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SociedadEspaña

Crece el antisemitismo en España

9 de julio de 2026

La guerra en Gaza y las manifestaciones de apoyo al pueblo palestino sirven de caldo de cultivo para un clima de hostilidad creciente hacia una comunidad judía minoritaria y cada vez más reacia a mostrarse abiertamente.

Una multitud sostiene una pancarta en la que se lee "Destroy Israel" con la firma EHKS y una bandera israelí tachada.
Detalle de la pancarta sostenida por la multitud en Pamplona al inicio de las fiestas.Imagen: Ruben Albarran/Anadolu Agency/IMAGO

Durante el 'chupinazo' que dio inicio este lunes (06.07.2026) a las Fiestas de San Fermín en Pamplona se desplegó una enorme pancarta con el letrero "Destroy Israel". Es la última muestra de un creciente clima de antisemitismo y de hostilidad hacia los judíos en España, pero no la única.

El domingo, el escritor hispano-argentino de origen judío Ricardo Barnatán tuvo que cancelar la presentación de su nuevo poemario en la Feria del Libro de Santander ante el boicot de docenas de personas. Dos días antes, un grupo de judíos franceses denunció haber sido acosado tras salir de una sigagoga en Barcelona, como recoge el Observatorio Antisemitismo.

"Antisemitismo sin judíos"

La comunidad judía en España es relativamente pequeña, aunque está creciendo principalmente debido a la inmigración desde Argentina, Venezuela y la propia Israel. Cuenta, según la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE), con unos 70.000 integrantes, menos de la mitad de los que viven en, por ejemplo, Alemania y muchos menos que en Francia, donde el Instituto Judío para la Investigación Política JPR contabiliza una población judía de 438.500 personas.

"El caso español no es como el del resto de países europeos, porque no había habido una comunidad judía desde la expulsión en 1492 hasta mediados del siglo XX", explica David Benatar, investigador madrileño de Ciencias Políticas que prepara su tesis doctoral precisamente sobre el antisemitismo en España. Sin embargo, que no hubiera prácticamente judíos no hizo que no hubiera una retórica antisemita. Esta era tan frecuente que se habla recurrentemente, añade Benatar, del "antisemitismo español sin judíos".

Un punto de inflexión el 7 de octubre

A este antisemitismo tradicional que entronca con arraigados prejuicios católicos contra los judíos, alimentados también durante el franquismo, se une más recientemente un antisemitismo de izquierdas que enarbola la bandera de la causa palestina. Y este se ha visto potenciado tras los atentados en Israel del 7 de octubre de 2023 y la consiguiente guerra en Gaza, queha dejado más de 70.000 muertos y por la que organismos internacionales investigan posibles indicios de genocidio.

Acto en la sinagoga Beth Yaacov de Madrid por las víctimas de los atentados del 7 de octubre de 2023 celebrado tres días después.Imagen: Diego Radamés/EUROPA PRESS/dpa/picture alliance

"La gran diferencia después del 7 de octubre ha sido el posicionamiento de la mayoría de la población", afirma Benatar. "Ahora todo el mundo se siente legitimado para hablar de lo que es el sionismo y lo que no es el sionismo", añade. La intensidad del debate ha llevado a la opinión pública debata acaloradamente el tem, incluso el gobierno, uno de los pocos que habla abiertamente de genocidio en Gaza, lo que le ha supuesto no pocos roces con el de Israel.

Hasta el punto de que la organización Combat Antisemitism Movement consideró en unas declaraciones ya hace un año que la terminología utilizada por el presidente del Gobierno Español, Pedro Sánchez, al calificar a Israel de "estado genocida" no sólo es "incorrecto", sino también "moralmente irresponsable" y que puede "alimentar el odio y el antisemitismo".

Desde hace tiempo, las comunidades judías en España sienten que las declaraciones de Sánchez dan alas al antisemitismo. "¿Qué más tiene que pasar para que las autoridades españolas actúen?", se preguntaba la embajadora israelí esta semana en un mensaje de X.

Un hostigamiento no tan invisible

La comunidad judía en España se siente hostigada. Y no es sólo una percepción. Según la última publicación del 'Informe sobre la evolución de los delitos e incidentes de odio en España', los casos registrados en España por antisemitismo se han triplicado de 2023 a 2025, pasando de 23 a 69. También han aumentado las denuncias por islamofobia y, sobre todo, por racismo o xenofobia, las más numerosas dentro de este tipo de delitos.

"Cuando se cotempla como delito de odio, sí que ha habido un aumento exponencial del antisemitismo", explica la socióloga Marta Simó, de la Universidad Autónoma de Barcelona, que explica que a veces es complicado "definir qué es antisemitismo y qué no". "En cuanto a la percepción, cualitativamente también ha habido un incremento claro de la inseguridad, de sentimiento de no poder exponer su identidad abiertamente, de miedo a ser acosados y eso es importante también reconocerlo", añade.

