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Bush se despide de Europa

Eva Usi11 de junio de 2007

Las tensiones con Rusia en torno al escudo antimisiles, el futuro de Kosovo y el cambio climático fueron los temas de la gira europea del presidente de EEUU, George Bush, que concluyó en Bulgaria.

El presidente George W. Bush aborda junto con su esposa Laura, el avión Air Force One.
A Bush le esperan temas espinosos, como la reforma migratoria.Imagen: AP


Después de reunirse en Sofía con el presidente de Bulgaria, Georgi Parvanov, Bush abandonó el Viejo Continente a bordo del Air Force One, el avión presidencial que lo trajo el lunes pasado a Europa. Bush debía tomar parte en la Cumbre del G-8, en la que participaron los líderes de los siete países más industrializados del mundo más Rusia, en el balneario alemán de Heiligendamm, (que tuvo lugar del miércoles al viernes).

Pero antes de pisar suelo germano Bush hizo una parada por dos países que integran la llamada "Nueva Europa", un término acuñado por el ex -secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, que alude a dos aliados incondicionales de Washington en el Este de Europa.

Tintes de Guerra Fría

En Praga, la visita de Bush estuvo acompañada por manifestaciones de protesta.Imagen: AP

En Polonia y la República Checa es donde Bush preveía deplegar un escudo antimisiles que estuvo a punto de desatar una crisis con Rusia de tintes de Guerra Fría. Después de una serie de acusaciones mutuas, Bush y su homólogo ruso, Vladimir Putin, lograron reestablecer el diálogo durante un encuentro bilateral en el marco de la Cumbre del G-8. No fueron las aguas curativas del balneario, para las que no hubo tiempo, sino el ofrecimiento del presidente ruso Vladimir Putin a Washington, y el diálogo mismo lo que alivió por lo pronto las tensiones. Putin propuso como alternativa compartir un radar ya existente en Azerbaiyán que tendría la capacidad para proteger a EEUU, Europa y Rusia.

El Kremlin ve con desconfianza los planes iniciales de Washington y se ve a sí mismo como blanco de un escudo anti-misiles estadounidense en el Este de Europa toda vez que Irán, principal argumento de EEUU para el despliegue de tal sistema de defensa, no posee misiles de largo alcance.

Heiligendamm, un idílico balneario a orillas del Mar Báltico, albergó a los líderes del G-8.Imagen: AP

Proceso de Heiligendamm

El plato fuerte en Heiligendamm fue un compromiso en torno al cambio climático, que quedó en términos muy interpretables para Estados Unidos. Siete dirigentes capitaneados por la canciller alemana Angela Merkel, lograron arrancar un acuerdo a Bush para empezar a negociar un tratado contra el calentamiento global que tenga como objetivo para el 2050 reducir al menos en un 50% la emisión de gases efecto invernadero, como proponían la Unión Europea, Japón y Canadá. Sin embargo no hay términos concretos ni tampoco plazos. Merkel logró convencer a Bush para que acepte negociar un tratado en el marco de la ONU, que suceda el protocolo de Kyoto. También se acordó integrar a las economías emergentes más importantes, México, Brasil, China, la India y Sudáfrica, a un diálogo permanente y estructurado con el G-8 sobre temas como inversión, energía y una globalización con dimensión social, que fue bautizado como "proceso de Heiligendamm".

¡Yes, Sir!

Bush entregó un regalo al Papa Benedicto XVI.Imagen: AP

Desde Alemania el inquilino de la Casa Blanca partió al Vaticano, en donde se reunió durante 35 minutos con el Papa Benedicto XVI. Poco se sabe del contenido de la conversación, pero si fue muy criticado por medios italianos que Bush se haya sentado frente al Pontífice con las piernas cruzadas. También dio de qué hablar que Bush, en vez de dirigirse a Benedicto XVI llamándolo "su Santidad", como prevé el protocolo, le respondió con un escueto "yes, sir".

Bush dedicó el resto de su gira al llamado "tour de la democracia", con una visita a Albania y Bulgaria. La visita en Albania de ocho horas de duración fue calificada como histórica toda vez que fue la primera visita de un presidente estadounidense en Tirana. ¡Bushi, Bushi! le gritaba una multitud jubilosa. Ese fue probablemente uno de los momentos más emotivos de la carrera del inquilino de la Casa Blanca. El viaje al país más pobre de Europa tuvo por objetivo agradecer la fidelidad a Washington en la lucha contra el terrorismo. El país islámico ha enviado soldados a las zonas de combate al lado de tropas estadounidenses y para Bush representa un símbolo de que las sociedades islámicas pueden luchar por su libertad.

Bush se reunió en Sofía con su homólogo búlgaro, Georgi Parvanov.Imagen: AP

Tour de la democracia

También en Sofía, última estación de su gira europea, Bush elogió la contribución de Bulgaria en las misiones en Irak y Afganistán en la lucha contra el terrorismo. Bush aseguró a Bulgaria su fuerte apoyo para conseguir la liberación de ocho enfermeras búlgaras condenadas a muerte en Libia por su supuesta responsabilidad en la infección 400 niños libios con el virus del SIDA. También el ministro alemán del Exterior, Franz Walter Steinmeier, quien se encuentra de visita en Trípoli, intercedió ante Muammar Gadafi, a favor de la puesta en libertad de las enfermeras y un médico palestino. La condena es considerada infundada dado que dichas infecciones obedecen a condiciones poco higiénicas.

Durante su conferencia de prensa final, Bush dijo estar consciente de los deseos de Serbia de ingresar en la Unión Europea o en la Organización del tratado del Atlántico Norte (OTAN) y de lograr una mejora en las relaciones serbo-estadounidenses, pero condicionó su respaldo al papel de Serbia en el proceso de independencia a la que aspira la sureña provincia de Kosovo.

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