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"Derechos para la gente, reglas para las empresas"

26 de mayo de 2011

Mayor equidad entre el Norte y el Sur del planeta, por ello trabaja Germanwatch. Más responsabilidad empresarial quiere la red CorA. ¿Qué buscan con su nueva campaña conjunta? Deutsche Welle indagó con una 'insider'.

Deutschland Menschenreche Johanna Kusch Germanwatch. Bild von Pressestelle Karoline Kraft Germanwatch e.V.Bereich Unternehmensverantwortung 10117 Berlin. 16.05.2011
Johanna Kusch, de Germanwatch, exige más responsabilidad social a las empresas.Imagen: Germanwatch

DW-WORLD.DE: Sra. Kusch, usted trabaja para la ONG alemana Germanwatch y colabora también con la red por la responsabilidad social corporativa CorA, Coporate Accountability. Ambas coordinan actualmente una campaña bajo el lema “Derechos para la gente, reglas para las empresas”. ¿De qué se trata esta iniciativa?

Johanna Kusch: Se trata de los derechos de las personas afectadas y para hacerlos cumplir es necesario imponer normas a las empresas que, actualmente, cuando se desempeñan a escala global, no sólo hacen el bien, sino también violan derechos humanos y, hasta ahora, no han tenido que responder por ello como deberían, en nuestra opinión.
Abogamos por que las empresas respondan por las consecuencias negativas de sus actividades. Y, además del derecho a la indemnización por daños y perjuicios, exigimos que se haga pública información que raramente está disponible: ¿cómo produce, concretamente, la empresa a la que le he comprado un teléfono celular o un vestido?
En redes de proveedores muy ramificadas, la cuerda se rompe por el lado más flojo. Foto: “Maquiladora” o taller de trabajo esclavo, en Manila.Imagen: AP
O sea que uno como consumidor, actualmente, ¿no puede reconocer si lo que ha comprado ha sido producido violando los derechos humanos? ¿Es ello una señal de que la globalización ha hecho más difícil garantizar el respeto a los derechos humanos?
Sí, creo que sí, porque en los últimos decenios se ha incrementado exponencialmente la actividad empresarial, justo por la expansión a los más diversos países. Sin embargo, las medidas de control del Estado no han crecido en consecuencia.
Entonces, las empresas han ganado terreno, sin tener que someterse a demasiados controles. Y ello ocurre frecuentemente a costa de los derechos humanos. Incluso la política de promoción del comercio exterior del Gobierno alemán está, en nuestra opinión, insuficientemente ligada al respeto de los derechos humanos; de modo que aprueban inversiones sin preguntarse por las consecuencias que éstas tendrán en el extranjero, para las personas que viven allí. Ese es, para nosotros, también un gran peligro.
¿Quiere usted decir que también el Estado alemán apoya financieramente la actividad exportadora de empresas responsables de la violación de derechos humanos y de la generación de daños ecológicos en el extranjero? ¿Puede mencionar ejemplos?
ThyssenKrupp, por ejemplo, ha recibido dinero como parte del programa de promoción de exportaciones –creo que unos 200.000 euros– y su filial brasileña, CSA, ha sido recientemente procesada por la justicia brasileña y obligada a pagar una alta indemnización, por violar determinados estándares ambientales. En este caso se comprobaron daños al medio ambiente.
Polémico proyecto de ThyssenKrupp en la bahía de Sepetiba, Brasil.Imagen: ThyssenKrupp
Entonces, sí existe la posibilidad de recurrir a tribunales nacionales; pero es raro escuchar que se haya llegado a entablar un proceso legal y se hayan ordenado indemnizaciones como ésa. ¿A qué se debe?
El problema fundamental es la corrupción y la escasa voluntad de las autoridades para imponerse. Así que en cada caso hay que contar con que se muevan influencias alrededor del proceso legal. A ello se suma el peligro de ser perseguido o golpeado por firmas privadas de seguridad.
Esto intimida a los afectados que hasta ahora, eso sí, no tienen la posibilidad de recurrir a tribunales europeos para denunciar violaciones de los derechos humanos por parte de contratistas europeos. Ese es uno de los objetivos que persigue la red europea por la responsabilidad corporativa vinculante: “acceso al sistema legal para los afectados”.
¿Puede hablarse de un apoyo de las trasnacionales europeas a la imposición de tales normas?
Los representantes de las corporaciones tienden a apostar por medidas voluntarias. Cumplimos con las leyes existentes, dicen, y nos comprometeremos a más, voluntariamente. La Red CorA, por su parte, defiende la idea de que no basta con compromisos voluntarios, sobre todo cuando se trata de violaciones graves a los derechos humanos.
Hay empresas que efectivamente reconocen que es importante comprometerse, que debe ser parte del negocio y que tenemos que colaborar en muchas esferas, incluidas las prácticas de compra. Pero siempre hay un límite…
¿Cuál es el límite?
¿Cómo son las condiciones laborales en las empresas proveedoras asiáticas?Imagen: AP
Cuando la red de proveedores está muy ramificada, lo cual es el caso para muchos productos. Las más graves violaciones de los derechos humanos ocurren en el tercer o cuarto eslabón de la cadena. Es en las más pequeñas fábricas de producción textil, en los más mínimos centros de “atornilladores” de la industria electrónica, donde realmente ocurren estas violaciones, por ejemplo, cuando los trabajadores o trabajadoras operan con químicos tóxicos sin ninguna protección.
¿Qué posibilidades ve usted para mejorar, en el futuro cercano, esas injustas condiciones laborales que hoy atentan contra los derechos humanos de una buena parte del planeta?
Nosotros depositamos nuestras esperanzas en el hecho mismo de que haya un debate al respecto. A escala europea, vemos que se va tomando distancia del dogma de que basta con la responsabilidad voluntaria de las empresas y que se discute con más fuerza por establecer normas vinculantes.
El encargado de Naciones Unidas para Derechos Humanos y Empresas Transnacionales, el profesor John Ruggie, ha publicado recientemente unas líneas de trabajo en este sentido. En el marco que establecen sus “Principios Guías”, queda bien clara la responsabilidad de los Estados para evitar la violación de los derechos humanos, también por parte del sector empresarial.
Johanna Kusch es asesora de Germanwatch, en Berlín, para temas de responsabilidad social corporativa.
Entrevista: Ulrike Mast-Kirsching / Rosa Muñoz Lima
Editora: Emilia Rojas Sasse
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