Dengue y chikungunya en Cuba: "Gente debilitada por meses"
15 de diciembre de 2025
"Me dolía una rodilla que tenía hinchada y hasta las articulaciones de los dedos de las manos. Tenía fiebre", explica a DW una mujer de 34 años desde La Habana.
"Me ardían las orejas, me picaba todo el cuerpo", relata su madre, de 69 años, "con mucho cansancio" y la respiración entrecortada. Ambas fueron diagnosticadas con dengue. La hija sufrió tres meses de dolores articulares y aún se le entumecen dedos.
"La fiebre fue muy leve. Lo que sí fue muy fuerte fue la sensación de estar inmovilizados, sin fuerzas para movernos de la cama. Se perdió el control de esfínter. No podíamos llegar al baño", cuenta otra mujer, de 71 años, tras enfermar junto a su esposo, de 74. Los dos sufrieron también "dolores muy serios en las articulaciones y músculos".
A ambos les quedaron dolores en las articulaciones (en hombros, codos, manos); los más intensos a ella, que también describe "mucho cansancio", hipotensión, calambres, pérdida de fuerza y del equilibrio. Por los síntomas, "no tenemos dudas de que nos tocó el chikungunya", dice; pero, en su momento, no acudieron a obtener un diagnóstico médico.
Estos y otros casos consultados por DW se trataron con medicamentos enviados con anterioridad por familiares desde el exterior o adquiridos de urgencia en el mercado informal.
"Una situación epidemiológica desafiante"
Cuba reconoció en noviembre de 2025 una epidemia doble y aún fuera de control de dengue y chikungunya, aunque el primer brote de chikungunya se detectó en julio en la occidental provincia de Matanzas y el dengue es endémico en la isla hace más de 20 años. Los mosquitos Aedes transmiten ambas arbovirosis, que comparten también el primer síntoma registrado en la isla, un "síndrome febril inespecífico".
"Cuba ha enfrentado una situación epidemiológica desafiante en los últimos meses, con la circulación simultánea de los virus de dengue, chikungunya y Oropouche en varias provincias", explican a DW, por escrito, fuentes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Desde septiembre no se diagnostican casos de oropouche, otra arbovirosis. Pero, según las autoridades, todas las provincias, excepto Matanzas, donde probablemente ya pasó el pico del brote, tienen un "comportamiento epidémico" aún en desarrollo por dengue y chikungunya.
Las cifras oficiales cuentan más de 44.600 contagios de chikungunya y alrededor de 26.000 de dengue. El Gobierno reconoció 47 muertes: 30 por chikungunya y 17 por dengue (habitualmente más letal). La mayoría de los fallecidos (al menos 29) eran menores de edad.
Además, circulan simultáneamente virus respiratorios como la influenza A (H1N1) pandémica, el virus sincitial respiratorio y el coronavirus que provoca COVID-19. Las autoridades reconocen que sus estadísticas son un subregistro, pues muchos cubanos no acuden a los centros médicos por el deterioro de sus servicios y la escasez de recursos para el diagnóstico y la asistencia.
Mosquitos, clima y falta de recursos
La proliferación de mosquitos, condiciones climáticas propicias y la acumulación de personas más vulnerables tras la pandemia de COVID-19, son las causas de la epidemia que enumera la OPS. El huracán Melissa, que azotó el Oriente del país, agravó la situación.
Testimonios y comunicadores locales apuntan, concretamente, al colapso de servicios básicos para prevenir, detectar y atender estas enfermedades en un país azotado por múltiples crisis: acumulación de basura y agua estancada, apagones prolongados, pausa en la fumigación contra mosquitos, y falta de personal, medicinas, insumos y equipos médicos.
El Dr. Felix Drexler, profesor del Instituto de Virología de la Clínica Universitaria Charité en Berlín y coordinador del proyecto GLACIER ―que colabora con instituciones científicas de Cuba y otros países de la región―, se anticipó a esta epidemia junto a colegas cubanos "hace 8 o 9 meses".
La isla, "llena del vector del dengue, que es el mismo que el del chikungunya", y con una población sin inmunidad contra el virus, que circula en América Latina desde 2013, estaba expuesta, dice a DW. Por eso presentaron al Ministerio de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania un proyecto de vacuna contra chikungunya, sin respuesta para su financiamiento hasta hoy.
"No es solo una fiebrecita"
Lo que vive Cuba "sería mucho para cualquier sistema de salud". Y en la isla "faltan recursos, cooperación internacional, acceso a vacunas y articulación entre actores", opina el virólogo alemán. "No es solo una fiebrecita lo que está pasando, sino que va a quedar mucha gente debilitada por varios meses", advierte.
El dengue provoca fiebre, dolor de cabeza intenso, dolor o presión tras los ojos, erupciones y "puede transcurrir con una infección asintomática o evolucionar a un dengue grave, caracterizado por choque, dificultad para respirar, sangrado grave y/o complicaciones graves de los órganos", detalla la OPS a DW.
El chikungunya presenta fiebre y un dolor articular intenso e incapacitante, que puede persistir por "meses o incluso años", afectando la vida diaria, y la economía familiar y nacional, confirman los expertos. A diferencia del dengue, que puede repetirse, la evidencia disponible indica que la infección por chikungunya genera inmunidad de por vida. Pero un nuevo brote puede llegar en 10 o 20 años, cuando vuelva a acumularse población sin inmunidad, alerta Drexler.
Sin vacunas, ¿qué hacer?
"Las autoridades nacionales han mantenido los servicios de salud esenciales e implementado medidas coordinadas de prevención y control", asegura la OPS. Medios oficiales resaltan el monitoreo activo de casos y la vigilancia de grupos de alto riesgo como embarazadas y niños pequeños; así como la fumigación en zonas de alta transmisión o la eliminación de criaderos de mosquitos (depósitos de basura o agua descuidados).
Pero la respuesta a esta epidemia, tanto en el control de los mosquitos transmisores, como en la atención a los enfermos, "debe ser intensiva en recursos y prolongada en el tiempo", un desafío para esta isla en crisis, reconoce la organización, que ya ha brindado a las autoridades asistencia técnica, reactivos, mosquiteros, equipos de fumigación y apoyo para movilizar recursos internacionales.
Mientras entre los cubanos circulan recetas de repelentes caseros y el Gobierno los ha llamado incluso a paliar con "trabajo voluntario" el problema de la basura, Alemania emitió una alertapor el aumento de casos de chikungunya importados desde la isla, recomendando a los viajeros vacunarse, y protegerse contra picaduras de mosquitos con ropa, repelentes y mosquiteros.
Hay dos vacunas contra el chikungunya recientemente aprobadas y disponibles en la UE y EE. UU., pero no están certificadas por la OMS, ni disponibles en la región. Y tampoco hay inmunización contra el dengue disponible en Cuba, corrobora la OPS.
A largo plazo, "Cuba tiene que producir vacunas para Cuba", y aún tiene el conocimiento para hacerlo, pese a la crisis económica, al "bloqueo" de EE. UU. y al creciente éxodo de personal calificado, insiste el virólogo Drexler, recordando que la Isla desarrolló sus propias vacunas anticovid: "Sé que es un país pobre, pero creo que hay que invertir, hay que priorizar la salud".
Los datos publicados por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) parecen darle la razón: al cierre de 2024, Cuba invirtió 18 veces más en sectores asociados al turismo (37,4 por ciento), a pesar de su prolongado estancamiento, que en salud y asistencia social (2 por ciento).
(ms)