El ingeniero Hanns Trippel tuvo en 1932 una visión: ese año, el autodidacta Trippel transformó su viejo coche de carreras DKW en un vehículo anfibio.
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Su creación más importante fue el Amphicar 770, el primer anfibio de serie para el público en general, fabricado a partir de 1961. Impulsado por dos hélices, el Amphicar surca las aguas a 6,5 nudos, o sea, 12 kilómetros por hora de velocidad.