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Convocar a una Conferencia sobre el Cercano Oriente

18 de marzo de 2009

La controversia en torno a la ocupación israelí en los territorios palestinos amenaza con hacer fracasar una conferencia anti-racismo a celebrarse en Ginebra, Suiza. Obama podría aportar una solución.


Desde el 11 de septiembre de 2001 han surgido nuevas prácticas racistas como resultado de la guerra contra el terrorismo y la creciente confrontación entre Estados islámicos y cristianos-occidentales. Esta cuestión, así como otros puntos en el orden del día de la Conferencia Mundial de Naciones Unidas Contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y la Intolerancia, a realizarse el próximo mes de abril, en Ginebra, Suiza, exigen un debate constructivo orientado a un avance en el derecho internacional que verdaderamente resuelva los conflictos que se han generado últimamente. Pero eso apenas tendrá lugar en Ginebra. Muchos participantes utilizan el encuentro como plataforma para criticar la situación en el Cercano Oriente. Esto vale para numerosos países árabes e islámicos bajo liderazgo de Libia, Irán y Paquistán, que pretenden que se condene a Israel en el documento final por su política de ocupación violatoria del derecho internacional y por la última ofensiva israelí en Gaza.

Rechazan crítica al Islam

Estos mismos Estados rechazan toda crítica al Islam y califican de racista toda representación -no autorizada por ellos- de esta religión, ya sea en imagen, documento o audio. Con ello dan razón a los críticos internacionales que los acusan de reprimir la libertad de expresión y la oposición interna. Sin embargo también en Alemania y en otros países la campaña para boicotear la conferencia pretende en primer término proteger de toca crítica la política del gobierno israelí, esté o no justificada. Los que promueven el boicot tienen realmente poco interés en los temas que tratará la conferencia.

Esto vale para los gobiernos que cancelaron su participación aludiendo a los párrafos críticos hacia Israel que contenía el anterior documento. El gobierno de Silvio Berlusconi, por ejemplo, sería criticado en Ginebra por los actos racistas que han sufrido refugiados africanos y gitanos en territorio italiano. Por su parte Estados Unidos y Canadá serían criticados –como sucedió en la Conferencia de Durban- por la manera como han tratado a sus comunidades autóctonas.

Falta de credibilidad

Nada ha dañado tanto la credibilidad occidental -liderada por EEUU- en materia de derecho internacional como su política frente al conflicto israelí-palestino. Eso representa un alivio para regímenes autócratas en el mundo árabe e islámico que instrumentalizan este conflicto a favor de sus intereses de poder y rechazan toda crítica a las severas violaciones a los derechos humanos que cometen escudándose tras las contradicciones en el comportamiento de Occidente.

Bajo estas condiciones, otro fin de semana de negociaciones para hallar compromisos formales para la formulación del documento final poco contribuirá para establecer las bases de una deliberación constructiva. Eso lo comprueban numerosos encuentros de la ONU realizados en el pasado que resultaron afectados por el conflicto en el Cercano Oriente, y que incluso fueron completamente bloqueados. Por ello sería mejor cancelar la conferencia de Ginebra, llamada Durban II. En vez de dicho encuentro debiera convocarse a una conferencia para la puesta en marcha pronto de una solución de dos Estados para el conflicto israelí-palestino, que parta sobre la base de las fronteras existentes en 1967.

Fin al estancamiento

Sólo una conferencia tal, especialmente si es iniciada por la Administración Obama, podría generar la necesaria dinámica de cambio en los países árabes, en Israel y en las organizaciones palestinas Fatah y Hamas. Y con ello se produciría un fin al estancamiento en los debates entre los congelados frentes internacionales dentro y fuera de la ONU. Sin una iniciativa tal para convocar a una Conferencia sobre el Cercano Oriente seguirá habiendo en el futuro inútiles luchas diplomáticas como la actual Conferencia Durban II.

La Primera Conferencia Mundial de Naciones Unidas Contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y la Intolerancia, que se realizó en Durban (Sudáfrica) en 2001, acabó con el abandono de Estados Unidos, Israel y Canadá, que consideraron como anti-israelí la tentativa de algunos países árabes de hacer aprobar una resolución condenando el sionismo.

Autor: Andreas Zumach (Eva Usi)

Editor: Enrique López Magallón

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