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Debate sobre seguridad alimentaria en Berlín

Eva Usi19 de enero de 2013

Agricultores pidieron en Berlín un freno a la industrialización agrícola a favor de la agricultura sustentable, mientras políticos, representantes ONG y de empresas debatían sobre la manera de combatir el hambre.

Imagen: DW

En un Foro Global sobre Alimentación y Agricultura convocado por la ministra alemana del sector, Ilse Aigner, y en el que participaron ministros de ochenta países, se debatió sobre la necesidad de aumentar las inversiones agrícolas en países en desarrollo para combatir la pobreza. “El hambre castiga particularmente a las zonas rurales, y sus víctimas son principalmente los pequeños productores”, señaló la ministra en el marco de la Semana Verde, la mayor feria de la alimentación y la agricultura que abrió sus puertas en Berlín.

Por su parte el director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, (FAO), José Graciano da Silva, destacó el vínculo cada vez más estrecho entre la seguridad alimentaria y la seguridad en general, entre la guerra y el hambre. Según datos de esa organización, cada año son necesarias inversiones adicionales de unos 63.000 millones de euros para fortalecer al sector agrícola y romper el círculo vicioso de pobreza y hambre. Se estima que, a nivel mundial, unos 870 millones de personas padecen hambre en el mundo.

Manifestación contra la agricultura industrializada en Berlín.Imagen: DW

Importación de soja, muy discutida en Alemania

Pese a las críticas sobre inversiones especulativas en alimentos el Deutsche Bank anunció que retomaría sus actividades de inversión en materias prímas agrícolas. El copresidente del mayor banco alemán, Jürgen Fitschen dijo que su entidad había examinado el asunto de manera exhaustiva y que decidió retomar la venta de fondos de inversión en alimentos que cotizan en los mercados bursátiles. Las declaraciones del banquero suscitaron airadas reacciones entre los participantes del foro. Bärbel Dieckmann, presidenta de la organización Welthugerhilfe que invierte en regiones rurales en donde hay hambre y pobreza señaló que las inversiones especulativas en alimentos han provocado volatilidad de precios agudizando la hambruna en algunas regiones. “No decimos que sea el único motivo, pero el decir que la especulación no tiene nada que ver con el hambre es un error”.

El presidente de Nestlé, Peter Brabeck Letmathe se pronunció categórico contra la inversión y la producción de combustibles vegetales, señalando además la gran cantidad de agua necesaria para producirlo. “No food for fuel”, dijo.

Consultada sobre los cultivos de soya en Argentina y Brasil, de donde proviene el 56% de las importaciones alemanas anuales de soya, (4,5 millones de toneladas) como pienso animal, la ministra germana de Agricultura, Ilse Aigner, señaló a DW que se trata de un tema muy candente que se está discutiendo en Alemania. “Estuve en Argentina y Brasil este año y hemos presionado mucho para que no se deforesten los bosques. Cuando miramos hacia China, vemos que hay una transformación de los hábitos alimenticios que provocará un aumento en la demanda de estos productos. En aras de la sustentabilidad,  no sabemos si podremos tener todo bajo un mismo techo: alimentos, pienso animal y un aumento de la productividad”, dijo la ministra.

Activistas plantearon la necesidad de combatir el hambre en el mundo.Imagen: DW

No a la industrialización agrícola

Una colorida caravana integrada por unos 25.000 agricultores acompañados de numerosos tractores hizo un recorrido desde la estación central de trenes hasta la cancillería en donde, pese a las bajas temperaturas realizaron un mitín pidiendo un cambio en la Política Agraria Común. “Con subsidios de 60.000 millones de euros (lo que invertirá Alemania este año), desde Bruselas se impulsa la industrialización agrícola. Nosotros pedimos que ese dinero se utilice para lograr una transformación a favor de una agricultura sustentable, que esté orientada a la demanda local, y que no se produzca más de lo que los consumidores sean capaces de consumir”, señaló a DW Reinhild Benning, experta en agricultura de la organización Bund, la asociación alemana para la protección del medioambiente y la naturaleza.

“Queremos que se sepa que en Alemania no se cuenta con los estándares más altos. Por eso vienen inversionistas de Holanda y Dinamarca, porque los estándares medioambientales y de protección animal son de los más bajos de Europa. Es la tierra dorada de la agroindustria, en donde pueden tener unos 600.000 pollos o unos 60.000 cerdos en un espacio muy pequeño. Además, mientras que, por ejemplo, en Francia hay un sueldo mínimo en la industria alimenticia, en Alemania se puede contratar a personal en los mataderos con pagas indignas. Se contrata a trabajadores del Este de Europa que no tienen derechos y se les paga 3.50 euros la hora”, dijo Benning.

Daniele Schmidt Peter, una agricultora brasileña de la organización Centro de Apoio ao Pequeno Productor (CAPA), compartió con sus compañeros alemanes la experiencia de los agricultores de la región en donde vive. Ella es de la localidad de Pelotas, Estado de Río Grande do Sul, en el sur de Brasil. Desde que en 2004 el entonces presidente Lula da Silva lanzara un plan de créditos para fomentar a los pequeños agricultores se han beneficiado hasta 1,8 millones de familias.

Daniele Schmidt PeterImagen: DW

“Muy importantes son el programa de merienda escolar que comenzó en nuestra región, y luego el programa Hambre cero", dijo Daniele Schmidt Peter a DW. "En mi región, somos unos 25.000 pequeños agricultores los que nos hemos visto beneficiados. Tenemos que apoyar a los pequeños agricultores, estamos en contra de los agronegocios que van a transformar toda la agricultura”, afirma la joven agricultura cuya familia cultiva frutas y verduras de manera orgánica.

Autora: Eva Usi

Editora: Cristina Papaleo

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