Crisis política en Polonia
28 de marzo de 2004
Con su renuncia, anticipada ayer tras una reunión con el presidente de la República, Aleksander Kwasniewski, Miller quiso conseguir un mes de tregua y quedar para la historia como el primer ministro polaco que condujo al país a la UE. Miller temía que, si no daba ese paso, el Consejo Nacional de su partido, la Alianza de la Izquierda Democrática (SLD), le retiraría el apoyo y obligaría a dimitir con efectos inmediatos. El Consejo Nacional de SLD, podía transformar su irritación contra Miller en una demanda de dimisión inmediata, sin demora alguna, con el fin de frenar en seco la caída de la popularidad indicada por los sondeos.
Marek Borowski tras dimisión
SLD que ganó las elecciones parlamentarias en el 2001 con un apoyo del 41 por ciento de los electores, cuenta ahora, según sondeos, con un respaldo inferior al 5 por ciento, lo que incluso sería insuficiente para entrar en el Parlamento. La continuidad de Miller al frente del Gobierno se hizo imposible después de que, el viernes unos 30 diputados y senadores de SLD decidiesen abandonar el partido y formar una agrupación nueva.
El líder de la nueva organización, Marek Borowski, hasta ahora presidente del Parlamento, señaló que su partido no quiere guerras políticas, pero si un cambio de Gobierno que permita sanear las finanzas públicas, cambiar de estilo en el ejercicio del poder y poner fin a la tolerancia frente a la corrupción.
Se busca Primer Ministro
La decisión de Miller plantea el problema de la elección de un nuevo primer ministro. El consejo de SLD propone como candidato para nuevo jefe del Gobierno a Marek Belka que ya fue ministro de Finanzas en el Gobierno de Miller y después dirigió la política económica de la administración provisional de Irak. Belka no ha decidido acepta o no la oferta.
Otros candidatos al puesto abandonado por Miller son dos ex primeros ministros, el actual ministro de Administración e Interior, Jozef Oleksy y el jefe de la diplomacia polaca, Wlodzimierz Cimoszewicz, pero son muchos los políticos que opinan que, en general, ninguna figura ligada a SLD podrá conseguir un apoyo sólido en el actual Parlamento polaco.
Eso significaría que las elecciones anticipadas serían indispensables y podrían celebrarse ya coincidiendo con las europeas, es decir, el 13 de junio o, en el caso de que no hubiese tiempo para organizarlas, a mediados de octubre. Esa solución, que acortaría la actual legislatura por lo menos en un año, podría ser abortada si Kwasniewski propusiese un nombre posible de aceptar por la mayoría de los partidos polacos. El presidente anunció que dará a conocer el nombre de su candidato el lunes, tras las consultas que mantendrá el fin de semana con las principales fuerzas políticas.