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Con riesgo, pero crecimiento al fin

mb30 de octubre de 2003

A pesar de su poca estabilidad que ofrecen a la inversión, la mayoría de las economías latinoamericanas crecerán en el año 2004. Así lo pronostican dos gurús económicos alemanes: el Dresdner Bank y el instituto DIW.

El logotipo del DIW, el renombrado Instituto de Investigación Económica.

Los más recientes informes de dos instituciones económicas alemanas , el Dresdner Bank y el Instituto Alemán de Investigación Económica (DIW), analizan por una parte la coyuntura económica y política de América Latina –que podría calificarse a de poco estable-, y por otra arriesgan pronósticos positivos de crecimiento para la región.

Una crisis general

Desde la crisis argentina, el flujo internacional de inversión hacia América Latina se ha visto notoriamente disminuido y la moneda varios países de la región se encuentran bajo presión. Se trata de un fenómeno que, si bien afecta a casi todos los países latinoamericanos, no puede ser generalizado a todas las economías emergentes, pues mientras que los créditos bancarios internacionales y los flujos de capital a Latinoamérica se redujeron en el año 2003 a casi la mitad, los a los países del sudeste asiático aumentaron al doble. Mientras que las monedas asiáticas se revalúan, la devaluación de las latinoamericanas se acentúa. Los analistas de las instituciones económicas germanas ven en ello la prueba de que lo que ocurre en América Latina no es un efecto de un comportamiento gregario de los inversionistas internacionales.

El gran factor de la deuda

Descartada la posibilidad de establecer paralelos a nivel mundial, los factores nacionales ganan en importancia y aportan elementos de juicio para explicar la situación. Un factor vital es el alto grado de endeudamiento de estos países, hecho que conlleva un gran riesgo en cuanto a la capacidad de pago. De hecho, la deuda externa de los países más grandes de América Latina es muy alta. La de Argentina, por ejemplo, fue en el año 2002 cuatro veces mayor que su monto de exportaciones, es decir superaba el 400%; en Brasil, alcanzaba un 280%, y en México –el país con menor deuda externa- superaba el 90%. Un alto monto de deuda externa se vuelve un factor de alto riesgo cuando las estructuras políticas, institucionales y jurídicas de un país no son estables. De hecho, muchas de las economías latinoamericanas se vieron confrontadas en el año 2002 con sucesos que alimentaron la inseguridad de los posibles inversionistas. Buenos ejemplos ofrecen el temor ocasionado por las elecciones brasileñas ante un posible cambio de dirección política del gobierno, la ola de huelgas en Venezuela o la abierta crisis bancaria en Colombia. Resumiendo, aparte de la estabilidad macroeconómica, las condiciones institucionales, jurídicas y políticas son de gran importancia si de fortalecer el atractivo de América Latina para el capital internacional se trata.

Venezuela, un riesgo

La evolución de los índices de riesgo para el mercado de capitales es un buen termómetro de la confianza que tiene el mercado en general en la región. Por ejemplo, en Venezuela el panorama económico se halla en el punto más bajo desde hace años: un producto interno bruto negativo (-11,5%), su compañía petrolera estatal –que controla más del 50% de los ingresos por petróleo- en crisis por falta de inversión y despedidos masivos de personal, así como una situación política altamente tensa son un gran impedimento para una recuperación coyuntural. Si bien el alto precio del petróleo habla bien de la capacidad de pago del país, ese mercado es tan poco confiable que no se justifica una mayor inversión.

Sin embargo, mejoría

La visión de conjunto, sin embargo, no es tan negra. Las perspectivas de inversión en la región publicadas recientemente por el Dresdner Bank pronostican un crecimiento económico de un 3,7% para el año 2004 (2003: 1,2%). En casi todos los países se avecina una mejoría conyuntural. Los expertos del Dresdner Bank cuentan para México, por ejemplo, con un crecimiento del 3,6% (2003: 1,55) que se basa en el aumento de sus exportaciones. Debido a que en los últimos meses ha mejorado el clima inversionista, Chile volvería a su curso normal de crecimiento, que para 2004 asciende a un 4,5% (2003: 3,6%). Colombia, por su parte, crecería un 3% y en Argentina, el crecimiento económico alcanzaría un 4,5%, aunque las bases para ello no se califican de sólidas.

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