Los ganaderos alemanes recibirán 100 millones de euros de ayuda para superar la crisis de los bajos precios de la leche. Algo que ayudará a muchos, pero no solucionará el problema de raíz, opina Kerstin Schweizer.
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Los ganaderos que conozco siempre tuvieron que irse antes que nadie. Después de comer el asado y el postre en las fiestas familiares, se tomaban un licor y se iban con la cabeza bien alta. El establo llamaba y el ganadero es esclavo de sus vacas. Es un trabajo infernal que no podría entenderse con las condiciones laborales actuales. Sin días de descanso, sin fines de semana, sin vacaciones… y con una retribución de risa. También sería un descaro decir que nacieron para quejarse. Y a todo el que quiera entender de qué se trata cuando se habla de leche, le recomiendo que pase dos semanas ordeñando en el establo.
Empresa familiar en peligro
El cambio de estructuras avanza y las pequeñas granjas desaparecen frente a las grandes. Aunque siempre hay algunos que consiguen mantener explotaciones con menos de 50 vacas, la empresa familiar clásica es la que más sufre con la crisis de precios. Apoyarlas es lo correcto, pero la ayuda que se aprobó en la cumbre sobre la leche se olvida del problema básico.
La leche es un producto sustituible y nadie ve dónde y cómo se produce. Entre una torta artesanal y una congelada hay diferencias, igual que entre el armario de carpintero y el de Ikea. Pero la leche siempre es la misma y para los clientes del supermercado no es fácil entender por qué algunas valen el doble que otras. La mayoría opta por la más barata, pero la producción en granjas pequeñas es más cara que en las grandes. Y eso nunca podrá salir bien.
Kerstin Schweizer, periodista de economía de DW.Imagen: DW/B. Geilert
Exportación: maldición y bendición
Además está el mercado mundial, del que depende el 80% del precio de la leche en Europa. Las empresas alemanas compiten con neozelandesas que, por las buenas condiciones climáticas, producen más barato. La cosa se pone aún peor.
¿Qué hacer entonces? ¿Eliminar el comercio internacional? Sería imposible y exigirlo no resultaría creíble. Los alemanes participaron de él durante años, cuando estaban del lado de los ganadores como exportadores. El precio de la leche seguirá siendo global y, al igual que otros precios, oscilará. Para frenar estas oscilaciones, la asociación de ganaderos propuso un acuerdo voluntario sobre la cuota de leche para evitar la sobreproducción actual. De cara al comercio, se recomendó evitar los precios de dumping. ¿Supermercados de descuento sin márgenes? ¿Miles de ganaderos que acuerdan cuotas de leche con la industria lechera? No sería del todo realista.
No se trata solo de leche
Cuando se hable de leche, habría que pensar en algo más que leche. Los ganaderos aportan una parte pequeña del producto interior bruto, pero ninguna otra actividad marca tanto el paisaje, con sus infinitos campos y sus pequeñas explotaciones. El responsable es el campesino. La conservación del espacio rural es quizás uno de los grandes retos de los próximos años. Y la leche es solo una pequeña pieza.
Mantener las granjas es esencial. Cuidar el paisaje del que disfrutan los empleados y los funcionarios en su tiempo libre contribuye a aumentar el atractivo de una región. Los campesinos no deberían ser vistos solo como productores, sino también como cuidadores del paisaje. Para esto, hay programas europeos, pero no son suficientes. Se necesita más dinero, mucho más para que la agricultura no solo dependa del precio actual de la leche.
Más marketing
Los campesinos también podrían hacer algo. ¿Por qué son tan malos en marketing? ¿Por qué no explotan su leche como marca regional? Allí donde se ha intentado, han tenido éxito. El consumidor busca un vínculo con la región, pero pocas veces lo recibe. Y las asociaciones y escuelas de ganaderos deberían contribuir con más formación.
Esto no frenará el avance de las grandes granjas, pero abriría una oportunidad a la coexistencia. El que se vea como cuidador del paisaje, debería emprender este camino con ayudas estatales. El que quiera producir a bajo precio, apostar por grandes establos y mecerse al viento del mercado internacional, ¡adelante!. Para eso no sirven las ayudas estatales. Y los millones de euros que se aprobaron ahora para salir de la crisis no son otra cosa que el cuento de la lechera.
Nuestra percepción de qué es una buena o mala alimentación cambia constantemente. Aquí les dejamos algunas recomendaciones de qué se debe y qué no se debe consumir.
