Bush en la encrucijada del Medio Oriente
12 de junio de 2003
El periódico Süddeutsche Zeitung, de Munich, comenta: "Sabemos entretanto cómo trata el presidente George Bush a sus enemigos que no entran en vereda. Bush se granjeó esa imagen en dos guerras. Pero ahora se ve puesta a prueba en el marco de los esfuerzos de paz... Nada menos que el jefe del gobierno israelí, Ariel Sharon, le ha propinado indirectamente una bofetada. Bush no trepidó en condenar adecuadamente el ataque israelí contra el dirigente de Hamas Abdel Asis Rantisi. Fueron advertencias claras pero, a todas luces, insuficientes. Estas son muy malas señales para el proceso de paz. La ofensiva de Sharon también constituye un duro golpe personal para el presidente Bush, cuyo prestigio está en juego en el tira y afloja del Medio Oriente. Si quiere mantener su fama, tendrá que demostrar que tampoco capitula ante sus amigos."
No bastan las condenas
En Italia, el rotativo Il Messaggero, de Roma, va aún más lejos, opinando que está en juego la suerte del presidente estadounidense. "Del resultado del acuerdo palestino-israelí depende también el futuro de Bush. No cabe esperar la culminación del proceso de paz antes del 2005, en el mejor de los casos, pero su desenlace ya será previsible en el último año de la campaña para las elecciones presidenciales de noviembre del 2004. Tras la nueva escalada terrorista, le corresponde a Bush mover la próxima ficha. Las condenas y expresiones de consternación ya no bastan. En vista de las emociones que han despertado los últimos acontecimientos en Estados Unidos, el presidente tiene la obligación de emprender nuevas iniciativas, más valerosas, para volver a poner en claro a las partes en conflicto que Washington quiere liderar el proceso de paz."
Presión estadounidense
El matutino Liberation, de París, opina que el jefe de la Casa Blanca no puede vacilar ahora: "Bush tendrá que forzar al primer ministro israelí, Ariel Sharon, a bajar las armas, pese a que es seguro que habrá nuevos ataques. Y tendrá que ejercer presión sobre los países árabes, para que respalden con su peso al primer ministro palestino, Mahmud Abbas y se opongan a los grupos armados. Si Bush quiere rescatar lo que aún quede de rescatable de su iniciativa como pacificador, tendrá que ir más allá de las condenas y no puede titubear en aplicar los considerables medios de presión de que dispone Estados Unidos".
Represalias ineficaces
También el periódico londinense The Independent subraya que Washington debe recurrir a todas la posibilidades para presionar: "Con represalias los israelíes no conseguirán reprimir a los terroristas, ni garantizar su seguridad nacional. Eso jamás funcionó, ni funcionará. Puede que el gobierno israelí sienta que, en las actuales circunstancias, no tiene alternativa, pero así no conseguirá nada... Y así, el círculo vicioso de la violencia parece seguir su curso. Lo que cambia el asunto es el papel que desempeña Estados Unidos en el proceso de paz y la gestión personal del presidente Bush. Él debe emplear todos los considerables recursos políticos y financieros con que Estados Unidos puede influir en la política israelí para mantener a Sharon en la senda de la paz. Probablemente tal política no haga muy popular a Sharon pero, como diría Bush: ha llegado el tiempo del valor y la moral."