Business as usual
14 de febrero de 2003
La negativa por parte del gobierno alemán de unirse a la campaña militar estadounidense en contra de Saddam Hussein, ha generado comentarios radicales no sólo por parte del secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld. Miembros republicanos del Congreso estadounidense han demandado que se implementen castigos contra los "rebeldes" alemanes y franceses. El diario Washington Post cita al republicano Peter King, quien presuntamente pidió "implementar todo lo que pueda perjudicar a los alemanes, siempre y cuando no perjudique a Estados Unidos."
Balanza desequilibrada
Una exigencia difícil en el campo comercial, pues en la mayoría de los casos son las dos partes las que se ven afectadas. Sin embargo Alemania cuenta con un flanco débil como nación exportadora. Estados Unidos es el principal socio comercial de Alemania después de la Unión Europea. Casi el 10 por ciento de las exportaciones germanas se dirigen a Estados Unidos. Aún no se cuenta con el volumen total para el 2002, pero tan sólo de enero a noviembre del año pasado alcanzaron el nivel de los 62.000 millones de euros. Al contrario, Estados Unidos exporta unos 37.000 millones de dólares a Alemania.
Improbable campaña "buy american"
Según información presentada por la Asociación Federal de la Industria Alemana (BDI) en territorio germano trabajan cerca de 2.000 empresas estadounidenses que dan empleo a medio millón de personas. En Estados Unidos trabajan unas 3.000 compañías alemanas que a su vez emplean a un millón de estadounidenses. De registrarse represalias, los especialistas prevén que serían las compañías medianas y pequeñas las más afectadas, ya que estas empresas son por lo general industrias abastecedoras que no cuentan con fábricas de producción en el área. Sin embargo es poco probable que se registren represalias, después de todo la economía estadounidense se vería perjudicada por la caída de la compra de productos hechos por alemanes, obligara a las empresas a despedir personal. Por lo mismo los analistas estiman que es poco probable que se registre una campaña del tipo "buy - american".
Adidas no es Maffei
Algunos consorcios armamentistas indican que han registrado la cancelación de contratos. Por ejemplo el productor de tanques de guerra alemán Krauss Maffei que a principios del mes de febrero informó que su participación en un proyecto mayor estadounidense sería recortado. En otoño pasado el Departamento de Defensa estadounidense canceló a la empresa Treif, productora de máquinas cortadoras, un contrato por 900.000 dólares. Sin embargo ambas empresas aseguran que esta decisión no tiene razones políticas. Mientras tanto productores como la empresa deportiva Adidas ve las cosas con mayor calma, pues según explica, la política mundial no suele influir en la compra de un par de zapatos deportivos.
El dinero no tiene patria
El presidente de la Cámara de Comercio alemana, Fred Irwin, explica que los contactos que se han ido profundizando a lo largo de los años difícilmente se romperán por una guerra en contra de Irak, pues en el ámbito económico los contactos son mucho más estables que en el político. En enfrentamientos anteriores, como por ejemplo el caso de la guerra de Vietnam, los negocios se mantuvieron al margen del conflicto.