolivia, Eva Copa, manifestaron que aún "no es el momento adecuado" para su regreso, porque Morales todavía tiene "problemas que solucionar".
Imagen: Manuel Cortina/NurPhoto/picture-alliance
Mesa será "cabeza de oposición"
Con el recuento oficial de votos aún en curso, Carlos Mesa, líder y candidato presidencial de Comunidad Ciudadana, compareció en La Paz ante los medios, para reconocer que los sondeos a boca de urna auguran un "claro triunfador en primera vuelta": el exministro Luis Arce, del Movimiento Al Socialismo (MAS). Comunidad Ciudadana ejercerá de "cabeza de la oposición", informó en Twitter.
Imagen: Luis Gandarillas/AFP/Getty Images
Presidenta interina felicita y pide esperar resultados oficiales
También la presidenta interina del país, Jeanine Áñez, que había retirado su candidatura tras verse relegada en las encuestas, reconoció que (aún sin el cómputo oficial) la victoria del MAS parece segura. Felicitó a sus candidatos, pidiéndoles "gobernar pensando el Bolivia y en la democracia". A los ciudadanos y partidos, les pidió "paciencia" y "madurez" para esperar los resultados oficiales.
Imagen: Presidencia de Bolivia/AFP/Getty Images
Felicitaciones de Trump, Maduro, la OEA, la UE y la ONU
Los principales aliados regionales del expresidente Evo Morales -los presidentes de Venezuela, Cuba, Nicaragua, México, y Argentina- fueron los primeros en celebrar el retorno del MAS al poder en Bolivia. Pero también EE. UU., la OEA, la UE y la ONU felicitaron al virtual futuro presidente, Luis Arce. Washington anunció su disposición de trabajar con el nuevo gobierno.