Violencia de colonos israelíes vacía las aldeas palestinas
23 de enero de 2026
Ras Ein al Auja, una aldea beduina palestino en el sur del valle del Jordán, fue el hogar de la familia de Jamila Rashid durante décadas. Pero, a principios de enero, se vio obligada a irse.
"El acoso de los colonos israelíes se volvió insoportable", dijo a DW Rashid, una madre joven, apoyada en el marco metálico de la puerta de su casa en Ras Ein al Auja, en Cisjordania ocupada.
Cerca había algunas maletas y otras pertenencias en un rincón, cuidadosamente empaquetadas. "Ya no hay seguridad. Llevamos tres años sufriendo, pero ahora las provocaciones han aumentado", relató. "Ayer, sinceramente, entraron en nuestra cocina. Los niños se asustaron muchísimo", añadió.
Aumento de la violencia de los colonos
El año pasado, se produjo un aumento de la violencia de los colonos contra los palestinos y sus propiedades en Cisjordania ocupada. Los ataques de colonos han aumentado desde los ataques de Hamás contra Israel del 7 de octubre de 2023 y la consiguiente guerra en Gaza. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y el servicio de seguridad interior israelí Shin Bet afirman que el número de ataques de colonos israelíes extremistas contra palestinos y fuerzas israelíes aumentó un 27 por ciento en 2025 en comparación con el año anterior.
Desde enero de 2023, la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) ha documentado el desplazamiento de más de 700 familias palestinas a causa de la violencia de los colonos en Cisjordania.
Entre ellas, se encontraban, sobre todo, comunidades beduinas y de pastores en la Zona C, que representa el 60 por ciento de Cisjordania y se encuentra bajo pleno control administrativo y de seguridad israelí.
Según el grupo israelí de derechos humanos B'Tselem, al menos 44 comunidades han sido completamente desplazadas desde octubre de 2023.
¿Cómo expulsan a los palestinos?
La situación en Ras Ein al Auja comenzó a deteriorarse a finales de diciembre de 2025, cuando colonos israelíes establecieron un puesto de avanzada ilegal dentro de la aldea. Labraron la tierra con tractores y bloquearon una carretera que conducía a un lado de la comunidad.
El vecino Salameh Qa'abna había presenciado varios ataques de colonos y sus intentos de cercar la comunidad en los últimos años. Pero cuando los colonos establecieron el pequeño puesto a solo unas decenas de metros de su casa y de su familia, desapareció rápidamente cualquier sensación de seguridad.
"Nos impidieron usar la carretera y bloquearon los tanques de agua", dijo Qa'abna, mirando hacia el cercano puesto, donde dos colonos estaban de pie con su burro. "Por la noche, algunos se acercaron a nuestras viviendas. Los niños estaban aterrorizados", dijo.
Se estima que 130 personas de varias familias con muchos miembros se vieron obligadas a desmantelar sus hogares y abandonar la aldea a principios de este mes, debido a los continuos ataques de los colonos contra la comunidad. Jamila Rashid y su joven familia se unirán a ellos. "Esto es humillante, es doloroso", afirmó. "Es decir, ¿hay algo más difícil que demoler tu propia casa con tus propias manos? Y ni siquiera sabemos adónde iremos".
Muchas otras personas también cargaban sus pertenencias en ese frío y soleado día de invierno en el valle del Jordán, entre los balidos y rebuznos de las cabras, ovejas y burros cercanos. Los animales son el principal sustento de los habitantes de la aldea, pero la mayoría llevaban semanas confinados en sus corrales, ya que era demasiado inseguro dejarlos pastar. Ahora, algunos eran transportados en pequeñas camionetas, junto con otras pertenencias, mientras jóvenes de la cercana Ramala ayudaban a los aldeanos a desmontar los corrales y las casas.
Otro aldeano, Mohammed Abu Fadi, observaba lo sucedido con profunda incredulidad, sin saber aún si irse o quedarse. "Todos los días y todas las noches vienen con caballos y nos acosan. Todo esto afecta a los niños, a los animales, incluso a los pájaros; esto no es un comportamiento humano", dijo.
Un patrón de acoso
La situación en Ras Ein al Auja, rodeada de varios asentamientos y puestos de avanzada ilegales, no es única.
Este patrón se ha repetido en muchas otras comunidades palestinas, como las cercanas Muarrajat y Mughayyir al Deir. Allí también los colonos establecieron puestos de avanzada en el centro de las aldeas, intensificaron sus ataques y expulsaron a la gente en poco tiempo.
