Combustible de última generación
6 de mayo de 2003
La industria petrolera por lo general provoca titulares negativos desde el punto de vista ecológico. Shell, por ejemplo, tardó años en volver a pulir su imagen ante el público tras la catástrofe de la plataforma Brent Spar. Hoy, en cambio, la multinacional hace noticia en Alemania con una novedad de connotación bastante más positiva. Junto al consorcio automotriz Volkswagen, presentó en Berlín un proyecto piloto en el que se empleará un nuevo combustible de bajo nivel contaminante.
Claro como el agua
De acuerdo con los expertos de Shell, se trata de un producto revolucionario, que no contiene elementos nocivos para el medio ambiente, como el azufre. El nuevo combustible, transparente e incoloro, es elaborado con gas natural, mediante una tecnología de síntesis de semidestilados que posee esta empresa petrolera. En comparación con la utilización directa de gas natural comprimido, este combustible sintético presenta las mismas ventajas en cuanto a las bajas emisiones tóxicas, pero sus costos globales de producción resultan más económicos.
La empresa Volkswagen ha puesto a disposición 25 vehículos modelo Golf para llevar a cabo las pruebas correspondientes con el carburante de Shell, producido en una planta industrial en Malasia. El proyecto forma parte de una programa conjunto de ambas empresas, para desarrollar nuevas tecnologías automotrices y combustibles que tengan una base sustentable y al mismo tiempo resulten económicamente accesibles.
Combinación de ventajas
Según los productores, el combustible sintético presentado en Berlín puede ser utilizado sin problemas en vehículos con motores Diesel. También puede ser mezclado con el Diesel que se encuentra a la venta en cualquier gasolinera. No obstante, resulta considerablemente más caro que éste último, de manera que las mayores esperanzas se cifran en una combinación de ambos, que permita de todos modos reducir las emisiones contaminantes de los vehículos. Volkswagen ya está elaborando conceptos innovadores de sistemas combinados de combustión, que conjuguen las ventajas del motor Diesel con las de los motores corrientes.
Según Shell y Volkswagen, este es sólo un primer paso hacia la producción de una nueva generación de combustibles. En una segunda etapa, se podría utilizar biomasa como materia prima. Todavía no es posible prever cuánto tiempo pasará hasta que semejantes procesos puedan llevarse a cabo industrialmente, en forma rentable. Pero al menos se emprende un camino que vale la pena sondear, para reconciliar al mundo automotriz con el medio ambiente.