Cuento de "las mil y una noches"
26 de marzo de 2003
El diario austríaco Kronenzeitung anota: "Mientras la guerra se alarga, se intensifica su carácter convencional. Las especulaciones sobre el gran golpe que el régimen de Saddam iba a sufrir y que causaría en pocos días su derrumbamiento, se convirtieron en ilusiones. La realidad no se guía por los deseos. Las permanentes noticias sobre los éxitos de las fuerzas aliadas y el optimismo demostrativo del ministro de Defensa, Donald Rumsfeld, suenan ahora como el cuento árabe de las mil y una noches."
Planes de pizarra
El diario español El País escribe: "Ninguna guerra responde a los planes de pizarra establecidos por los generales. Y la de Irak, que cumple su primera semana, no se desarrolla acorde con la triunfal versión inicial, casi digital, del Pentágono. Los acontecimientos sugieren la posibilidad de que las fuerzas terrestres atacantes, privadas de un masivo frente norte por el veto turco, sean insuficientes para combatir con superioridad y rapidez a un enemigo decidido y a la vez ocupar con garantías las áreas urbanas de la retaguardia. El precio será mucho mayor sufrimiento, pero sobre todo para los más indefensos, la población civil."
La madre de todas las preguntas
El periódico búlgaro Sega opina: "Una de las incógnitas más interesantes – o la ‘madre de todas las preguntas’ -, es saber quién gobernará Irak después de la guerra. La lógica nos dice que debería haber una decisión del Consejo de Seguridad, y que las Naciones Unidas tienen que dirigir esta enorme tarea. Pero esta es probablemente la lógica de la ‘vieja Europa’, del viejo mundo. La nueva lógica del gobierno estadounidense y su coalición de dispuestos, prefiere asegurar que sea EE.UU. el que mande en Irak. Los aliados europeas tendrán que reconocer quien es el jefe en la alianza transatlántica."
Lucha por la opinión pública
El diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung comenta: "En Irak somos actualmente testigos de dos guerras a la vez, una militar y otra en el campo político. Saddam se concentra en la guerra política ya que en el terreno militar no pueda competir con las fuerzas aliadas. Su única salida para sobrevivir, es impedir a los gobiernos en Washington y Londres seguir con la guerra. Para eso tiene que aumentar la presión pública, por ejemplo mediante el aumento de las cifras de víctimas. Saddam no necesita una gran batalla para conseguirlo, el desgaste ya es suficiente."