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¿Fresco o congelado?
Mucha gente no compra vegetales congelados ya que creen que estos tienen menos vitaminas que los vegetales frescos. No obstante, los vegetales congelados tienen más nutrientes ya que son refrigerados directamente luego de haber sido recolectados. Eso es mejor a que estén en las góndolas de los supermercados por varios días.
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Copa con fondo
En algún momento de nuestras vidas habremos escuchado que “el alcohol es malo para la salud”. Pero el vino tinto tiene químicos como el resveratrol y la antocianina que son buenos para nuestra salud. Estudios epidemiológicos sugieren que las mujeres deberían tomar una copa de vino y los hombres dos por día. Tal vez tomar vino al cenar no sea una mala idea después de todo. Pero sin excederse.
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¿Veneno o cura?
“El café causa cáncer” o “el café es malo para tus nervios” son algunas de las frases que personas dicen sobre lo dañino que es el café. Sin embargo, recientemente científicos indicaron que el café es mejor de lo que se cree, e incluso podría disminuir el riesgo de cáncer. Pero como cualquier otra bebida, no hay que excederse.
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Tomar sin sed
Nuestro cuerpo es fascinante: cuando el cuerpo necesita tomar agua, tenemos sed. Pero algunas personas dicen que deberíamos tomar antes de tener sed. Se recomienda tomar por lo menos tres litros de agua al día. Esta teoría se basa en que las personas mayores usualmente no sienten la sed. Pero para la mayoría de nosotros, nuestro cuerpo nos indica cuando tenemos sed.
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¿Mala leche?
La leche contiene calcio, que es bueno para nuestros huesos y refuerza nuestro sistema inmunológico. Ese es solo uno de sus múltiples beneficios. Pero un estudio sueco sugiere que personas que beben mucha leche podrían morir tempranamente. Mientras no se confirme semejante extremo, de esta leche sí beberé.
¿Mantequilla, manteca o margarina?
Hace algunos años, expertos en salud recomendaban usar margarina y evitar la manteca o mantequilla. Se decía que la margarina contenía menos grasas saturadas que la manteca. Pero ahora los expertos dicen que la margarina es un alimento procesadoque debería evitarse. Confuso, ¿no?
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Problemas del pan
Tenemos otro alimento presuntamente malo: el pan. Algunos especialistas dicen que el trigo podría causar caída de pelo, alucinaciones y llevar a tener pensamientos suicidas. A pesar de todo lo que se dice, no existe ningún estudio que respalde estos dichos.
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Enemigo natural
Cuando se habla de un ataque cardíaco o de un derrame cerebral se asocia de inmediato con el colesterol. Los doctores sugieren evitar alimentos con colesterol malo, ya que bloquea las arterias. Sin embargo, nuevos estudios revelaron que el cuerpo necesita del colesterol (aunque nunca en exceso). Los alimentos con más colesterol son los huevos, el queso y las carnes.
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¿Con o sin vitaminas?
Las vitaminas son fundamentales para nuestro metabolismo y por eso muchas personas toman suplementos vitamínicos cada día. Se dice que la vitamina C nos protege contra toda clase de enfermedades, especialmente de resfríos. Pero los últimos estudios no pudieron comprobar nada de esto. En realidad ahora se dice que los suplementos de vitaminas incluso podrían ser dañinos.
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Poder curativo del pescado
Años atrás se decía que el ácido omega-3 que tiene el pescados podría prevenir enfermedades como el cáncer, la depresión, males cardiovasculares e incluso el déficit atencional. Expertos en salud recomendaban tomar suplementos de omega-3 cada día. Pero ya no. Aunque el omega-3 sea importante para nuestro cuerpo, los suplementos no son necesariamente beneficiarios para prevenir enfermedades.
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Orgánico: ¿sí o no?
Muchas personas compran alimentos orgánicos ya que no se usa pesticidas químicos en su producción, lo que los haría más sanos. Eso es lo que se dice. Pero estudios científicos indican que la comida orgánica no tiene más nutrientes ni son mejores que los productos no orgánicos. Son solamente más caros.
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Vida balanceada es vida saludable
A pesar de todo, la forma en que vivimos es importante. Las estadísticas demuestran que fumar, tomar mucho alcohol y el sobrepeso no son saludables. Pero no debemos preocuparnos demasiado sobre los informes que se publican cada semana condenando o glorificando ciertos alimentos. Lo más importante es el balance alimenticio. No hay que excederse con cualquier alimento o bebida.