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Controvertidas deportaciones a Afganistán

14 de diciembre de 2016

Pese a masivas protestas, los primeros 50 afganos con una solicitud de asilo denegada podrían ser deportados este 14 de diciembre.

Abschiebung
Imagen: picture-alliance/dpa/D.Maurer

Está claro desde hace semanas: el Gobierno alemán considera "deportables" a más de 12.000 afganos que se hallan en estos momentos en el país. Así lo confirmó el Ministerio de Interior, en su respuesta a una indagación parlamentaria del partido La Izquierda, a la que DW tuvo acceso. Según medios locales como Spiegel Online, un vuelo chárter llevará esta noche a 50 afganos desde Fráncfort a Kabul. Un vocero gubernamental consultado no quiso mencionar fecha alguna, para "no poner en peligro la medida".

Ministro de Interior alemán, Thomas de Maizière, junto al presidente afgano Ashraf Ghani en Kabul.Imagen: picture-alliance/dpa/Bundesinnenministerium

Esta primera deportación colectiva ha sido largamente preparada por el ministro de Interior, Thomas de Maizière. El ministro abordó el tema Afganistán desde febrero, y ya en octubre  se firmó un acuerdo conjunto para la repatriación. El objetivo es, en los próximos meses, devolver a su país de origen a muchos más solicitantes de asilo rechazados de los que se ha logrado devolver hasta ahora. Según datos del Ministerio de Interior, 27 afganos han sido deportados este año.

Pro Asyl habla de irresponsabilidad

La oposición en el Bundestag (Cámara Baja del Parlamento alemán) y la ONG de ayuda a los refugiados Pro Asyl protestan contra los planes del Gobierno. Pro Asyl teme que con las deportaciones a Afganistán se esté sentando un precedente "cueste lo que cueste." Su director, Günter Bukhardt, exige que no se lleve a cabo el vuelo: "volar sencillamente a gente a Kabul, descargarlos y abandonarlos a su suerte es irresponsable. Los supuestos territorios seguros no son accesibles y, lo que hoy es presuntamente seguro, mañana puede dejar de serlo", dice Burkhardt.

El ministerio de Interior ha reconocido que la situación de seguridad afgana sigue siendo "volátil". Pero hay diferencias regionales, asegura en su respuesta a la indagación parlamentaria de La Izquierda: "Así que no se puede confirmar un empeoramiento de la situación de seguridad en todo el país." Policías y soldados alemanes siguen contribuyendo a garantizar la situación de seguridad en Afganistán. De modo que el ministro de Maizière ha insistido en la paradoja de que haya alemanes ocupándose de la seguridad allí, mientras los afganos continúan en suelo alemán.

Protestas contra las deportaciones este 14 de diciembre en el aeropuerto de Fráncfort.Imagen: picture-alliance/dpa/S. Prautsch

Menos de un tercio reconocidos como refugiados

Con las deportaciones, el Gobierno alemán aspira también, paradójicamente, a aumentar la aceptación de los refugiados en Alemania. El partido socialcristiano de la canciller Angela Merkel y del ministro de Interior de Maizière se pronunció claramente −en su más reciente congreso− por aumentar las deportaciones. Luego del récord de ingreso a Alemania de cerca de un millón de refugiados en 2015, el Gobierno pretende deportar consecuentemente a aquellos cuya solicitud de asilo resulte denegada.

Unos 200.000 afganos han llegado a Alemania desde inicios de 2015. Pero solo al 28,6 por ciento de ellos le fue reconocida la categoría de refugiado, mientras la cuota asciende a un 95,8 por ciento entre los sirios y a un 86,4 entre los iraquíes. Sin embargo, aún cuando el Gobierno alemán y la Unión Europea (UE) hayan firmado un acuerdo de repatriación con Afganistán, la implementación de esa medida les corresponde a los estados federados. Así que queda por ver cuáles estados pondrán en práctica estas controvertidas deportaciones.

"Afganistán no es seguro", se lee en el cartel de esta manifestante en Fráncfort. Alemania ha acogido a más afganos que cualquier otro país europeo.Imagen: picture-alliance/dpa/S. Prautsch

En Baden Württemberg los planes ya han generado polémica. Mientras su conservador ministro de Interior, Thomas Strobl, aboga por la deportación consecuente, el partido Los Verdes se opone. Así, el presidente regional de los ecologistas, Oliver Hildenbrand, se niega a "responsabilizarse" con la deportación a un "país plagado por la guerra y el terror". Mientras, en Hamburgo, es el partido La Izquierda quien exige al Gobierno regional no sumarse a las deportaciones, pues "es imposible hablar de seguridad en Afganistán", alegan y ponen ejemplos de miembros de minorías perseguidas abocados ahora mismo a la deportación.

Entretanto, el Gobierno federal resalta que prefiere la repatriación voluntaria a las deportaciones. Junto a la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Alemania apoya también financieramente a aquellos afganos que decidan repatriarse. Así, en febrero pasado, 125 afganos sin perspectivas de ser acogidos en suelo germano viajaron voluntariamente a Kabul. Pero el principio de voluntariedad no basta para reducir la cifra de solicitantes de asilo rechazados que permanecen en el país, considera el Gobierno. De ahí la apuesta a que, con cada deportación concretada, aumente la cifra de  voluntarios dispuestos a repatriarse.

Fabian von der Mark

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