El gobierno castrista anunció "medidas de emergencia" ante la crisis derivada de la falta de crudo y el bloqueo de Estados Unidos.
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El gobierno de Cuba racionará la venta de combustibles ante el desabastecimiento provocado por el bloqueo petrolero de Estados Unidos a la isla, según adelantó el viernes (06.02.2026) el viceprimer ministro de la isla, Oscar Pérez-Oliva.
En una intervención televisiva, Pérez-Oliva afirmó que la medida, sobre la cual no entró en detalles ni dijo cuándo comenzaría a aplicarse, se adoptó en un Consejo de Ministros extraordinario ante la grave crisis por la escasez de carburantes.
"Al no haber combustible suficiente, no podemos mantener los niveles de venta que veníamos teniendo en semanas anteriores y, en este sentido, (habrá) algunas limitaciones para la adquisición", adelantó.
De igual forma, el viceprimer ministro señaló que las "actividades administrativas fundamentales" solo operarán de lunes a jueves con el fin de ahorrar energía.
Pérez-Oliva dijo se priorizará el poco combustible con que cuenta el país para "los servicios esenciales", la generación de electricidad, los "servicios de salud", el abastecimiento de agua, las actividades de defensa y para "garantizar la sostenibilidad de aquellos sectores que generen ingresos en divisas", como el turismo.
Cuba se queda sin petróleo
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Añadió que el gobierno cubano facilitará los trámites para que las empresas privadas "que tengan la posibilidad" importen su propio combustible.
El pasado jueves, el presidente Miguel Díaz-Canel anunció que su gobierno preparaba un plan de "desabastecimiento agudo de combustible" ante las presiones de Estados Unidos.
Díaz-Canel, quien confirmó que La Habana no ha importado combustibles desde diciembre, retomó el concepto de la "opción cero". Se trata del plan de supervivencia planteado en los noventa ante el escenario de "cero petróleo".
Éste implicaba un racionamiento extremo, autosuficiencia alimentaria, el uso de tracción animal, carbón vegetal para cocinar y transporte no motorizado, entre otras medidas.
gs (efe, afp)
Apagones, gasolineras vacías e inflación galopante definen la vida cotidiana en Cuba. Mientras Estados Unidos aumenta la presión sobre La Habana, las familias lidian con la crisis a punta de carbón y esperanza.
Imagen: Yamil Lage/AFP/Getty Images
El frío se suma a la crisis
La crisis económica, los incesantes apagones y la disminución de las reservas de combustible por el fin de los envíos de petróleo desde Venezuela están golpeando con dureza a la población cubana. A todo ello se ha sumado una ola de frío excepcional, que agravó las ya precarias condiciones de vida en el país caribeño.
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Esperando gasolina
Ya casi no hay gasolina y los precios se han disparado. Para obtener un poco de combustible es necesario hacer largas colas. Los apagones también son parte de la vida cotidiana, condicionando el suministro de agua, las comunicaciones y el transporte. La esperanza reside en que se abran conversaciones con Estados Unidos, aunque de momento no hay nada concreto.
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Casi todo el día sin luz
Los cubanos han adoptado un modo de sobrevivencia para enfrentar las apremiantes condiciones del día a día. En la imagen, Alberto Villar prepara la cena durante un apagón, mientras afuera la ciudad se hunde en la oscuridad. Pese a las tensiones políticas, el bloqueo estadounidense y la escasez de energía, muchos cubanos tratan de sacar adelante sus vidas, aunque sea en la oscuridad.
Imagen: Norlys Perez/REUTERS
El carbón como salvavidas
En las afueras de La Habana, Igmel Tamayo vende unas naranjas y carbón, un combustible que reemplaza al gas y a la electricidad. Si bien su precio se ha encarecido, todavía está disponible y para muchos es la única alternativa para cocinar.
Imagen: Norlys Perez/REUTERS
Asar salchichas en la puerta de casa
En el barrio Poey las brasas crepitan y el fuego se alza para calentar la olla. Debido a que la luz tarda mucho en regresar -y cuando lo hace es por breves períodos-, asar salchichas en la puerta de casa parece una buena opción para llevar algo a la mesa.
Imagen: Yamil Lage/AFP/Getty Images
Reparar en vez de reemplazar
El mecánico Pedro Romero trabaja en la calle. La reparación de piezas dañadas es todo un desafío: en Cuba no solo falta la gasolina, sino también los repuestos. Incluso las lavadoras se trasladan por toda la ciudad en busca de un taller. La sostenibilidad es una decisión forzada en la crisis: las cosas deben repararse, porque comprar nuevas es casi imposible.
Imagen: Norlys Perez/REUTERS
Una vida llevadera pese a los apagones
La vendedora Yaimara Ofarill se prepara para su turno en una panadería de La Habana. Maquillarse al amanecer es todo un desafío. Sin embargo, para ella es importante lucir bien cuando está trabajando. Por suerte, su celular aún tiene carga y puede iluminar el momento frente al espejo. La situación es compleja, aunque hace años que la creatividad y la improvisación son parte de la vida en Cuba.
Imagen: Norlys Perez/REUTERS
La escasez define las comidas
La fila frente a la panadería es larga. La espera paciente por el pan es parte ya de la rutina. Todo está más caro y todo escasea, lo que obliga a la gente a comprar lo que sea que esté disponible. Margen para elegir no existe. Además, la inflación está menguando los ahorros en un contexto cada vez más desesperante: Cuba vive una de sus peores crisis en décadas. (dzc/rml)