Muchos estudiantes indios con grandes esperanzas de ascender profesionalmente se enfrentan a una dura realidad al llegar a Alemania. Agobiados por las elevadas tasas universitarias y el alto coste de la vivienda, a menudo acaban trabajando como repartidores de comida para poder llegar a fin de mes. Sin embargo, este sector suele estar plagado de prácticas turbias, que incluyen subcontratistas anónimos y condiciones laborales deficientes. Hasta ahora, las autoridades alemanas parecen tener dificultades para abordar el problema. En este episodio de Plaza Fráncfort, explicamos cómo se ha permitido que este sistema de explotación perdure y qué se podría hacer para mejorar las condiciones de los trabajadores de plataformas.
