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Cómo multiplicar dinero

Pablo Kummetz6 de marzo de 2007

En Alemania el dinero se multiplica como por maravilla. En 22 regiones se han puesto a circular unas 40 “monedas regionales”.

Billetes "sterntaler" en la región de Berchtesgadener Land.
Billetes "sterntaler" en la región de Berchtesgadener Land.Imagen: picture-alliance/dpa

En el este de Alemania (ex RDA) no abunda el trabajo: la tasa de desocupación (20 %) dobla a la que se registra en el oeste del país. Por lo tanto tampoco abunda el dinero. Ello se refleja a menudo en que fontaneros, albañiles y electricistas a menudo no reciben el pago por servicios prestados.

Un abogado, que representa a esos perjudicados, se dio cuenta, de que el problema no era la mala voluntad de la gente, sino que ésta simplemente no tenía dinero. Y se le ocurrió crear una “moneda regional”, independiente del euro que no hay. A través de esa “unidad de cuenta”, se dijo, la gente puede pagar sus deudas sin tener euros: simplemente con otros servicios.

La moneda local "regio", de Múnich.

Así nació en 2004 en la localidad de Güsen, Estado de Sajonia-Anhalt, el “urstromtaler”: una moneda para quienes no tienen euros ni pueden acceder a ellos. En el ínterin, las “monedas regionales” surgen en muchas parte de Alemania como hongos: en Bremen existe el “roland”; en Chiemgau, el “chiemgauer” y en Karlsruhe, el “carlo”.

“Pequeño hermano”

Los organizadores de estos sistemas no aspiran a que el “pequeño hermano” del euro lo sustituya, sino que lo complemente. Una de las características comunes a casi todas esas monedas regionales es que van perdiendo valor automáticamente, por ejemplo el “chiemgauer” se devalúa un 2 por ciento cada tres meses.

La razón de ello es “hacer circular el dinero”, es decir, que la gente lo gaste lo más rápidamente posible. La idea de la “moneda que va desapareciendo” fue de Silvio Gesell, un comerciante y reformador social alemán. Gesell fue testigo a fines del siglo XIX de una crisis económica en la Argentina, cuyas causas vio en que se ahorraba demasiado y se gastaba poco.

Su propuesta de solución: el dinero debe ser, como todas las demás mercancías, perecedero. Los billetes de banco deben “oxidarse”, deben “quemar” en las manos de sus poseedores, para aumentar así su velocidad de circulación. En las monedas regionales, ello se lleva consecuentemente a la práctica: cada tres meses, su poseedor debe comprar “sellos” para “recargar” los bonos y que éstos no pierdan valor.

¿Romanticismo social?

“Las monedas locales son como remedios homeopáticos para curar el caos y el dolor que los mercados financieros internacionales provocan en el mundo”, dice Margrit Kennedy, autora de varios libros sobre monedas alternativas.

Para Gerhard Rösl, esas tesis son “romanticismo social de gente que no sabe pensar en forma estructurada”. Rösl es profesor de economía en la Universidad de Ciencias Aplicadas de Ratisbona y autor de un estudio sobre monedas locales por encargo del Banco Central Alemán (Bundesbank).

Rösl opina que las monedas locales sólo pueden ayudar en un contexto deflacionario local, donde se deba compensar una liquidez en descenso, como por ejemplo en 1932 en la comunidad austriaca de Wörgl, donde el municipio puso a circular “bonos de trabajo” o actualmente en Urstromtal, cerca de Magdeburgo, donde se puso a circular el “urstromtaler”, donde la gente realmente no tiene dinero.

En Chiemgau, por el contrario, el impulso para la creación del “chiemgauer” vino de padres pudientes, que cambian 200 euros por mes en “chiemgauer” para apoyar un proyecto escolar de sus hijos. El dinero alternativo allí es una “moneda de lujo”, porque con los costos de cambio de dinero, la devaluación prevista y las “tasas de recarga”, los “chiemgauer” pierden de inmediato un quince por ciento de su valor.

Parte de ese dinero es colocado por sus inventores en una cuenta de ahorros en su banco, en euros por supuesto. “A más tardar entonces deberían alarmarse los compradores de chiemgauer”, dice Rösl. En definitiva, agrega, es también un “sistema pirámide”, en la que los de abajo son los “tontos”.

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