El Citroën DS es el epítome de la vanguardia automovilística. Ha sido un auto de culto durante décadas. Como se eleva lentamente después de arrancar, los franceses lo denominaron "la diosa flotante”. Los argentinos, menos sublimes, lo bautizaron "sapo”. En total se ensamblaron más de 1,3 millones de unidades, con diferentes equipamientos y motores, en versión sedán, descapotable o camioneta.
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El DS está considerado como uno de los mejores objetos de diseño del siglo XX.