De la Espriella asume el poder y da su primer discurso como presidente ante militares. El nuevo mandatario rompe varias tradiciones en su toma de posesión. Se juramenta en Cali y no en Bogotá. Comienza su administración con Estados Unidos como uno de sus principales aliados y con el desafío de frenar la violencia en el país, bajo la promesa de luchar con las armas contra los grupos irregulares.