Según la organización antiasentamientos Peace Now, existen más de 149 asentamientos repartidos por Cisjordania, además de 224 pequeños puestos de avanzada y granjas no autorizadas.
Los asentamientos son ilegales según el derecho internacional, pero Israel lo niega. La expansión de los asentamientos ha sido promovida por sucesivos Gobiernos israelíes desde que Israel tomó y ocupó Cisjordania en la guerra de 1967.
Bajo el actual Gobierno de línea dura en Israel, se ha nombrado a colonos para altos cargos gubernamentales. Recientemente, el Gobierno anunció el establecimiento o la legalización de 19 nuevos asentamientos, así como la implementación de un controvertido plan conocido como E1, que dividirá Cisjordania en dos. La mayor parte de la comunidad internacional, incluida Alemania, percibe el creciente número de asentamientos como un importante obstáculo para el establecimiento de un Estado palestino independiente.
"Presencia protectora"
En Ras Ein al Auja, un joven colono israelí guiaba a su rebaño de ovejas por la aldea palestina, seguido de cerca por activistas internacionales e israelíes de los llamados "grupos de presencia protectora". Estas personas permanecen en la aldea las 24 horas del día, todos los días, para proteger a la comunidad de los ataques de los colonos. Algunos se alojan con familias cerca de sus hogares.
Desde su base en una pequeña colina de la aldea, los activistas han estado monitoreando los movimientos de los colonos. Pero tuvieron que admitir que no podían hacer mucho.
"Ahora mismo, solo podemos protegerlos [a los palestinos] mientras empacan y ayudarlos a salir de este lugar sanos y salvos", declaró a DW Neta Ben Porat, una activista de la ONG antiasentamientos Looking the Occupation in the Eye.
En los últimos días, añadió, los colonos israelíes han traído varios rebaños de ovejas y cabras a la aldea. "Hay decenas de colonos cada minuto en el pueblo, acosando, robando, golpeando, intimidando, filmando en las casas, montando a caballo en los patios traseros. Los residentes no pueden dormir ni descansar; tienen que estar alertas todo el tiempo. Muchos decidieron que no podían vivir así y decidieron irse", explicó.
¿Qué está haciendo el Gobierno de Israel al respecto?
Los palestinos y los activistas antiasentamientos argumentan que el Gobierno israelí no controla estos ataques y que los perpetradores apenas rinden cuentas.
El activista israelí Amir Pansky describió la situación en Ras Ein al Auja como "desgarradora", ya que conocían a las familias de la aldea desde hacía años.
""El Estado de Israel y la municipalidad regional lo están haciendo [la ocupación] con intermediarios, con estos jóvenes, los pastores, que acosan y atacan a la comunidad aquí día y noche. Cuentan con el apoyo del Ejército, la Policía, el Estado y las autoridades en Cisjordania", sugirió Pansky.
En marzo de 2025, colonos israelíes robaron rebaños de ovejas y cabras durante la noche a varios agricultores de la aldea, hiriendo y matando violentamente a algunos de los animales antes de llevarlos a un asentamiento agrícola ilegal. A pesar de proporcionar pruebas del paradero de los animales, las solicitudes a la Policía y al Ejército no fueron atendidas y no lograron que los animales fueran devueltos a sus dueños.
Cuando DW preguntó qué estaban haciendo para proteger a los aldeanos, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) declararon en un comunicado que recientemente habían aumentado la presencia de soldados y que estaban al tanto de los incidentes.
"Los soldados de las FDI entran en la zona según las llamadas y las necesidades operativas, con el objetivo de evitar conflictos entre las poblaciones y mantener el orden y la seguridad en la zona", declararon las FDI, añadiendo que "los soldados que se encuentren con incidentes de infracción de la ley por parte de ciudadanos israelíes, o actos dirigidos contra palestinos o sus propiedades, deben intervenir y, de ser necesario, detener o arrestar a los sospechosos hasta que la Policía llegue al lugar".
En Ras Ein al Auja, Jamila Rashid, Salameh Qa'abna y otros familiares finalmente decidieron irse y llevar a sus familias a un lugar seguro.
En un día, tanto los habitantes como sus animales desaparecieron de un lado de la aldea. Sólo los restos esqueléticos de las chozas quedaron como testimonio de la gente había vivido allí durante años.
(rmr/rml)