China, clave en la crisis energética del sudeste asiático
26 de marzo de 2026
Semanas de enfrentamientos entre Estados Unidos, Israel e Irán han interrumpido gravemente el flujo de petróleo y gas a través del estrecho de Ormuz, lo que ha obligado a los gobiernos del sudeste asiático a buscar soluciones urgentes para suministrar suficiente combustible a su industria, aerolíneas y al consumo doméstico.
Al mismo tiempo, Pekín trata de sacar provecho de esa preocupación. "China está dispuesta a reforzar la coordinación y cooperación con los países del sudeste de Asia para abordar conjuntamente los problemas de seguridad energética", declaró Lin Jian, portavoz del Ministerio de Exteriores de China, en una rueda de prensa la semana pasada.
La crisis del petróleo se extiende por Asia
El 24 de marzo de 2026, Filipinas declaró el estado de emergencia energética nacional, que se mantendrá por un año, advirtiendo de un "peligro inminente" para el suministro energético del país. Manila ha implementado una jornada laboral de cuatro días en las oficinas gubernamentales y les ha ordenado que reduzcan el consumo de energía.
Filipinas y Vietnam también ha implementado ayudas económicas para los trabajadores del transporte y aeronaves. Vietnam ya ha recurrido a su fondo de estabilización de precios del combustible y ha anunciado a las aerolíneas que deben prepararse para recortes. Los importadores, por su parte, advierten que el suministro de combustible para aviones solo puede garantizarse hasta marzo.
Indonesia se ha comprometido a absorber parte de la crisis a través del presupuesto estatal y de mayores subsidios. Tailandia evalúa qué medidas tomar, porque el alza vertiginosa de los precios golpea sectores como el pesquero, ya que muchos barcos no han podido salir de los puertos. Malasia, por su parte, ha aumentado las ayudas públicas para mantener estables los precios en las gasolineras.
Según la agencia Reuters, Asia estaba en camino de importar un volumen récord de combustible ruso en marzo. Se esperaba que el sudeste asiático fuera el principal receptor.
China, alineada con los países del sudeste asiático
Entretanto, China ha aprovechado la crisis para "proyectarse como un actor responsable y estabilizador, pidiendo una desescalada en Oriente Medio y comprometiéndose a trabajar con los países del sudeste asiático para aligerar la escasez de energía", explica a DW Li Mingjang, profesor asociado de la Escuela de Estudios Internacionales S. Rajaratnam, en Singapur.
Pekín también ha pedido que el estrecho de Ormuz se reabra lo antes posible, al tiempo que se muestra cauteloso ante la posibilidad de ser involucrado directamente en el conflicto, comenta a DW Chin-Hao Huang, codirector del Centro sobre Asia y Globalización de la Escuela de Políticas Públicas Lee Kuan Yew.
"Cuando ha habido alguna reacción pública, ha sido para hacer llamamientos a la moderación, al alto el fuego y al diálogo. Todos estos son puntos compartidos por la mayoría de los gobiernos del sudeste asiático", añade Huang.
Acciones de EE.UU.,"muy impopulares" en Asia
La actual crisis con Irán alimenta la narrativa de Pekín sobre que China es ahora la única superpotencia que defiende la paz, el libre comercio y el multilateralismo, presentándose a sí mismo como el héroe que se enfrenta al agresivo y egoísta Estados Unidos.
"La intervención militar de Estados Unidos e Israel en Irán es muy impopular en varios países del sudeste asiático. China no necesita hacer nada más para que la opinión pública empeore aún más su visión de Estados Unidos en la región", destaca a DW Enze Han, profesor asociado de la Universidad de Hong Kong.
"De igual modo, el aumento del precio del gas en muchos países de la región también está empeorando la imagen de Estados Unidos. Una vez más, a Pekín no le hace falta hacer nada para que la culpa recaiga sobre Estados Unidos", prosigue Han.
Pero acercarse a China no garantiza la estabilidad energética en las naciones asiáticas. Pekín ya ha prohibido las exportaciones de combustible para proteger su propio suministro interno.
El 18 de marzo, Camboya declaró que las restricciones a las exportaciones impuestas por China y Vietnam ya le habían obligado a buscar proveedores alternativos y a prepararse para la escasez en el mercado interno.
¿Podrá el sudeste asiático dejar su dependencia de los combustibles fósiles del Golfo?
Pero, a largo plazo, la crisis podría fortalecer la posición de China en el sudeste asiático. El impacto energético subraya las preocupaciones regionales sobre la excesiva dependencia del petróleo de Oriente Medio. Eso aumenta, a su vez, el atractivo de las energías renovables, sector en el que las empresas chinas son muy competitivas, dice Li a DW.
En su intervención, el jueves 26 de marzo de 2026 en el Foro de Boao, en China, el primer ministro de Singapur, Lawrence Wong, destacó el importante papel que China podría desempeñar "en el apoyo a la prosperidad y la estabilidad regionales", al tiempo que instó a Pekín a seguir siendo un firme defensor del comercio abierto y basado en normas.
Wong también sugirió que la ASEAN colabore con China en materia de energías renovables para impulsar la red eléctrica regional. Si la guerra con Irán fortalece la determinación del sudeste asiático de diversificar su economía y reducir su dependencia del petróleo, Pekín puede no solo beneficiarse de la actual crisis, sino también de la respuesta estratégica de la región ante ella.
(cp/ms)