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COVID persistente: hasta los asintomáticos pueden sufrirlo

Fabian Schmidt
21 de diciembre de 2021

Un estudio sobre las consecuencias de una infección con el coronavirus demuestra que aún sin saber de ella, las consecuencias a largo plazo pueden ser graves. Las mujeres se ven afectadas con mayor frecuencia.

UCI del Hospital Universitario de Bochum
UCI del Hospital Universitario de BochumImagen: Ina Fassbender/AFP/Getty Images

"Esta enfermedad vírica es un camaleón", dijo Ulrich Förstermann, decano de Medicina de la Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia, en rueda de prensa el 20 de diciembre. "El COVID persistente o 'Long COVID' puede adoptar formas muy diferentes". Para los médicos de familia es casi imposible determinar claramente si los síntomas están relacionados con una antigua enfermedad de COVID-19 o no.

Norbert Pfeiffer, director médico del Hospital Universitario, subraya que es muy difícil hacer un diagnóstico claro en vista de la larga lista de más de 60 síntomas diferentes asociados al Long-COVID. Lo más frecuente es que los afectados se quejen de fatiga, cansancio, pero también de insomnio, dolores de cabeza y mareos. Pero los efectos tardíos de la infección también pueden provocar enfermedades de múltiples órganos, cardiovasculares, coágulos sanguíneos e incluso infartos y derrames cerebrales, así como diversas enfermedades nerviosas. Como los síntomas suelen ser tan inespecíficos, muchos médicos no piensan necesariamente que los síntomas puedan tener algo que ver con el virus.

Para hacer más tangible la enfermedad, el Centro Médico Universitario de Maguncia se basa en un estudio a largo plazo de pacientes, el llamado Estudio de Salud Gutenberg. Unas 15.000 personas de Renania-Palatinado han participado en este estudio.

Un total de 10.250 personas de Maguncia y del distrito vecino de Maguncia-Bingen se han examinado repetidamente en el hospital universitario. El 80% de ellos, concretamente los participantes de entre 45 y 88 años, procedían del anterior Estudio de Salud Gutenberg. Por lo tanto, antes de la pandemia ya se disponía de datos sanitarios exhaustivos sobre ellos.

La característica especial: todas las personas que se someten a la prueba son examinadas para detectar enfermedades cardíacas y renales en los distintos departamentos del hospital universitario. Se trata de un "tesoro que hay que cuidar", dijo Clemens Hoch, Ministro de Ciencia y Salud de Renania-Palatinado.

Muchas personas ni siquiera saben que tienen COVID-19

Aunque el estudio a largo plazo aún está en curso, ya está revelando importantes datos. Por ejemplo, se ha demostrado que un tercio de las personas que estaban infectadas por el coronavirus, ni siquiera lo sabían. Los factores de riesgo de la enfermedad COVID-19 fueron, en particular, las malas condiciones habitacionales, dijo Pfeiffer. E incluso los que se han recuperado de COVID-19 están lejos de estar sanos. Según Philip Wild, director del estudio, "el 4,9% de la población ya estaba infectada, pero subrayó que esperaba que esa cifra aumente significativamente debido a la variante ómicron.

Solo el 61,9% de los infectados eran conscientes de su infección, mientras que el 35,1% eran asintomáticos o tenían un curso tan leve que no habían asumido que estaban infectados por el coronavirus. Resulta aún más sorprendente que algunos no fueran completamente inmunes al COVID de larga duración a pesar no haber tenido síntomas.

En comparación, entre los que sabían que tenían COVID, el 51,9% experimentaba síntomas leves de COVID, el 28,6% moderados y el 12,6% graves. Sin embargo, a largo plazo, el panorama se relativizó de nuevo: la proporción de personas infectadas sin saberlo y cuyo estado de salud era peor después de que la enfermedad remitiera que antes de la pandemia, era del 22,4%, solo ligeramente superior a la de los no infectados (22%).

Así que podría ser que la pandemia y las circunstancias de confinamiento asociadas hayan provocado en general un deterioro de la salud de las personas. Esto es precisamente lo que no facilita a los profesionales médicos la identificación clara de Long-COVID. El efecto seguía siendo más pronunciado entre los que también presentaban síntomas de COVID-19 al principio (29,8%).

Limitados en su vida cotidiana y laboral

La mayoría de los infectados, concretamente el 90,7%, había superado la infección en casa, sin tratamiento médico. El 5,8% tuvo que ir al hospital. Sólo el 3,5% fueron tratados como pacientes externos. Un buen 30% de todos los participantes en el estudio infectados declararon que ya no alcanzaban su rendimiento físico anterior después de la infección. Solo desempeñó un papel menor si la infección era sintomática o asintomática. Alrededor del 15% de los afectados se sentían limitados en su vida cotidiana y más del 6% en su vida laboral.

La diferencia de género, sin embargo, fue más pronunciada. Entre las mujeres, el 45,8% de las infectadas presentaban síntomas de COVID prolongado. Entre los hombres, solo fue del 34,6%. Y, lo que es más importante para los afectados, los síntomas remiten con el tiempo, pero sigue habiendo un grupo que padece síntomas aún duraderos, dijo Wild.

(jov/er)

 

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