Las autoridades cubanas informaron a las aerolíneas que operan en el país que el suministro de queroseno quedará suspendido desde esta medianoche, por el asedio petrolero de EE. UU. Rusia asegura que busca "soluciones".
No solo Cubana de Aviación sino todas las aerolíneas que viajan a la isla se ven afectadas por el anuncio.Imagen: Nicolas Economou/NurPhoto/picture alliance
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Rusia busca soluciones junto a autoridades de Cuba y hará lo posible para ayudar en la crisis aeroportuaria y propiciar el retorno de turistas rusos, afirmó este lunes (9.02.2026) el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, tras el anuncio de La Habana de que se ha quedado sin combustible para aviones.
4.000 turistas rusos en la isla
"Tanto por canales diplomáticos como por otras vías, mantenemos intensos contactos con los amigos cubanos", declaró Peskov en su rueda de prensa telefónica diaria, al insistir en que "la situación en Cuba es realmente crítica".
Añadió que "estas medidas sofocantes por parte de Estados Unidos realmente generan grandes dificultades para el país" y aseguró que Moscú y La Habana estudian "posibles vías para solucionar estos problemas, o al menos, paliarlos".
Según informó este lunes el servicio de prensa de la Unión de la Industria Turística Rusa, en estos momentos en la nación caribeña se encuentran alrededor de 4.000 turistas rusos y todos los vuelos previstos se efectúan con normalidad.
Otro golpe al turismo en la isla
La víspera, el Gobierno cubano advirtió a las aerolíneas internacionales que operan en la isla que a partir de este lunes el país se quedaría sin combustible para aviación debido al asedio petrolero de Estados Unidos, según confirmaron agencias como EFE y AFP.
El mensaje oficial Notam (aviso a aviadores) de las autoridades cubanas a pilotos y controladores especifica que el déficit de queroseno afecta a todos los aeropuertos internacionales de Cuba. El periodo de validez de la notificación es por un mes, del 10 de febrero y hasta el 11 de marzo.
El anuncio puede afectar al ya maltrecho sector turístico nacional, varado en una crisis desde la pandemia por las consecuencias de la COVID-19, las sanciones estadounidenses y los problemas económicos del país, que lastran la calidad de la oferta y el servicio.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, firmó el pasado 29 de enero una orden presidencial que amenazaba con aranceles a aquellos países que suministrasen petróleo a Cuba, tras alegar que la isla era un peligro de seguridad nacional para su país.
Cuba produce apenas un tercio de sus necesidades energéticas. Para el resto recurría a importaciones de Venezuela (que en 2025 supusieron en torno a un 30 % del total) y, en menor medida, de México y Rusia.
Apagones, gasolineras vacías e inflación galopante definen la vida cotidiana en Cuba. Mientras Estados Unidos aumenta la presión sobre La Habana, las familias lidian con la crisis a punta de carbón y esperanza.
Imagen: Yamil Lage/AFP/Getty Images
El frío se suma a la crisis
La crisis económica, los incesantes apagones y la disminución de las reservas de combustible por el fin de los envíos de petróleo desde Venezuela están golpeando con dureza a la población cubana. A todo ello se ha sumado una ola de frío excepcional, que agravó las ya precarias condiciones de vida en el país caribeño.
Imagen: Adalberto Roque/AFP/Getty Images
Esperando gasolina
Ya casi no hay gasolina y los precios se han disparado. Para obtener un poco de combustible es necesario hacer largas colas. Los apagones también son parte de la vida cotidiana, condicionando el suministro de agua, las comunicaciones y el transporte. La esperanza reside en que se abran conversaciones con Estados Unidos, aunque de momento no hay nada concreto.
Imagen: Ramon Espinosa/AP Photo/picture alliance
Casi todo el día sin luz
Los cubanos han adoptado un modo de sobrevivencia para enfrentar las apremiantes condiciones del día a día. En la imagen, Alberto Villar prepara la cena durante un apagón, mientras afuera la ciudad se hunde en la oscuridad. Pese a las tensiones políticas, el bloqueo estadounidense y la escasez de energía, muchos cubanos tratan de sacar adelante sus vidas, aunque sea en la oscuridad.
Imagen: Norlys Perez/REUTERS
El carbón como salvavidas
En las afueras de La Habana, Igmel Tamayo vende unas naranjas y carbón, un combustible que reemplaza al gas y a la electricidad. Si bien su precio se ha encarecido, todavía está disponible y para muchos es la única alternativa para cocinar.
Imagen: Norlys Perez/REUTERS
Asar salchichas en la puerta de casa
En el barrio Poey las brasas crepitan y el fuego se alza para calentar la olla. Debido a que la luz tarda mucho en regresar -y cuando lo hace es por breves períodos-, asar salchichas en la puerta de casa parece una buena opción para llevar algo a la mesa.
Imagen: Yamil Lage/AFP/Getty Images
Reparar en vez de reemplazar
El mecánico Pedro Romero trabaja en la calle. La reparación de piezas dañadas es todo un desafío: en Cuba no solo falta la gasolina, sino también los repuestos. Incluso las lavadoras se trasladan por toda la ciudad en busca de un taller. La sostenibilidad es una decisión forzada en la crisis: las cosas deben repararse, porque comprar nuevas es casi imposible.
Imagen: Norlys Perez/REUTERS
Una vida llevadera pese a los apagones
La vendedora Yaimara Ofarill se prepara para su turno en una panadería de La Habana. Maquillarse al amanecer es todo un desafío. Sin embargo, para ella es importante lucir bien cuando está trabajando. Por suerte, su celular aún tiene carga y puede iluminar el momento frente al espejo. La situación es compleja, aunque hace años que la creatividad y la improvisación son parte de la vida en Cuba.
Imagen: Norlys Perez/REUTERS
La escasez define las comidas
La fila frente a la panadería es larga. La espera paciente por el pan es parte ya de la rutina. Todo está más caro y todo escasea, lo que obliga a la gente a comprar lo que sea que esté disponible. Margen para elegir no existe. Además, la inflación está menguando los ahorros en un contexto cada vez más desesperante: Cuba vive una de sus peores crisis en décadas. (dzc/rml)