Ella es la autora del reciente 'Informe nacional sobre medidas gubernamentales para la lucha contra el antisemitismo'. "Hay una voluntad real desde el gobierno de luchar contra el antisemitismo", afirma, aunque reconoce que hay "ambivalencias" cuando se introduce la cuestión del "antisionismo, sin acabar tampoco de definirlo complementamente, lo que supone dificultades y acaba incidiendo en la población judía, que es la que se siente insegura, sin la posibilidad de ser un ciudadano como cualquier otro". En cualquier caso, rechaza "que se pueda acosar a cualquier persona solamente pensando que no es un acoso racista, sino un acoso político".

Entre los avances conseguidos destaca que en "la propia Fiscalía de Delitos de Odio hay un nuevo proceso administrativo que trata de agilizar este tipo de casos con la posibilidad de denunciarlos sin necesidad de ir por la vía penal", más costosa y lenta. Para ella, es una "cuestión bastante transversal" que requiere sobre todo de mucha pedagogía ante el desconocimiento generalizado en España sobre los judíos, su religión y su cultura.

Desconocimiento generalizado

"El antisemitismo viene mucho de la ignorancia, como el racismo", afirma Carlota, una judía francesa que trabaja habitualmente en Madrid. "Estoy segura de que si preguntas a cien españoles por la calle cuántos judíos hay en el mundo, ninguno te dará una cifra cercana a la correcta", añade. "La minoría son los judíos, que somos 16 millones". Ella afirma no estar de acuerdo con las políticas del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y sentirse muy apenada por la situación de los palestinos inocentes en Gaza, pero le indigna el antisemitismo que se disfraza de antisionismo.

"Si quisieran ayudar a los palestinos, denunciarían a Hamás, y no sólo a Israel", añade. Ella, que no sigue las "numerosas reglas" de su religión ni porta elementos que la identifiquen como judía, ha sufrido multitud de veces lo que se califica como "antisemitismo cotidiano". En dos ocasiones en cinco años aparecieron pintadas con cruces gamadas en el trabajo. Y, en comparación con París, donde vive la mayor comunidad judía de Europa occidental, percibe más hostilidad hacia los judíos. Y mayor desconocimiento.

Interior de la sinagoga Beht Yaacov de Madrid en la Calle Balmes.Imagen: David Canales/ZUMA/IMAGO

Intentan pasar desapercibidos

"Sólo en París hay casi cien sinagogas, en Madrid hay una", compara Carlota. En Francia, no obstante, también hay un problema creciente de antisemitismo, con 1.320 actos antisemitas en 2025 (incluidas 126 agresiones físicas) frente a 436 en 2022, y también se señala al presidente, Emmanuel Macron, de alimentarlo.  Benatar, que preside además la asociación de jóvenes judíos en España, explica que, en realidad, en Madrid hay más sinagogas, pero su ubicación no es pública por seguridad. Ambos han notado con frecuencia un cambio de actitud en sus interlocutores cuando les dicen que son judíos.

"Nosotros tomamos muchísimas precauciones para precisamente no ser increpados", reconoce Benatar. Él mismo dice a veces que su apellido es de Marruecos para evitarse problemas. Una amiga suya afirma ser vegetariana para no tener que explicar qué es la comida kosher. "Te dejan de mirar de la misma forma, ¿sabes? Se nota que tienen preguntas, pero a lo mejor no te las quieren hacer... La mayoría de nosotros preferimos evitar eso", explica.

La mayoría de los incidentes antisemitas que se producen en España le "suelen pasar a judíos extranjeros, que vienen de fuera y que no están acostumbrados al contexto español", sostiene Benatar. "El nivel de antisemitismo en España es tal, nos ha condicionado tanto nuestro día a día, que renunciamos al simple hecho de ir por la calle con una kipá o con algo que nos identifique como judío", lamenta. "Yo creo que muchos de nosotros tenemos tan internalizado que no lo podemos hacer, que simplemente no lo hacemos", añade, aunque le resulte "profundamente triste y desolador".

"El antisemitismo yo sé que no es sólo español, es global y es una realidad... es la historia de mi familia", lamenta por su parte Carlota. La familia de su padre es marroquí de origen sefardí y, la de su madre, superviviente de las persecuciones contra los judíos en Rusia y Polonia de principios del siglo XX que acabó afincándose en Francia. "Y después vino la guerra [en referencia a la Segunda Guerra Mundial], donde murieron tres cuartas partes de mi familia... eso sí es un genocidio: cuando te meten en un tren y después te meten en un horno", dice gráficamente.

(chp)

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