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¿Convenció Powell?

6 de febrero de 2003

Las reacciones de la prensa europea al discurso del secretario de Estado de EE.UU. ante la ONU abarcan toda la gama, desde el escepticismo hasta la adhesión a los argumentos con que intenta justificar un ataque a Irak.

Videos, grabaciones, argumentos y conjeturas.Imagen: AP

El matutino Die Welt, de Berlín, considera que no harían falta más pruebas: "A semejanza de los tiempos de la crisis de los misiles en Cuba, el mundo contiene el aliento... Con el discurso del secretario de Estado Colin Powell ante el Consejo de Seguridad, Washington estableció a propósito y con mucha habilidad tales paralelos con el conflicto más candente de la guerra fría... Powell no pudo exhibir pruebas contundentes como el ministro de Relaciones Exteriores de Kennedy. Sus evidencias no tienen la fuerza de un documento que ponga todo al descubierto, ni podían tenerla. Parecen más bien una serie de datos precisos que dan claros contornos a un bosquejo... La prueba principal de las maquinaciones iraquíes de todas formas ya está ahí. Es el propio Saddam Hussein, quien todavía se resiste a explicar dónde quedaron las granadas de gas mostaza y los cohetes Scud perdidos que, comprobadamente, tenía hasta 1998".

La presión política no basta

El Berliner Zeitung, igualmente editado en la capital alemana, opina que las acusaciones de Powell deben tomarse en serio: "Ya no puede caber duda en cuanto a que el presidente de Irak, Saddam Hussein, en ningún caso ha cooperado con los inspectores de la ONU como debería haberlo hecho, ateniéndose a todas las resoluciones de las Naciones Unidas... Hasta ahora, el gobierno alemán sólo estaba dispuesto a aceptar medios pacíficos para el desarme de Irak. Ahora tendrá que replantear su posición. Porque la presión política, por sí sola, no surte efecto en Saddam, como quedó claro con el discurso de Powell".

Últimas esperanzas

El rotativo belga Le Soir cifra en Francia y Alemania sus últimas esperanzas de evitar una guerra: "Los estadounidenses creen que han lanzado exitosamente la pelota al campo de los iraquíes. Si éstos no responden en detalle a las dudas pendientes de los inspectores, se desatará sin duda la guerra, con todas las tristes consecuencias potenciales para la región y el mundo. Queda esperar que tengan éxito los esfuerzos de los franceses, alemanes y otros que quieren dar una oportunidad a las inspecciones de los arsenales. Los inspectores deben recibir toda información verificable de los estadounidenses y toda información útil de los iraquíes".

Detener a Saddam

The Times, de Londres, centra su comentario en los nexos entre Bagdad y el terrorismo internacional: "La vinculación con Bin Laden era hasta ahora el eslabón débil de la cadena de pruebas. Ahora ya no se ve tan débil. Todavía no existen pruebas, pero semejante nexo es extremadamente peligroso, como dijo Colin Powell. En Irak, el mundo no se ve confrontado con una debilitada amenaza del pasado, sino con un peligroso reincidente, un dictador que desprecia la vida humana y el derecho internacional... Debe ser detenido, aunque a fin de cuentas ello implique una guerra".

Intensificar las inspecciones

The Guardian, también de la capital británica, opina en cambio que se requieren más inspecciones: "Muchas de las pruebas estadounidenses deben ser aceptadas -a lo sumo- sobre la base de la confianza. Las fuentes de Powell eran sobre todo desertores anónimos, presos, fantasmas del Tercer Mundo y de los servicios secretos... Sin duda Powell hizo un servicio a la ONU al dar a conocer sus documentos. Pero ahora se requieren inspecciones intensificadas -que se lleven a cabo con la ayuda de las nuevas evidencias- como propone Francia. Estados Unidos y Gran Bretaña no deben disparar prematuramente".

Pocas revelaciones

Le Figaro, de París, mantiene cierto escepticismo con respecto al discurso de Powell: "Y bien; ¿nos convenció? La Casa Blanca había exhortado previamente al mundo a escuchar con atención lo que iba a decir Colin Powell. No fue una presentación de Steven Spielberg, sino un asunto serio. Con un tono de voz constante, el secretario de Estado habló durante 90 minutos, inculpó al régimen de Bagdad, presentó diapositivas que nadie pudo interpretar. Además exhibió grabaciones incomprensibles para luego intentar demostrar que la guerra es inevitable. ¿Qué sabemos de nuevo? No mucho".

Ultimátum para la ONU

En Milán, el Corriere della Sera comenta que se mantienen las dudas y apunta: "podemos colegir que se aleja la posibilidad de una guerra contra Irak? Eso sería subestimar la decisión estadounidense y la del primer ministro británico, quien un tanto avergonzado tuvo que corregir la noticia filtrada de sus servicios secretos, según la cual las vinculaciones entre Bagdad y Al Qaeda no resultan particularmente convincentes. El asunto corre peligro de desembocar en el peor de los desenlaces. Tras la presentación de un nuevo informe de los inspectores, el 14 de febrero, cabe contar con que los estadounidenses planteen un ultimátum al Consejo de Seguridad: Nosotros haremos la guerra y ustedes deben decidir si nos brindan el apoyo de la ONU o no".

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