¿Dónde está la pelota?
22 de junio de 2004
El fútbol se vende hoy en día como cualquier otro producto y la tendencia a producir imágenes impresionistas o impresionantes, según y conforme, no es nueva. Y los camarógrafos son generalmente masculinos. Por lo menos así se deduce de los primeros planos que nos imponen regularmente de hermosas señoritas.
No podría extrañar entonces que en uno u otro partido nos hayamos perdido algún gol. Pero, ¡qué importa! ¿Qué es un gol al lado de una hermosa señorita? Al fin y al cabo, el gol pasa y la señorita queda, por lo menos en la memoria.
¡Más camarógrafas!
Sería naturalmente hora de abogar también porque los canales contratasen algunas camarógrafas. Hace pocos días, una comentarista de prensa escribió que los tres mediocampistas franceses estaban muy bien, desde todo punto de vista.
Si continuamos con comentarios como éstos, en las tribunas habrá pronto más mujeres que hombres. Lo que quizás al fútbol no le haría nada mal.
Así las cosas, al final el televidente que sólo quiere ver fútbol no sabe a menudo dónde está lo más importante: el útil de juego.
El otro extremo es la glorificación de lo banal. Un tiro al arco no encuentra el arco ni por asomo. Lo que todo el mundo ya vio, se muestra nuevamente en cámara lenta, precedida de una rimbombante introducción.
Seguidamente, otra vez la misma escena, pero vista desde el otro lado. “Ángulo opuesto”, le llaman, lo que genera más confusión, ya que obliga al espectador a girar mentalmente en torno a un eje imaginario.
Volvamos al partido
Luego siguen dos o tres primeros planos de hinchas vociferando en las tribunas... o de las susodichas señoritas, los jugadores, los entrenadores, el marcador, el reloj, las banderas, un exhibicionista o un zepelín que vuela sobre el estadio, hasta que al director se le ocurre nuevamente volver al partido y mostrar dónde se halla ahora el balón.
A veces se encuentra nuevamente en una u otra área chica y el aficionado al fútbol se pregunta naturalmente qué habrá pasado en el ínterin en el campo de juego.
Quizás haya entrado ya incluso en algún arco. O sea que habría sido gol. Pero qué es un gol al lado de un exhibicionista corriendo por el campo de juego mientras sobre él da vueltas un zepelín? ¡Vamos!