Congo: modesto aporte alemán
11 de junio de 2003
Para Alemania, la misión de paz en el Congo tendrá más bien carácter simbólico. Eso basta para dejar satisfecha a Francia, que asumió la dirección de las fuerzas de la Unión Europea encargadas de pacificar la convulsionada región de Ituri. Para el gobierno galo, lo fundamental es demostrar que los europeos pueden actuar unidos, fuera de las fronteras del Viejo Continente. Así lo dejó en claro el presidente Jacques Chirac, durante la entrevista que sostuvo este martes con el canciller alemán, Gerhard Schröder, en Berlín.
El polvorín congoleño
Este reto, eminentemente político, también refleja la nueva concepción de las operaciones militares a nivel internacional. Tanto para la OTAN, como ahora también para la UE, se plantea con creciente claridad el desafío de intervenir en otras regiones para sofocar conflictos regionales y evitar genocidios. Ese es precisamente el objetivo de esta misión en el noreste de la República Democrática del Congo, donde la violencia ha cobrado más de 50.000 vidas desde 1999. Se estima que medio millón de personas han tenido que abandonar sus hogares para ponerse a salvo y la situación amenaza con quedar fuera de control.
Cabría preguntarse si las tropas europeas, que contarán según lo previsto con unos 1.700 efectivos, podrán restablecer la calma en una zona en que las luchas tribales se confunden con la pugna por el control de los recursos naturales y en la que también se entremezclan los intereses de los países vecinos. Pero nadie quiere ser blanco de críticas por haber permanecido de brazos cruzados mientras se veía venir el desastre, como ocurrió en la década pasada en Ruanda.
Repartición de tareas
Alemania, por lo pronto, está dispuesta a colaborar en la medida de sus posibilidades. Según se en Berlín, su aporte se limitará al suministro de asistencia sanitaria, con unidades que operarán en la vecina Uganda, aparte de apoyo logístico. Aunque todavía no se han especificado los detalles de esa participación, que aún debe recibir la venia del parlamento, es un hecho que no habrá soldados germanos combatiendo en territorio congoleño. En eso coinciden el gobierno y la oposición.
De acuerdo con la posición oficial, el ejército alemán ya ha llegado al límite de su capacidad. Es imposible, por lo tanto, esperar que asuma responsabilidades como las que tiene en Kabul, máxime pensando en que está sobre el tapete la posibilidad de ampliar esa misión más allá de la capital afgana. Así lo comprende también el presidente Francés, quien habló en Berlín de una "división del trabajo". Chirac definió el aporte germano en el Congo como "modesto", pero subrayó que lo importante es que Alemania esté presente.