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Despedida de Merkel: “mala noticia” para Europa

30 de octubre de 2018

Ante el anuncio de retiro de la canciller alemana de la presidencia de su partido y de una próxima candidatura a canciller, la prensa internacional predice tiempos tormentosos para Europa.

Karikatur Sergey Elkin Merkel CDU-Vorsitz

Para The New York Times: "La decisión de la canciller deja claro, ahora, que ni ella ni su país son inmunes a las fuerzas que han reordenado la política alrededor del continente: la erosión del centro político; el ascenso de fuerzas populistas; el rebote de la crisis migratoria; y un rediseño de los frentes políticos, lejos de la histórica división izquierda-derecha, hacia una batalla entre los valores liberales pro-europeos y su nacionalista polo opuesto (...) Alemania se ha vuelto más parecida a sus vecinos más pequeños que han visto una fractura política similar, entre ellos España, Italia y los Países Bajos.”

De "prueba de resistencia para un continente en problemas" califica el británico The Guardian el anuncio de Merkel de abandonar la presidencia de la Unión Cristianodemócrata (CDU). "Merkel fue un símbolo de coherencia y continuidad" La partida de la líder de facto de la UE antes de las elecciones generales de 2021 llega en un momento en el que la estabilidad política del continente está tan amenazada como no lo ha estado desde la Segunda Guerra Mundial", asegura el rotativo londinense. Debilitada en casa, el liderazgo de la canciller a nivel europeo podría verse "limitado" en el futuro, prevé y agrega: "Estas son malas noticias sobre todo para el presidente francés Emmanuel Macron, cuya gran visión de la reforma de la zona euro parece ahora más lejana que nunca".

El diario ruso Iswestija valora la decisión de Angela Merkel como "el compromiso necesario para asegurarle el puesto de canciller en los próximos años. Pues inmediatamente siguió el anuncio de que ya no se postulará para las elecciones de 2021. En otras palabras, Merkel ha hecho su oferta en una negociación política: abandona el liderazgo del partido y ya no participa en las elecciones, a cambio de poder terminar la legislatura como canciller."

Para el suizo Neue Zürcher Zeitung, Merkel se aferró durante demasiado tiempo a  su puesto y "perdió definitivamente la oportunidad de un final glamoroso."La renuncia al liderazgo del partido es "un pararrayos. Los medios de comunicación y la competencia política dentro y fuera del partido deberán concentrarse, en los próximos años, en la nueva persona al frente del partido y en las luchas por la próxima candidatura a canciller, mientras que la Grand Old Lady continúa moviendo los hilos durante tres años más en la Cancillería".

"La separación de la cancillería y el liderazgo del partido es un error fatal. Significa una 'pérdida total de autoridad' y el 'principio del fin' de una cancillería. Es un análisis brutal. Proviene de Angela Merkel, en el año 2004. La presidencia del partido y la cancillería deben ir juntas: ese fue un principio inquebrantable de la jefa de Gobierno alemán. Lo repitió una y otra vez", recuerda Die Presse, desde la vecina Austria.

"Con seguridad, Merkel no entrega voluntariamente la presidencia del partido. Pero su decisión no es una reacción de pánico”, evalúa el diario holandés de Volkskrant. "Es un último intento por mirar hacia adelante y procurarle a su partido la libertad necesaria en caso de eventuales elecciones anticipadas. Tras 18 años, la magullada 'Mutti' Merkel considera a sus hijos lo suficientemente adultos como para determinar el futuro del partido, y acepta así que uno de sus hijos podría revelarse como matricida.”

El País, de España considera que a la Canciller y aún líder de la CDU no le quedaba alternativa: "Seguir como si nada hubiera pasado ya no era una opción. Merkel es aún una política muy popular en Alemania, pero a la vez, para muchos dentro y fuera de su partido se ha convertido en el símbolo de la política de refugiados que rechazan y en un lastre cada vez más pesado. La canciller parece haber comprendido finalmente que ha llegado la hora de mover ficha. De decidir: o ella o el partido."

Clarín, desde Argentina, constata: "Merkel ha sabido mantenerse fiel a sí misma y proteger antiguas cualidades como sus nervios de acero. Su capacidad negociadora es legendaria, pero con su renuncia a presentarse nuevamente como candidata a presidir la CDU, la canciller alemana demostró que también ella tiene sus límites."

Merkel "no es odiada, al contrario", concluye el australiano The Sydney Morning Herald. "Su popularidad nunca ha bajado a los niveles alcanzados, por ejemplo, por la [primera ministra] del Reino Unido Teresa May o el [presidente] de Francia Enmanuel Macron. Pero los alemanes están cansados de ella y quieren un nuevo comienzo. Aunque las encuestas de opinión muestran que respetan su inteligencia, competencia y fuerza, también mostraron este año una creciente percepción de que es dictatorial y está alejada de la realidad. Y ese sentimiento se ha manifestado en votos reales."

(rml/ers)

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